{"id":923,"date":"2024-04-19T20:18:00","date_gmt":"2024-04-19T20:18:00","guid":{"rendered":"http:\/\/www.franciscobontempi.com\/web\/?p=923"},"modified":"2024-04-20T09:54:28","modified_gmt":"2024-04-20T09:54:28","slug":"el-mercado-de-los-deseos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.franciscobontempi.com\/web\/el-mercado-de-los-deseos\/","title":{"rendered":"EL MERCADO DE LOS DESEOS"},"content":{"rendered":"\n<p><em>\u201cLas grandes mentes tienen objetivos, las dem\u00e1s deseos\u201d&nbsp;<\/em>dijo Washigton Irving, autor de \u2018Cuentos de la Alhambra\u2019. Sin embargo, evolucionar m\u00e1s all\u00e1 del deseo en sociedades tan mercantilizadas como la nuestra es francamente dif\u00edcil. Para algunos el deseo lo impregna todo, desde la cuna deseosa del biber\u00f3n hasta el deseo de sedaci\u00f3n final. Para otros, m\u00e1s que impregnar,&nbsp;<strong>el deseo es el motor que nos impulsa:&nbsp;<em>desde el deseo de la salvaci\u00f3n eterna hasta al deseo de una hamburguesa<\/em><\/strong>.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Dos libros interesantes para quien quiera explorar el tema: \u201cLa evoluci\u00f3n del deseo\u201d, de David Buss, profundiza en la elecci\u00f3n de pareja movida por la variedad del deseo bio-social. En \u201cLas arquitecturas del deseo\u201d,&nbsp;J.A. Marina hace una interesante reflexi\u00f3n acerca de la omnipresencia del deseo como fuerza de evoluci\u00f3n individual y colectiva. En contra de lo que muchos puedan pensar \u2018el deseo no es malo\u2019, sino una fuerza de la naturaleza que algunos saben canalizar, y que a otros les supone una forma de esclavitud. Vale la pena entonces reflexionar sobre la din\u00e1mica de los deseos.<\/p>\n\n\n\n<p>Para satisfacer nuestros \u201cdeseos convertidos en proyectos de vida\u201d, aprendimos desde peque\u00f1os, a&nbsp;<strong>\u201cluchar por nuestros sue\u00f1os\u201d.<\/strong>&nbsp;Las im\u00e1genes publicitarias de la \u201cbuena vida\u201d est\u00e1n asociadas a la satisfacci\u00f3n de los deseos: preg\u00fantale si no a reyes, jerarcas y sultanes expertos en autosatisfacci\u00f3n. La econom\u00eda misma se mueve impulsada por nuestros deseos. Si quieres un coche nuevo necesitas trabajar m\u00e1s. Si quieres ligar con una rica necesitas ese coche. Si quieres que tu empresa suba en bolsa contratas y pagas un equipo de eficaces tiburones.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading has-text-align-center\"><strong><mark style=\"background-color:rgba(0, 0, 0, 0)\" class=\"has-inline-color has-vivid-red-color\">EL MERCADO<\/mark><\/strong><\/h3>\n\n\n\n<p><strong>El&nbsp;<em>\u201cmercado\u201d<\/em>&nbsp;es la plaza fuerte de nuestras naciones, el lugar donde circulan y se intercambian deseos de todo tipo.<\/strong>&nbsp;En la antig\u00fcedad era solo \u201cla calle del mercado\u201d, pues la sociedad se mov\u00eda por valores m\u00e1s amplios que la compraventa. Pero hoy el mercado es monstruoso, una especie de Frankenstein, trajeado con las cicatrices de sus interminables incorporaciones que lo ha engullido todo.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Ya no es el viejo&nbsp;<strong>\u201c<em>mercado de alimentos\u201d<\/em><\/strong>, ahora es un&nbsp;<strong><em>\u201cmercado de bienes\u201d<\/em><\/strong>, hasta el agua que alg\u00fan d\u00eda manaba en la fuente del pueblo hoy se compra y se vende; algunos creen que llegar\u00e1 el d\u00eda en que el aire que respiramos tambi\u00e9n se vender\u00e1 envasado. (La pel\u00edcula \u201cDesaf\u00edo Total\u201d traslad\u00f3 ese drama a Marte). Los actos humanos tambi\u00e9n se tasan en un&nbsp;<strong><em>\u201cmercado de servicios\u201d<\/em>:<\/strong>&nbsp;el viejo y generoso arte\/ciencia de la medicina, la educaci\u00f3n y el alma de los antiguos maestros, est\u00e1n hoy industrializadas en empresas que contratan y venden actos automatizados, sometidos al estr\u00e9s del rendimiento mercantil. En el&nbsp;<strong><em>\u201cmercado laboral\u201d<\/em><\/strong>&nbsp;se compra, vende o alquila fuerza laboral; all\u00ed todo est\u00e1 tasado, y lo que abunda es lo m\u00e1s barato: la pobreza y la basura que el mercado expulsa fuera de sus muros.