2—  ANESTESIA (Reflexiones sobre la actualidad)

Posted By pfbontempi on Nov 22, 2025


2— ANESTESIA. Supongo que nadie cree que esta historia terminará mal. Al final va a ocurrir un milagro. Putin se arrodillará junto a Zelensky y ambos pedirán perdón por sus pecados. Trump se golpeará el pecho, rezando por los suyos y sus miles de bases militares regadas por el mundo cerrarán por vacaciones. Netanyahu, absolutamente loco, seguirá creyendo hasta su muerte que sus crímenes han acercado a Dios a la tierra. Mientras tanto, Von der Layen y su inepta corte de dirigentes europeos, estarán brindando con champán, mientras ven una película de guerra americana dónde siempre ganan los buenos. 

2— ANESTESIA

Es increíble que sigamos aborregados frente a la tele y abducidos por el mareo interminable de las redes mientras el mundo se cae a pedazos y gastamos el resto del petróleo en calentar el planeta y fabricar armas imparables. ¿Tan perplejos estamos que no podemos reaccionar? ¿Quién manda realmente en este planeta de locos? Estoy indignado. 

Titanic se llamaba el barco indestructible y el capitán no se enteró de su destino. Nuestros dirigentes parecen no frenar la catástrofe en que nos hundimos. Los pasajeros de primera siguen con su fiesta y los desgraciados de tercera con su miseria y sus esperanzas. Todo ocurrió demasiado rápido, dirá la historia. Mentira. Lo que está ocurriendo va a cámara lenta y es predecible. Pero ya lo decía aquel otro: “son como ciegos y sordos”, no ven lo que hay delante de sus ojos, ni oyen los gritos de este tiempo herido, o los llantos de una generación malgastada.


Estoy indignado. La esperanza y la paciencia se agotan. Y temo la reacción telúrica de nuestra biología primitiva, los instintos desatados. Me horroriza el dolor de este naufragio. ¡Qué hermosa era la humanidad! Una especie hecha para la cooperación y la solidaridad. No teníamos colmillos ni garras, ni piel acorazada. Éramos blancos, negros, amarillos y morenos y reconocíamos en unos y otros la sangre común. 


¿Va a venir alguien a disculparse cuando se quemen las ciudades? ¿A decir que todo fue un error de cálculo? ¿Que nunca debió haber estallado la maldita guerra? ¿O que la vida es sueño y que toda la mierda que vomita el telediario no es sino otra película de Hollywood? ¿Que no es verdad que se está calentando el planeta, que no hay efecto invernadero? ¿Que podemos seguir consumiendo felizmente comida contaminada? ¿Que la ciencia del futuro lo arreglará todo y que los muertos van a vivir en el cielo?


Nuestros dirigentes no sirven. Lo dice la derecha: que la izquierda en el gobierno es mentirosa y corrupta. Lo dice la izquierda: que la derecha en el gobierno es un saco de ladrones de corbata y bolsillo hinchado. Lo dicen los locos y oportunistas: los que salen a cosechar ganancias en el río revuelto de los estertores de la fiesta. Lo dicen los justicieros y autoritarios: capaces de matar sin escrúpulos por conservar el orden de su conveniencia.


No es broma lo que está pasando. ¿Cómo quitarnos la anestesia que nos tiene dormidos mientras ruge el volcán? 


¿Vamos a hacer una enorme marcha por la paz que borre las fronteras? ¿Imaginas una marcha simultánea en Washington, Nueva York, Moscú, Kiev, Teherán, Jerusalén, Roma y todas las capitales europeas, Asia, África y la India? ¿El levantamiento de una humanidad globalmente indignada? ¡Por una Paz Global!

¡Imposible! ¡Sueño de locos! 

Las cosas son como son, dicen los pragmáticos, no se puede hacer nada. Si quieres paz prepárate para la guerra. Y una vez que estés bien preparado anda a la guerra y muere matando por la paz. ¿No es ésta nuestra repetida historia de brutos pseudo inteligentes? La cuestión es ¡hasta cuando! Estoy indignado. 

LA CULPA ES DE LOS OTROS

El barco-mundo se ha convertido en un nudo ciego en que ‘el problema son los otros’. Culpar al vecino, a la pareja, al otro partido, al otro país, es la pimienta que sazona nuestro mundo. ¡Cuánta enajenación en la pugna política! El país se hunde por culpa de los “otros”, sean rojos o azules. 

¡Cuánta neurosis en las relaciones internacionales! El mundo se acerca al apocalipsis por culpa de los malos, los brutos que amenazan a los buenos. Kaja Kallas (alto representante de la Unión Europea para asuntos exteriores y seguridad), en una postura claramente belicista, afirma que los chinos apoyan a Rusia y prolongan la guerra; pero omite reconocer que la guerra de Ucrania se prolonga por la participación europea, su interés en las tierras raras ucranianas y su larga fobia antirusa.

