TRABAJO, DINERO Y SENTIDO

Posted By pfbontempi on Ago 24, 2026


TRABAJO, DINERO Y SENTIDO

EL TRABAJO:

Un carpintero corta madera y une los trozos de cierta forma; un carpintero “hace algo”. Un médico también hace algo: observa los síntomas y quejas del enfermo, reconoce las señales que transmite el cuerpo y, mezclando ciertos ingredientes, prepara una pócima, o emite una receta de farmacia. Si es un cirujano hará lo mismo que el carpintero, solo que cortando y uniendo los tejidos del cuerpo. 

El profesor habla, escribe, señala gráficas y estructuras: lo que hace es enseñar; también actúa, “su hacer” consiste en modificar la materia sutil de la cognición humana. Un comerciante compra mercadería aquí para venderla allá. Hasta un ladrón también trabaja y “hace algo”: cambia a las cosas de sitio y dueño. 


¿Qué es “hacer algo”? Realizar un movimiento modificando una cierta sustancia. Esto es “trabajar”.

Todos hacemos algo para vivir: el campesino labra la tierra y el sacerdote cuenta historias a la gente para, en lo posible, aliviar su dolor moral. La Naturaleza misma, la biología pura es una enorme trabajadora, su hacer consiste en transformar la no-vida en vida: una planta transforma el suelo mineral en tierra orgánica.  

Una madre realiza un trabajo impresionante: busca un poco de semen, lo introduce en su cuerpo activando un complejo proceso: con su sustancia vital, la sangre, construye un nuevo ser, luego busca comida para su cría, la ayuda a crecer y enseña todo lo que sabe, la ayuda a sobrevivir. Su hacer consiste en transformar la no-vida en más-vida, y en algún tipo de conocimiento.

Todo este “hacer algo” es trabajo. Realizar un trabajo en física consiste en cambiar las cosas de sitio: “aplicar una fuerza y producir un desplazamiento”.


¿Por qué hacemos lo que hacemos? ¿Por qué trabajamos? ¿Es posible trabajar por amor, por gusto, o es cuestión de mera necesidad?

A esta pregunta la humanidad ha dado muchas respuestas: trabajamos por una maldición bíblica; trabajamos porque somos esclavos; trabajamos para comer, trabajamos por placer, trabajamos para ayudar a los demás, trabajamos por curiosidad y por interés, para comprender cómo funciona el mundo; y un argumento que, en una sociedad como la nuestra, atormenta a muchos: trabajamos por dinero; con una versión agregada: trabajamos hoy hasta el agotamiento … para dejar de trabajar mañana.

EL DINERO:

El dinero es la motivación de muchos y un curioso instrumento social: no es nada y sirve para casi todo. El dinero es rasguño sobre un papel, una muesca sobre una tablilla de barro, una pequeña piedra, un trozo de metal, un código en el ordenador. El dinero no vale per-se, no es comestible; su valor es social, simbólico, es la representación de otra cosa, quizá de un sueño, es el producto de una fe compartida por la sociedad. El dinero solo vale mientras creemos en él; si perdemos la fe en el ídolo no vale nada. 

Es un instrumento útil, fundamental para el funcionamiento social: sirve para comprar comida hecha, para que alguien te sirva y realice por ti los trabajos más desagradables, limpiarte el culo, por ejemplo, o cargarte en hombros, o llevarte en un palanquín, o barrer tu casa. Sirve también para comprar “cosas”, bienes de consumo. Pero las cosas no son solo “objetos” sino “manufacturas”, es decir, “materia impregnada” por el trabajo previo de otros (al comprar una cosa adquieres la sangre y vida de otros seres). Con dinero puedes comprar una máquina que te lleve a todas partes, un coche, barco o avión; puedes comprar un robot que trabaje para ti realizando tareas repudiadas, o una inteligencia artificial que piense y calcule por ti; el dinero sirve para comprar un mundo de cosas limpias y perfectas, ignorando su trasfondo: el sudor humano que impregna la historia del progreso y el consumo. 

Esforzarse por conseguir este papel o instrumento multiusos, aunque la pena sea grande y el trabajo duro, vale la pena para muchos. Algo que vale casi nada se ha convertido, por el consenso colectivo, en algo muy valioso.

Una de las primeras máquinas que inventó el hombre estaba movida por la fuerza de un burro hambriento: caminaba arrastrando el pesado eje de la máquina, detrás de la zanahoria que su dueño amarró delante de sus ojos.  El burro-esclavo movía la máquina del hombre inteligente. ¿Qué movía al burro? ¿El instinto de sobrevivir encadenado? ¿el hambre? ¿el gusto por la zanahoria siempre escasa? 

Algo así pasa con el dinero: “el dinero hace que el mundo gire”, lo hacemos girar con nuestro trabajo, con nuestro movimiento, y a cada giro del mundo, eso que no vale nada, el dinero, se concentra en bolsillos cada vez más grandes, mientras la obsesión por conseguirlo, cada vez mayor, atormenta y frustra al resto de la población; el desgraciado fenómeno actual: la ruptura de nuestras sociedades segregadas por profundos desniveles económicos. Observando este fenómeno, diría con el viejo Shakespeare: “algo huele mal en Dinamarca”. La Humanidad está fracasando en beneficio de la máquina de contar centavos.


Tengo un lector muy rico que me dijo: –Paco, estás equivocado. Yo no necesito trabajar por dinero. Tengo suficiente dinero acumulado en varios fondos de inversión: me dan un sueldo mensual que nunca alcanzo a gastar. Yo no trabajo. Otros trabajan para mí, los gestores del fondo y mis sirvientes. No hago nada. Solo disfruto de estar vivo, bebo y como lo que quiero, follo lo que puedo, viajo a todos los rincones del planeta, incluso subo al espacio. Mi hobby es restaurar y coleccionar coches antiguos, tengo una enorme colección, mi trabajo, si quisiera llamarlo así, es hacer crecer mi colección y mi bolsillo.


No tengo argumentos para un hombre así. Su realización es máxima, su felicidad parece envidiable. Solo le falta morirse para tener una vida redonda. La ironía final es que aquel hombre, supuestamente feliz, desarrolló una obsesión extrema por la limpieza y murió dentro de una burbuja, bañado en antisépticos e hinchado a vitaminas y sustancias para alargar su vida.


Hemos convertido al dinero en el gran dueño del trabajo, un dios absorbente, un tirano exigente y controlador que determina y posee nuestras vidas. Y que además corrompe todo lo que alcanza, convierte a sus súbditos en copias del rey Midas: en lo que toca ve un negocio, una tajada de oro.


¿Es posible librarse de esa tiranía? No puedo dar una respuesta. Que cada uno busque y encuentre la suya.

Y SENTIDO:

Para mí trabajar es estar vivo. Mi trabajo es la Vida, inseparable de la Humanidad que me hace ser lo que soy. ¿Y qué es lo que hago? Ahora mismo escribir este blog, respirar, moverme, reparar el techo de mi casa, cuidar mi huerta, conversar con la gente, explorar el misterio de la consciencia, reflexionar, hacerme preguntas y plantear a mis amigos los viejos dilemas, andar en bicicleta, cocinar lo que como, amar a los seres con que me relaciono, maravillarme del hecho portentoso de estar vivo, ser consciente de todo esto qué llamamos Vida, mi trabajo, mi pequeña acción en el mundo, y la Inmensidad, que se me escapa en todas direcciones. 

P.Francisco Bontempi

Médico y Psicoterapeuta

TRABAJO, DINERO Y SENTIDO