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>El mercado determina cu\u00e1nto valen las cosas y las personas, tasaci\u00f3n imp\u00fadica y tan normalizada que no escandaliza, como en la naturalidad de un domingo cualquiera en la antigua plaza de Jamaica: entre la misa y la subasta de esclavos. \u00bfCu\u00e1nto vale hoy un \u201csin papeles\u201d? \u00bfY cu\u00e1nto valen las vidas sacrificadas para liberar tierra y crear inversiones de post guerra? Desagradable cuesti\u00f3n, todo est\u00e1 monetizado y, al parecer, sin alternativa. Dada su enorme capacidad maquinal para&nbsp;<em>enrolar y<\/em>&nbsp;<em>disciplinar libremente<\/em>&nbsp;a los deseos individuales, todo el mundo se ha parapetado bajo el paraguas enorme e impersonal del terrible&nbsp;<strong><em>\u201cmercado de capitales\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading has-text-align-center\"><strong><mark style=\"background-color:rgba(0, 0, 0, 0)\" class=\"has-inline-color has-vivid-red-color\">FORMAS DE COMPRAR Y VENDER<\/mark><\/strong><\/h3>\n\n\n\n<p>El antiguo&nbsp;<strong><em>\u201ctrueque\u201d<\/em><\/strong>, yo te doy algo a cambio de otra cosa, casi no se usa. El gran intermediario es el dinero. Hoy se compra \u201c<strong><em>al contado\u201d<\/em>,<\/strong>&nbsp;o con las modalidades del \u201c<strong><em>pago aplazado\u201d<\/em><\/strong>. En este \u00faltimo caso hay tres variantes: la&nbsp;<strong><em>\u201ccompra aplazada\u201d, la \u201cventa a cr\u00e9dito\u201d y el \u201cleasing\u201d<\/em>.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Descubr\u00ed el&nbsp;<strong>\u201c<em>pago aplazado\u201d<\/em><\/strong>&nbsp;con la publicidad de una funeraria: te vende tu propio funeral pagando una cuota mensual que adelantas a esa empresa para que, el d\u00eda de tu muerte, se encargue de gestionar los costos del evento. Es una forma de \u201ccompra aplazada\u201d en la que el objeto comprado no lo recibes al comienzo, sino al final de la transacci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p><br>Otra forma es la&nbsp;<strong><em>\u201ccompra\/venta a cr\u00e9dito\u201d<\/em><\/strong><em>:&nbsp;<\/em>en esta modalidad pagas una cuota de entrada y recibes inmediatamente el objeto comprado: lo puedes usar, aunque legalmente no sea tuyo. Seguir\u00e1s pagando cuotas peri\u00f3dicas hasta satisfacer su precio. En un mundo donde \u2018alquilar dinero\u2019 es el gran negocio de bancos y prestamistas, gran parte de la poblaci\u00f3n vive hipotecada, pagando cr\u00e9ditos cuyos intereses engordan al pez gordo. Comprar a cr\u00e9dito es parecido a \u201calquilar\u201d un producto: lo usas mientras lo pagas, pero solo al final ser\u00e1 tuyo.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>El&nbsp;<strong><em>\u201cleasing\u201d<\/em><\/strong>&nbsp;es similar, tambi\u00e9n pagas cuotas por usar algo que no es tuyo. Formalmente esta planteado como un&nbsp;<em>alquiler con derecho a compra;&nbsp;<\/em>adquiri\u00e9ndolo al final, si quieres, mediante el pago de la diferencia.