¡Cuánta ceguera! ¡Cuánta sordera! No vemos la humanidad de nuestros enemigos, no escuchamos sus razones, no comprendemos su historia. El enemigo nos golpea y nosotros, que somos su enemigo, le golpeamos. Sartre escribió dolorosamente acerca de este sesgo estúpido: “el infierno son los otros” dijo, porque lo veía en todos: culpar a los demás. 

Pero, si tuviéramos una mentalidad solidaria y cooperativa, los otros no serían el problema, sino una oportunidad para crecer y evolucionar; pues salimos de la selva original en que luchábamos unos contra otros para crear, entre todos, un mundo solidario. 

Esta es la alternativa: 

O asumimos que la agresividad ha sido y es irrevocable, que la última palabra de todos los conflictos humanos es la guerra, y la única posibilidad evolutiva la unidad de un solo imperio: ¿nos armamos entonces hasta los dientes y construimos un bunker en espera de la próxima e inevitable fatalidad?

O apostamos por una humanidad multipolar y solidaria, una opción que no es menos riesgosa que la anterior: ¡No hay lugar para más guerras! ¡Se acabó! No se construye paz con guerras. Prepararse para la guerra es amenazar a otro que tiene tanto derecho a la existencia como yo. Armarse como dinosaurio obliga a nuestro vecino a convertirse en dinosaurio para sobrevivir. (La ironía es que al final se extinguieron todos). 

Comprender y asumir que la humanidad actual no se puede construir sobre más guerras: este es el camino. Porque el mundo es una red multipolar y no un imperio piramidal.

¿Cómo ir más allá de un mundo cuyo orden surgió de la guerra y se sostiene sobre ellas? ¿Cómo evolucionar a una Humanidad inclusiva y pacífica? 

He estado escuchando varias radioemisoras, canales de televisión, leyendo periódicos y asomándome al mundo variopinto y sesgado de las redes. Y allí no veo camino hacia la paz sino una escalada de conflictos. Hace falta entre nosotros un debate inteligente, democrático y no violento.  ¡Pero eso sería un Parlamento! Porque un parlamento donde nadie escucha al otro no es tal. ¿Discutiríamos, entonces, de ‘valores’; acordaríamos de mutuo acuerdo los valores universales fundamentales?

¡Pero si ya está dicho! El amor, la bondad, la generosidad, la humildad, el respeto, la dignidad, la inteligencia, la educación, la salud, son los valores de la sociedad que todos queremos.

Sin embargo ¿cuáles son los valores que nos gobiernan? ¿El miedo, la desconfianza, la violencia, la avaricia y la mentira, el lucro y la hipocresía, la intolerancia y la envidia, el rencor y la compulsión de poder, la competitividad a ultranza, la imposición y la fuerza? ¿Son estos anti-valores los que determinan los destinos individuales y arrastran a nuestros pueblos a la repetición de fatalidades?

Hace tres meses caí en un pozo de silencio y no quise escribir en este blog. Me parecía haberlo dicho todo y no quise seguir repitiendo.

Pero hoy estoy indignado. Se está montando una muy gorda. Y quien calla otorga. ¡No quiero más guerras y armamento! Algunos dirán que soy un idiota ignorante, un pro-ruso, rojo o comunista. Pero en Rusia estaría diciendo lo mismo y sería criticado por estúpido pacifista o infiltrado anti sistema. Y en China me pondrían delante un tanque. 

La guerra no es el camino. No es el camino para los verdaderos judíos, no es el camino para los musulmanes, no es el camino para los cristianos. Y desde luego, los verdaderos comunistas ya han comprendido que la guerra solo trae miseria. La guerra no es el camino. ¿Bajar las armas entonces?

¿Qué es lo peor que puede pasar si me desarmo? ¿Qué me maten? 

Asumiendo que nuestra civilización sea cristiana, y no solo de boquilla: ¿No es este es el dilema que Cristo resolvió con la cruz? ¿Voy a matar a los que me quieren matar o voy a dejar que me maten?

¿Otro martirio? ¡Imposible! Los instintos son más fuertes que las conveniencias razonables, e incluso más fuertes que la lealtad espiritual.

¿Dónde encontrar esperanza para este mundo en crisis? 

Mira cerca de ti: siempre hay un ser querido y esos ojos que te miran. Ni tú ni ellos son los únicos que buscáis sobrevivir. Mas allá de nuestras fronteras somos ocho mil millones de seres buscando lo mismo. No te encierres en las cuatro paredes de tu ego. Si abres tu corazón, incluso para compartir el dolor, estarás trayendo la esperanza a casa.

P.Francisco Bontempi

Médico y Psicoterapeuta

ANESTESIA