TRES DESTINOS CORTOS

Posted By pfbontempi on Feb 9, 2025


JUAN

Juan no es gordo ni flaco, su altura es promedio. Trabaja empleado en una gran fábrica de minas anti-persona y otros ingenios de la industria bélica. Estudió con esfuerzo una ingeniería técnica, su padre era albañil. Está recién divorciado de su mujer y vive solo en un piso alquilado mientras ella se hace cargo de dos hijos pequeños. Juan hace horas extras y apoya desde lejos la educación de sus hijos. Su serie favorita es “Asesinatos sin resolver”, pero se terminó la semana pasada. Hoy ha visto un reportaje acerca del infierno de la guerra. Esa noche duerme mal y en la tarde debe recoger a los niños del colegio. En el coche los críos se están peleando, se dan golpes y chillan en el asiento trasero. Juan no aguanta más, detiene el coche y grita como un poseso. Después de dejar los hijos en casa de su ex, solo en su piso, llora por primera vez frente a la tele apagada. Entra en una crisis depresivo-ansiosa. Va al psiquiatra de la empresa. El médico lo arregla para que siga produciendo: ciudadano responsable de un mundo civilizado. Minas antipersona y otros ingenios letales es industria fuerte en el país, soporte del PIB nacional.

RUBÉN

Rubén de niño aprendió a leer, y admiró tanto la magia de los libros que quiso ser escritor. Trabajó para vivir de funcionario y en sus ratos libres escribió una historia. Pero su imaginación no voló demasiado lejos de sí mismo; el personaje que inventó fue un clon virtual de lo que ya era, y así la única vida que relató fue la suya. “Todos creamos nuestro personaje”, escribió en la última línea. Soy mi propio personaje entonces, pues yo, dentro de los límites que me impone la naturaleza y la sociedad, me he inventado a mí mismo. Y así se consoló.

Pero ni siquiera eso. Su vida era una repetición de vidas anteriores y solo ha escrito lo que ya estaba hecho. Está atrapado en la maldición de escribir un papel con los retales de miles de pasados. —Soy incapaz de ser otro, solo la muerte me va a liberar de esta cadena —confía—, porque en la muerte se funden creador y creatura. Quedará una colección de páginas buenas para el fuego, o para que alguien se limpie un culo que esté más vivo que el papel. Como el viejo Quijote, antes de sumirse en su última depresión, Rubén ha podido abjurar, al final, de la loca pasión que le sorbió el seso: leer y escribir. 

Pero, aunque un culo vivo es mejor que una página muerta, entre miles de hojas de papel ha quedado el consuelo de una mariposa seca.

TOMÁS

—El hombre es el único animal que construye su propio destino— le dijo a su aprendiz el viejo fabricante de ataúdes. 

pfbontempi

TRES DESTINOS CORTOS