<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading has-text-align-center\"><strong><mark style=\"background-color:rgba(0, 0, 0, 0)\" class=\"has-inline-color has-vivid-red-color\">EL OTRO COMO OBJETO DE DESEO<\/mark><\/strong><\/h3>\n\n\n\n<p>En este mercado omnipresente que organiza y define los destinos,&nbsp;<strong><em>el ser humano mismo, se ha convertido en \u201cobjeto de deseo, transacci\u00f3n y precio\u201d<\/em><\/strong>. Y el amor deseable, en objeto de compra\/venta. Y esto tampoco es nuevo, solo que ahora todo se ofrece en el escaparate de internet. Hombres y mujeres siempre fueron objetos transables. Hay mujeres deseables y hombres que las desean. Hay hombres que mueven pasiones y coleccionan muchos likes. Los l\u00edderes o lideresas son objeto de deseo, se fabrican y promocionan. Las compa\u00f1\u00edas de seguros saben que todo ser humano tiene un precio; y el precio var\u00eda seg\u00fan su cotizaci\u00f3n en el mercado.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>M\u00e1s all\u00e1 del mercado de las cosas y el valor del seguro personal existe un complejo&nbsp;<strong><em>\u201cmercado de los afectos personales\u201d<\/em><\/strong>. No quiero llamarlo&nbsp;<strong><em>\u201cmercado de almas\u201d<\/em><\/strong>&nbsp;para que nadie se sienta arrastrado al mundo que Dante Alighieri, el genial autor de \u201cLa Divina Comedia\u201d, describ\u00eda hace siglos.&nbsp;&nbsp;El arte moderno sigue denunciando \u201cvidas que se compran y venden\u201d, pel\u00edculas y series de realezas podridas, contubernios pol\u00edticos y comerciales. Para quien quiera verlo el mercado de los deseos ocurre delante de nuestras narices y, sin embargo, parecemos extra\u00f1amente inmunizados e insensibles, quiz\u00e1s porque hemos sido conducidos a pensar que \u201cno hay alternativa\u201d.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>En los mercados del coraz\u00f3n, las emociones y pasiones, los sufrimientos y deseos, engranados todos a la biolog\u00eda m\u00e1s ancestral e inconsciente, se convierten en&nbsp;<strong><em>el civilizado negocio de ser ciudadanos en busca de satisfacci\u00f3n<\/em>, felicidad o simplemente amor.<\/strong>&nbsp;Los sujetos transan su valor, estiman la intensidad de sus deseos y realizan sus intercambios de: \u201cyo te doy t\u00fa me das\u201d. Y como estamos deslumbrados por nuestros juegos personales y el brillante barniz de la civilizaci\u00f3n tecnol\u00f3gica no nos damos cuenta del miserable valor al que reducimos nuestra existencia. \u00bfMientras m\u00e1s somos, menos valemos?&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading has-text-align-center\"><strong><mark style=\"background-color:rgba(0, 0, 0, 0)\" class=\"has-inline-color has-vivid-red-color\">COMPRA VENTA DE AFECTOS<\/mark><\/strong><\/h3>\n\n\n\n<p>Tambi\u00e9n hay formas de comprar y vender afectos. Las modalidades de compra de un bien&nbsp;<strong>son aplicables a<\/strong>&nbsp;<strong>las relaciones personales<\/strong>. Puesto que todos tenemos hormonas e instinto de acercamiento, de acoplamiento o contacto, todos somos, potencialmente al menos, objeto de deseo para alg\u00fan otro ser. Y el mercado de los deseos es complejo, como complejos somos los seres humanos y la gama de sentimientos que etiquetamos como \u201camor\u201d.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Las relaciones en la antig\u00fcedad eran transacciones<\/strong>: las familias reales negociaban los beneficios de una uni\u00f3n casando a sus hijos con sus hijas; las familias corrientes pactaban dotes, a veces aplazadas, a veces a cr\u00e9dito. En otros lugares se compraban esposas. La misma virgen Mar\u00eda fue una ni\u00f1a concedida en matrimonio al viejo carpintero, por una dote conveniente.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Las costumbres no siempre se extinguen, antes suelen experimentar mutaciones.