LOS FUNDAMENTOS DE LA ESPERANZA //
Polarización, Anestesia y Domesticación han pintado una actualidad sombría. Dialogando con un buen amigo sentíamos la necesidad imperiosa de ESPERANZA y nos preguntamos: ¿Cuáles son los pilares de la esperanza? ¿Cuál es el combustible que activa este sentimiento? Y el primer pilar estaba presente allí mismo: la AMISTAD CONSCIENTE alimenta la esperanza.
El mundo actual parece gobernado por la enemistad, la desconfianza y el miedo. Tantos individuos parecemos asustados: los ricos de empobrecerse, los pobres de nunca superar su condición. ¿Y nuestras sociedades? atemorizadas, armándose y violentándose para ahuyentar sus demonios. Y esto es un problema: dominados por el miedo no vemos esperanza ni reconocemos los apoyos que sostienen a tan noble sentimiento.
1— VITALIDAD-VALOR
Vencer el miedo es el primer paso para abrirse a los demás y sentir esperanza. El miedo es un sentimiento negativo que nos aísla, oscurece la razón y eclipsa la esperanza; para encontrarla hace falta un cierto valor: el de bajar nuestras defensas; y eso implica ser capaces de cuestionar los supuestos y sesgos de nuestra vida personal y colectiva, salir de nuestra zona de confort. Encerrados en nosotros mismos, sin relativizar lo que somos, la comunicación es inevitablemente pobre.
Soy un terapeuta profesional, trabajo con individuos, familias, pequeños grupos, y la depresión es un problema frecuente. Hay individuos depresivos y familias o grupos deprimidos. El depresivo tiene la vitalidad apagada, su horizonte vital se ha estrechado, está encerrado en sus rutinas o anclado a la pasividad. La inercia lo arrastra. Ha perdido la esperanza, no ve salida. Está ahogado dentro de sí mismo. Con frecuencia tiene pensamientos, fantasías o sueños marcados por una rabia reprimida. Hay quien ha definido la depresión como “rabia reprimida”.
Como ciudadano reconozco estos síntomas en grandes colectividades, venimos de países históricamente encerrados por su control interno, aislados en fronteras culturales, idiomáticas y militares, con noticieros locales y relativamente incomunicados del resto. Pero ahora se ha globalizado la información, todo es más relativo y reconocemos esta crisis planetaria: ningún país o individuo queda al margen. Y la ansiedad y depresión colectivas ofuscan la esperanza individual: las noticias deprimen.
Recuperar la vitalidad es un primer paso a la esperanza. A nivel individual romper el claustro psicológico, vencer la inercia, abrirse, comunicarse, movilizar el esqueleto, y también las neuronas: la comunicación es movimiento.
A nivel colectivo no es muy diferente: el movimiento es socialmente creador, ‘emprender’ es moverse, ‘crear’, ‘estudiar o investigar’. También son movimientos sociales el ‘diálogo y la comunicación entre grupos’, y esto es fundamental en nuestras modernas “SOCIEDADES COMPLEJAS”, tan necesitadas de tolerancia. Participamos de sociedades heterogéneas en las que conviven distintas religiones, distintos grupos con diferentes intereses, razas, ideologías y variados proyectos sociales. Y como es imposible volver atrás, a las “sociedades simples” y homogéneas del pasado, donde todos estaban disciplinados por la unidad racial, una religión común bajo un grupo social dominante, es fundamental tener Esperanza en que habrá TOLERANCIA al diferente.
El dinamismo social es fundamental para la esperanza; pero ojo, en nuestras sociedades, obsesionadas por la riqueza, hemos confundido la depresión colectiva con la depresión económica y el dinamismo social con el emprendimiento para el lucro, que además sobrecalienta el planeta. La vitalidad es positiva para la esperanza, pero también puede ser un derroche de fuerza, agresividad con la naturaleza y violencia intra-social.
