EL BUEN GOBIERNO

Posted By pfbontempi on May 15, 2026


Carlo M. Cipolla, historiador y economista italiano, hizo un interesante estudio sobre la estupidez; su tesis, entre irónica y seria, sostenía con buenos argumentos, que la mayor parte de los seres humanos somos estúpidos.

Este problema se complica al pasar del individuo al grupo: es bien sabido que el animal en jauría desarrolla conductas que nunca emprendería solo. Si realmente las cosas fueran así, ¿cómo gobernar una masa de estúpidos? Los romanos lo sabían muy bien, y les funcionaba: “Pan y Circo”. 

Va aquí este pequeño DECÁLOGO PARA EL BUEN GOBIERNO: 

1—Haz creer a tus gobernados que se gobiernan solos: ¡Libres! ¡Libertarios! ¡Libérrimos! ¡Demócratas! Qué nadie tenga tiempo para observar su red de dependencias inconscientes.

2—Déjales que elijan la “cara del poder”: algún candidato estúpido que pasaba por ahí, un iluso bien intencionado, un oportunista astuto, un charlatán lengua-trapo, un payaso con ganas de espectáculo, un sujeto de honor trasnochado. ¡Pues hacen falta caras! alguien bien visible que proclame: “yo estoy al mando”.

3—Al “elegido por el dios Demos”: rodéale de parafernalia y algunas prebendas. Que se note su condición especial: corona notable, espada, uniforme y pompa, cochazos, aviones, sueldo muy alto, capa y servicio de prensa, etc. 

4—Convierte al elegido en blanco del desahogo popular: como en esas fábricas japonesas donde los empleados pueden tirarle pelotas de goma a la imagen del jefe. Que el público maldiga a su “chivo expiatorio”: idiota, ineficaz, mentiroso, ladrón, hijo de puta, tonta del culo, machista de mierda, fornicador, narco-feminista, cretina, fascista, comunista, antisemita, pro-sionista, musulmán, capitalista explotador o cualquier otra lindeza de las infinitas que puedan halagar los oídos embadurnados de cerumen de la masa electoral. ¡Qué se estimule la catarsis colectiva!

5—La “gran fiesta de la democracia”: convócala periódicamente. ¡Nuevas elecciones! ¡Es la hora del pueblo! Ha llegado el cambio. Cambio. Más cambio. Un nuevo cambio. Recambio. No podemos seguir así. Nuevo. Nuevo. Nuevo. Todo tiene que cambiar.

6—Tira a la basura las caras desgastadas: disimula y esconde en la buhardilla a las viejas glorias, los antiguos mentirosos. Como son estúpidos y mentirosos, (o ya padecen Alzheimer) querrán seguir siendo escuchados: siempre les gustó imaginar que tenían poder (para hacer el bien público, por supuesto).

7—El «dios Demos» elige cíclicamente cartel: renueva la “Feria de las Vanidades”. Mezcla bien carnaval, fiesta y seriedad solemne. Para que la fiesta continúe (pues es mentira que se acabó la fiesta), nuevas listas para el Carnaval. ¡Qué salten en el balcón los elegidos! El “sentimiento de fiesta” tiene ventajas, aunque todo siga igual: la intensidad emocional nos hace sentirnos únicos, y a cada momento, histórico o especial.

8—Exalta los sentimientos populares: entusiasmo grupal, cofradías de intereses, valores históricos etc. Para gobernar, las emociones cuentan más que las razones. La biología manda y ella tiene dos órganos fundamentales: el estómago y el corazón. La cabeza, como el sexo, con frecuencia solo sirve para confundir. Por lo mismo, para gobernar una masa idiota es necesario adoctrinarla, enseñarla a desconfiar de razones, a destruir argumentos.

9—Qué tu pantalla sea eficaz: qué el tótum-revolutum del carnaval político y la ensalada de las emociones creen una pantalla suficientemente densa; que la masa (a la que pretendemos gobernar) no alcance a ver los auténticos engranajes del poder. 

10—Qué el auténtico poder quede en la sombra: invisible e intocable, oculto y disimulado para seguir siendo eficaz. Tigres, leones, leopardos y hasta los gatos domésticos son predadores que cazan para vivir, pero, si la presa les ve venir, el predador se muere de hambre. 


Bibliografía:

—Carlo M. Cipolla: “Leyes fundamentales de la estupidez humana”.

—Joseph Campbell: en su colección “Las máscaras de Dios”: “Estudio sobre el regicidio ritual en culturas ancestrales”.

—Espacios de Desahogo (Stress Relief Rooms): En algunas empresas japonesas se introdujeron «habitaciones de la ira», donde los empleados pueden golpear sacos de boxeo, romper objetos o lanzar pelotas, incluso sobre el “Jefe”, representado como un muñeco o un símbolo de la jerarquía, bueno para descargar frustraciones.

—Nicolás Maquiavelo: “El Príncipe”.


**Como el circo se adueñó del viejo y tramposo arte de la política, nos queda fuera del juego otra categoría: ¿Juguemos a desnudar al poder? ¿A crear un sistema donde las ovejas se auto gobiernen y no sean lobos los dueños de nuestro destino? 

P.Francisco Bontempi

Médico y Psicoterapeuta

franciscobontempi.com