&nbsp;&nbsp;En nuestras sociedades individualistas el \u201cindividuo es libre y due\u00f1o de sus emociones\u201d, la libertad individual parece predominar sobre los antiguos intereses familiares.&nbsp;<em>Pero&nbsp;<strong>los sentimientos, \u201caparentemente libres\u201d contin\u00faan sometidos, con frecuencia, a los intereses del mercado.<\/strong>&nbsp;<\/em>Quiz\u00e1 sin ser conscientes de estos precios y transacciones, hoy se paga tanto como ayer, aunque de otro modo.<em>&nbsp;<\/em>Mujeres y hombres siguen ofert\u00e1ndose en promesas a plazo o ventas a cr\u00e9dito. Los juegos de seducci\u00f3n existir\u00e1n mientras exista nuestra especie. El tipo seductor es as\u00ed: ofrece algo a cambio de algo que desea. Los reclamos en red \u2018ofrecen\u2019 un producto humano, o sugieren un pago al que se est\u00e1 dispuesto: \u201cNecesito\u201d, \u201cQuiero\u201d \u201cDeseo o busco\u201d. Pero \u00bfc\u00f3mo \u2018vender\u2019 o colocar el valor de lo que creo ser? \u00bfC\u00f3mo \u2018adquirir\u2019 lo que deseo? \u00bfEl encuentro de la \u2018demanda exacta\u2019 con la \u2018oferta adecuada\u2019 hacen el \u2018negocio perfecto\u2019? \u00bfEst\u00e1 en el negocio perfecto la satisfacci\u00f3n del deseo? \u00bfEs posible mirar los asuntos del amor como un negocio?<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading has-text-align-center\"><strong><mark style=\"background-color:rgba(0, 0, 0, 0)\" class=\"has-inline-color has-vivid-red-color\">AMOR DE PAGO APLAZADO<\/mark><\/strong><\/h3>\n\n\n\n<p>En las relaciones \u00edntimas se pide y ofrece, se da y se toma<strong>. Hay mujeres y hombres que se ofrecen a s\u00ed mismos como una \u201cpromesa aplazada\u201d:<\/strong>&nbsp;\u2014<em>Demu\u00e9strame que me quieres (y paga las cuotas que lo confirman)\u2026 que al final yo te entregar\u00e9 la dulce flor de mi ser<\/em>\u2014 Pero esa promesa de entrega, de amor completo y plenitud quiz\u00e1s nunca llegue a cumplirse del todo; quiz\u00e1 la relaci\u00f3n derive en el automatismo de un toma y daca, donde uno paga la cuota pactada y el otro renueva su garant\u00eda de que todo sigue en orden, de que no hay ruptura ni divorcio, sino la mera y leal prolongaci\u00f3n del statu quo. En esta modalidad de relaci\u00f3n \u201cse ofreci\u00f3 una entrega\u201d (pues el amor es entrega), que no siempre el sujeto estuvo en condiciones de cumplir. Las \u201cbuenas intenciones\u201d fueron m\u00e1s la \u2018publicidad ofrecida\u2019 que la realidad amatoria de un sujeto limitado.<\/p>\n\n\n\n<p>En mi trabajo, he conocido a muchas parejas enganchadas por las promesas t\u00e1citas o expl\u00edcitas de la seducci\u00f3n primera (la fase rom\u00e1ntica), intentando adaptarlas a una realidad que result\u00f3 luego diferente. Mientras que otros guardaron silenciosamente sus esperanzas en el caj\u00f3n de las frustraciones sin remedio, y \u2018siguieron adelante\u2019, justificando con argumentos el \u2018negocio\u2019 de sus decisiones.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Otros dijeron:&nbsp;<em>\u2014Ya dejamos atr\u00e1s las ilusiones adolescentes, nuestro amor ahora es pragm\u00e1tico y \u201cfuncionamos bien\u201d\u2014.<\/em>&nbsp;Pero tambi\u00e9n est\u00e1n aquellos que nunca se consolaron:&nbsp;<em>\u2014Yo cre\u00eda que las cosas entre nosotros ser\u00edan diferentes, y me duele mi error: pues se ha repetido la historia de mis padres.