2— CONSCIENCIA
La esperanza, la vitalidad y el movimiento necesitan Consciencia.
LA CONSCIENCIA INDIVIDUAL nos puede llevar a un mejor conocimiento de la realidad y de las fuerzas inerciales que nos afectan. Un diagnóstico correcto de los problemas y sus causas es fundamental para la esperanza. Toda actividad humana que eleve nuestro nivel de consciencia estimula la esperanza. A nivel individual hay miles de grupos e individuos trabajando para un desarrollo de la consciencia. Porque la consciencia no es algo de encendido o apagado: tiene muchos niveles, desde la inconsciencia total a la supra-consciencia; y tiene diferentes matices: la consciencia de los procesos mentales, por ejemplo, la consciencia corporal, consciencia emocional etc. Podemos tener la consciencia corporal de un atleta y no ser conscientes de nuestro comportamiento social o sexual; podemos tener una gran consciencia del funcionamiento de nuestro pensamiento y tener la consciencia corporal reducida casi a cero.
La consciencia es fundamental para el desarrollo de la INTELIGENCIA. Y, desde luego, una inteligencia abierta alimenta la esperanza. La inteligencia no es un producto de la autoridad, sean emperadores, catedráticos o conquistadores armados, es una cualidad espontánea de la naturaleza humana que florece entre seres solidarios. La ciencia ha sido hija de cerebros libres, no de rígidos burócratas o gestores crematísticos, sino de espíritus creadores; son ellos quienes han reducido la mortalidad infantil, descubierto la penicilina y creado maravillas de arte, literatura y filosofía; son ellos los que comprendieron que el individuo se debe a los demás y no al señor feudal o al patrón de turno.
Existe también LA CONSCIENCIA SOCIAL, no exactamente lo mismo que la consciencia colectiva. La consciencia colectiva hace que un grupo esté cohesionado: los individuos asumimos que hemos construido un barco, que si se hunde perdemos todos; un hormiguero tiene una especie de consciencia colectiva: “uno para todos y todos para uno”; un individuo se da cuenta de la posición de su compañero/a, si está sufriendo y necesita ayuda. La consciencia social nace de esa sensibilidad, con ánimo de aliviar el sufrimiento o curar los fallos que lo causan. La consciencia social estimula un pensamiento crítico hacia nuestro modelo de sociedad. Porque es evidente que en nuestras sociedades hay clases sociales desfavorecidas, ambientalmente estresadas, limitadas en sus posibilidades de desarrollo intelectual, espiritual o socioeconómico; y si hay muchos individuos que sufren el castigo de estas limitaciones, la sociedad en su conjunto estrangula sus posibilidades evolutivas.
Una sociedad avanzada estimula el desarrollo de sus individuos: suministrando educación de calidad, salud y alimentación sana. Y esta es una pedagogía en valores que no es un regalo, aunque sea gratuita; es un logro de la humanidad en su conjunto, un derecho que abre la puerta a que el individuo aporte al desarrollo social lo mejor de sí mismo. Pero actualmente, ¿para qué educamos a nuestros ciudadanos? ¿Para que consigan un trabajo y se mal adapten a mal sobrevivir? ¿Para que vendan su talento al próximo dueño del mismo? ¿O para que desarrollen al máximo su humanidad, sus capacidades y consciencia?
La vitalidad, asociada a la consciencia e inteligencia, nos permite DIAGNOSTICAR, es decir, describir críticamente los modelos (los modos y valores con que se organizan las sociedades) y buscar nuevas alternativas.
La esperanza se alimenta de contemplar proyectos e ideas alternativas, modelos inéditos. Este será el contenido de nuestra próxima reflexión: los “MODELOS SOCIALES”; pues necesitamos modelos de sociedad que alimenten la esperanza.
Francisco Bontempi
Médico y Psicoterapeuta
1– ESPERANZA: VITALIDAD Y CONSCIENCIA (Reflexiones sobre la Esperanza)