CARTA A LOS MUY RICOS:

Posted By pfbontempi on Sep 6, 2026


Distinguidos Señores entre los muy ricos:

Me dirijo a vosotros porque he perdido la esperanza en el pueblo ignorante y repetidamente belicoso al que pertenezco: no hay guerra sin que el pueblo la respalde, aunque sea callando. El mundo de todos está en una profunda crisis. Hay una enfermedad colectiva que no respeta fronteras, regímenes políticos ni clase social. Las sociedades de oriente y occidente corren riesgo de enloquecer mientras se extinguen miles de especies y la naturaleza se sobrecalienta hacia algún tipo de ebullición.

Me dirijo a vosotros porque sois tan culpables o tan inocentes como cualquier ciudadano normal, pero vuestras lealtades son más pragmáticas y vuestras obligaciones más laxas. Vosotros cruzáis fronteras entre oriente y occidente mejor que nadie, vosotros entendéis de éxitos económicos y fracasos empresariales, habláis y hacéis pactos de interés. Podéis parlamentar entre vosotros y ciertamente, con vuestro poder, hacer algo por la paz. 

No tenéis la culpa de vuestra riqueza, la heredasteis o la habéis ganado. Pero ese poder hoy es vuestro e implica una enorme responsabilidad en relación al futuro de la Humanidad; si no lo usáis sabiamente perderemos todos. ¿Servirá de algo que sobreviva en un bunker una especie de asesinos pseudo morales?

Un poder enorme modula a las sociedades de hoy y condiciona el comportamiento de sus individuos. La palabra y la imagen son manipulables como nunca antes; y todos lo sabemos, ustedes con poder y nosotros, ciudadanos sin poder, que las tendencias del comportamiento social son maleables y se “controlan” a través de las redes.  

El aglutinante moderno ya no es la religión, ni siquiera el sentimiento patrio o la compulsión militar, eso es solo la pimienta del guiso que vosotros hacéis circular. El escepticismo y la desconfianza son el aire moderno del planeta. Nunca fuimos tantos y nunca ocurrió antes: estamos vertebrados a través de vuestras redes.

El conglomerado de empresas que maneja la consciencia colectiva ha adquirido un desmesurado poder. Empresas y tecnologías americanas colonizaban el mercado chino mientras empresas y tecnologías chinas se expandían por occidente. Pero la baraja se ha roto y el mundo se rompe nuevamente en hemisferios híper armados, en redes incompatibles plagadas de desconfianza: la competencia enloquecida de ¡a ver quién manda sobre quien! 

¿Es un riesgo abrir nuestro mercado a empresas que pudieran abocarnos a una civilización global gestionada por chinos ateos, y no por euro americanos judeocristianos? ¿Es una cuestión de desconfianza étnica? ¿Es una pugna entre sistemas socio-económicos incompatibles? ¿Es la vieja paranoia del imperio dominante: “para que otro no me domine debo dominarlo yo”?

Son asuntos de geopolítica que debieran decidirse por autoridades competentes y representativas del pueblo; pero nadie vota sobre cuestiones “demasiado complejas” para ser tratadas abiertamente. 

Entonces, ¿por qué me dirijo a vosotros? Ya lo he dicho: porque de vosotros depende el funcionamiento de las redes y de ellas la opinión pública que apoya o rechaza los temas de política internacional. Todos sabemos que la información es poder, que quien controla las redes maneja al rebaño. Por eso en China y Rusia están vetadas las redes occidentales; por eso entre nosotros se prohiben las avanzadas tecnologías chinas. 


En oriente y occidente muchas voces os culpan a vosotros, oligarcas y señores del nuevo Tecno-Feudalismo, por las inequidades sociales crecientes, por la destrucción de ecosistemas y el peligroso clima bélico. He reflexionado estas cuestiones y he llegado a la conclusión de que sois inocentes, tan inocentes o culpables como las clases subalternas a las que pertenezco. 

Ocurre simplemente que el mundo funciona así, y vosotros, tan pragmáticos, lo habéis entendido: por eso tenéis el poder y la riqueza que os engrandece.

La empresa privada, motor de la economía occidental y también oriental, factor primordial de la riqueza colectiva, es en realidad “privada”. Os pertenece a vosotros y a vuestros herederos. Vosotros tenéis, por lo mismo, una soberanía de la que vuestros empleados carecen: vosotros podéis despedirles, mientras ellos no pueden cuestionar vuestro poder. El contrato con vuestros consumidores también es asimétrico. Y esa asimetría social implica también una sobre-responsabilidad a la que estoy apelando.

Es cierto que la estructura futura de nuestras sociedades y nuestra sobrevida como especie depende de todos, de la humanidad en su conjunto, no sólo de vosotros; pero sí creo que vosotros podéis catalizar o entorpecer esta evolución, desactivar el actual clima bélico o potenciarlo. 

Está claro que en el pueblo llano hay sujetos violentos y belicosos, pero también muchos otros son pacíficos y solidarios. Lo mismo pasa entre las autoridades elegidas para gobernarnos: hay tipos pacíficos y otros propensos a la violencia, sea descarada o hipócrita. 

Entre vosotros, los muy ricos, ocurre lo mismo: algunos creéis que no hay más camino que la hegemonía de la fuerza, la guerra como solución, incluso Armagedón; mientras otros, afortunadamente, aún creéis en el poder de los negocios, el diálogo y el intercambio. 

Tenéis el poder enorme que nuestras sociedades os han otorgado. Es necesario que uséis ese poder con sabiduría. No os encerréis en vuestro egoísmo, en vuestro miedo a perder, en vuestras supersticiones, ira y desconfianza. 

Salid de vuestro hemisferio, romped vuestras burbujas. ¡Oligarcas de oriente y occidente, uníos!  Solo vosotros podéis controlar a los belicistas de uno y otro lado. Es urgente frenar los delirios colectivos que amenazan con llevarnos a una catástrofe global.

Estamos, como especie, al borde de un gran salto evolutivo, y mientras más cerca de la cumbre … mayor es el peligro de caída. 

Atentamente
Giacomo Zancatto

…

PD: Conocí a Giacomo Zancatto en medio de sus búsquedas. Había huido del fascismo italiano y vino a España. Huyó del fascismo español y se refugió en México dónde puso una librería de barrio. Solo le vi dos veces en mi consulta, suficiente para él y para mí. Años después me escribió contándome que leía mi blog (franciscobontempi.com) e incluía algunas notas suyas. Nunca quiso publicar. Decía que todo estaba dicho. Suya es esta carta a los más ricos: “Ya que el pueblo proletario nunca fue capaz de unirse, que se unan los muy ricos. Sin unión nuestra especie habrá fracasado”.

P.Francisco Bontempi

Médico y Psicoterapeuta