&nbsp;<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Muchas de estas relaciones se convierten en una larga serie de reproches que peri\u00f3dicamente explotan; cada uno culpa al otro de haber prometido algo que en realidad no est\u00e1 ocurriendo. Pero como fue un negocio en que&nbsp;<strong>ambas partes pensaron sacar el mayor beneficio con la menor inversi\u00f3n<\/strong>, ambas partes terminan por callar y comerse a solas su frustraci\u00f3n. Aunque no siempre, pues a veces ocurre que una de las partes que cree haber jugado con \u2018intenciones limpias\u2019, se siente libre para recriminar al otro:&nbsp;<em>\u2014T\u00fa me has fallado\u2014<\/em>&nbsp;lo que a veces provoc\u00f3 la dolorosa respuesta de:&nbsp;<em>\u2014Realmente nunca me has dado lo que yo quer\u00eda.&nbsp;&nbsp;<\/em>Un viejo refr\u00e1n afirma que:&nbsp;<strong>\u201cel deseo se mueve traicionero en la oscuridad de la inconsciencia\u201d<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p>La promesa aplazada del \u201cobjeto de deseo\u201d suele acarrear frustraciones y arrepentimientos en mitad del largo pago, consecuencia l\u00f3gica de haber tirado mucho por la borda sin conseguir el premio que inicialmente se ha deseado. \u00bfSeguir pagando cuotas para obtener algo al final? La \u201ccompra aplazada\u201d dice que&nbsp;<em>\u2014Hasta no haber pagado todas las cuotas no ser\u00e1s m\u00eda\/o\u2014<\/em>, pero quiz\u00e1 aquello, la&nbsp;<strong><em>\u2018entrega total que el amor a\u00f1ora\u2019<\/em>,<\/strong>&nbsp;nunca llegue a ocurrir por la incapacidad de las partes en pugna. O quiz\u00e1, como en el caso de la funeraria, la inversi\u00f3n de una vida \u2018comprada a cuotas\u2019 se salde finalmente a la hora de la muerte. Alguna historia dolorosa he conocido de este tipo:&nbsp;<em>\u2018Y a la hora de la muerte se pidieron perd\u00f3n y confesaron sus enga\u00f1os\u2019<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading has-text-align-center\"><strong><mark style=\"background-color:rgba(0, 0, 0, 0)\" class=\"has-inline-color has-vivid-red-color\">AMOR A CR\u00c9DITO<\/mark><\/strong><\/h3>\n\n\n\n<p>Tanto el \u201camor de la compra aplazada\u201d como las relaciones de \u201ccompra a cr\u00e9dito\u201d pueden terminar en frustraci\u00f3n.&nbsp;<strong>Hay hombres seductores que adquieren la mujer mediante cr\u00e9dito<\/strong>:&nbsp;<em>\u2014Yo te doy una peque\u00f1a cuota inicial, de cari\u00f1o, regalo, dinero o lo que sea que a ti te interese, y t\u00fa me entregas completa \u2018la fruta de tu ser\u2019, tu voluntad, y a veces hasta el nombre<\/em>. \u2014<em>Yo te doy algo para que t\u00fa me lo des todo,&nbsp;<\/em>\u2014parece describir un buen negocio.<\/p>\n\n\n\n<p>Igualmente, la&nbsp;<strong>mujer seductora<\/strong>&nbsp;ofrece sus dones a cambio de la entrega requerida, generalmente patrimonial.&nbsp;<strong>En el modelo patriarcal,<\/strong>&nbsp;vigente a\u00fan en muchos lugares, el hombre detenta el patrimonio, o la capacidad de trabajo con que compra la entrega de una mujer; mientras que el valor m\u00e1s encomiable de aquella suele ser la pureza genital. Cl\u00e1sicamente la mujer entregaba sexo, y el hombre, patrimonio. Este tipo de intercambio ha garantizado que los hijos\/as sean del padre y est\u00e9n inscritos con su nombre: \u2014Ella me dio un hijo yo le di un nombre\u2014&nbsp;<strong>El mercantilismo genital de sexo por patrimonio<\/strong>&nbsp;sigue existiendo en la prostituci\u00f3n: compra-venta tambi\u00e9n, o m\u00e1s bien alquiler. En la monogamia, una forma del mercado social que no siempre existi\u00f3 (Mois\u00e9s, por ejemplo, ten\u00eda varias esposas), se ha exigido la entrega exclusiva del genital femenino, pero no as\u00ed la fidelidad del hombre, cuya vulnerabilidad hormonal ya se daba por descontada. Las infidelidades ostentosas de nuestro rey em\u00e9rito y la casta fidelidad de la reina sufriente confirman esta herencia cl\u00e1sica. (Ser\u00eda otro art\u00edculo observar la evoluci\u00f3n del tema en la generaci\u00f3n siguiente).<\/p>\n\n\n\n<p><strong>\u00bfQu\u00e9 compran y venden (hombres y mujeres de hoy) con la entrega que han ofrecido?&nbsp;<\/strong>\u00bfSexo? \u00bfEl placer de un buen rato? \u00bfPosici\u00f3n social? \u00bfUn heredero, un linaje? \u00bfSimplemente patrimonio? \u00bfUna renta? \u00bfCompa\u00f1\u00eda? \u00bfSimplemente amor? Para que el negocio funcione han de estar equilibrados ofertas y deseos. Si los padres observan que su hijo de clase alta se ha enrollado con la sirvienta dir\u00e1n que aquella lo est\u00e1 \u2018calentando por dinero\u2019.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><br><strong>El problema en esta modalidad de \u201ccompra a cr\u00e9dito\u201d es la \u201cdevoluci\u00f3n\u201d,\u00a0<\/strong>pues, una vez que has probado el sabor de lo que el otro es \u2026 quiz\u00e1s decidas cancelar el contrato y lo devuelvas a la tienda parcialmente usado. Y hoy el divorcio es un derecho. En las sociedades tir\u00e1nicas del pasado las uniones conyugales eran para toda la vida, no hab\u00eda devoluci\u00f3n; pero en el mercado de hoy las grandes superficies aceptan devoluciones; se las acepta porque hay mucha producci\u00f3n y la consigna es vender y vender. Tambi\u00e9n hay mucha \u201coferta\u201d en el moderno mercado de las relaciones: las personas se han convertido en dulces manjares que se prueban, pagando una peque\u00f1a cuota, para ser luego abandonadas sin mayor sobre coste. En este mercado abierto el antiguo Juan Tenorio est\u00e1 en su salsa: el juego de la seducci\u00f3n consiste en ofrecer algo, tomar la recompensa, romper el trato, y escapar. \u00bfY si ambos juegan a lo mismo? Entonces todo est\u00e1 bien, ya no se trata de amor ni de ilusiones, solo un juego de equ\u00edvocos rec\u00edprocos.\u00a0<strong>La filosof\u00eda del libre mercado tambi\u00e9n ha colonizado las relaciones<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading has-text-align-center\"><strong><mark style=\"background-color:rgba(0, 0, 0, 0)\" class=\"has-inline-color has-vivid-red-color\">MERCADEO H\u00cdBRIDO Y MALENTENDIDOS<\/mark><\/strong><\/h3>\n\n\n\n<p>Mas all\u00e1 del mercadeo de personajes que se ofrecen, se compran y se venden, est\u00e1 la cuesti\u00f3n profunda del amor. \u00bfEs este el fondo del drama humano?&nbsp;<strong><em>Las uniones son mucho m\u00e1s complejas y est\u00e1n movidas por mucho m\u00e1s que el mero deseo sexual<\/em><\/strong>. \u201cTe dije amor y quer\u00eda decir sexo\u201d, o al rev\u00e9s, \u201cte dije sexo y quer\u00eda decir amor\u201d. Hasta los monstruos sue\u00f1an con amor, quiz\u00e1 por eso Hitler se cas\u00f3 con Eva Braun antes de morir. Las motivaciones humanas son complejas: sexo y placer, confort y conveniencia, reciprocidades econ\u00f3micas y ambiciones, sentimientos (desde la gratitud a la culpa), razones y argumentos, afinidades, e incluso desacuerdos, son algunos de los factores en la compleja ecuaci\u00f3n del amor.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Con las fichas de su deseo, con los condicionantes marcados en el&nbsp;<em>personaje caracterial<\/em>&nbsp;que cada uno haya desarrollado, juegan unos y otros en el \u201cgran mercado de las relaciones y los afectos\u201d<\/strong>. Cada uno sabr\u00e1, en el fondo, si el negocio vali\u00f3 la pena. O si el deseo fue inalcanzable y se diluy\u00f3 en el conformismo del \u201cpeor es nada\u201d. O si el final de la relaci\u00f3n fue el premio de un cierto poder sobre otro. Cada uno sabr\u00e1 qu\u00e9 fue del \u201camor verdadero\u201d, su historia real, y no tanto el amor conceptual, de discursos, palabras, promesas y apariencias.<\/p>\n\n\n\n<p>Profundizar en la experiencia del amor, (descifrar la naturaleza \u00edntima de algo que es m\u00e1s que sentimiento, pensamiento o mero reflejo corporal), es el gran desaf\u00edo.\u00a0<strong>Para llegar a eso lo primero es desmontar los mitos del amor; y luego superar\u00a0<\/strong>los avatares del mercadeo de los afectos.\u00a0<strong>La clave es la \u201cconsciencia del amor real\u201d. <\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Cuando pensamos en amor pensamos en \u201calgo\u201d que podemos dar o recibir: \u2014T\u00fa me das algo que me hace sentir bien o t\u00fa me quitas algo y me haces sentir mal\u2014 Sin embargo, estoy planteando la hip\u00f3tesis de que el verdadero amor no es transable, no se puede negociar, ni comprar ni vender, porque&nbsp;<strong>el amor <\/strong><strong>no es \u201calgo\u201d sino un \u201cestado del ser\u201d<\/strong>.&nbsp;<em>Cuando yo experimento amor no estoy \u201csintiendo algo que tengo\u201d sino \u201cexperimentando lo que soy<\/em>\u201d. El amor es un estado de plenitud del ser, y siendo eso no es algo que venga de fuera, sino una irrupci\u00f3n, un brote que emerge desde el fondo de lo que somos. Cuando amo lo que simplemente hago es ser, expresar y compartir lo que soy. Por eso, el verdadero amor descarta la manipulaci\u00f3n del \u2018dar para recibir\u2019.<\/p>\n\n\n\n<p>Y, sin embargo, el otro ser es parte de lo que somos y sentimos. Es necesario comprender que&nbsp;<strong><em>las personas somos, los unos para los otros, \u201csintonizadores de estados\u201d<\/em>.&nbsp;<\/strong>Hay personas que me hacen sentir bien mientras que otras me hacen sentir mal, personas con las que siento un mayor grado de armon\u00eda, bienestar o plenitud. Y otras personas que despiertan mis tensiones, debilidades o incomodidad.&nbsp;<strong>El error es creer que la persona que me hace sentir bien \u201cest\u00e1 dando amor\u201d, o que la persona que me hace sentir mal \u201cno me quiere\u201d<\/strong>. En realidad, lo que ocurre es que:&nbsp;<em>el amor que yo soy brota y se expresa mejor o peor seg\u00fan los sintonizadores que estimulan o inhiben esa expresi\u00f3n.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Hay personas muy acostumbradas a sentirse mal consigo&nbsp;<\/strong>mismas y tienden a pensar que, si se sienten bien \u201ccon alguien\u201d, es m\u00e1s por lo que esa persona le est\u00e1 dando y menos por su propia capacidad de ser y amar (percepci\u00f3n que estimula la dependencia). La persona que se siente existencialmente pobre tiende a \u2018comprar amor\u2019, a \u201cactuar y esforzarse\u201d por conseguirlo.&nbsp;&nbsp;Tanto el \u201camor a cr\u00e9dito\u201d como la \u201centrega aplazada\u201d incluyen potenciales frustraciones. El comprador paga una cuota inicial, y luego otra y otra mientras sue\u00f1a o fantasea con&nbsp;<strong>una plenitud<\/strong>&nbsp;que ambos ya hab\u00edan perdido desde antes del negocio.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Pero s\u00ed, hay m\u00e1s que la frustraci\u00f3n mutua y la resignaci\u00f3n. Pues&nbsp;<strong>la plenitud existe<\/strong>: es una actitud vital que supera los condicionamientos de la compra-venta de afectos, es un estado de consciencia simult\u00e1nea de uno y del otro, una manera de experimentar el cuerpo y la existencia de ambos, pues se acepta y reconoce la vida de ambos, se las comprende y respeta. Pues el amor es conocimiento de lo que somos, de lo que soy y de lo que el otro es.<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading has-text-align-center\"><strong><mark style=\"background-color:rgba(0, 0, 0, 0)\" class=\"has-inline-color has-vivid-red-color\">AMOR AL CONTADO<\/mark><\/strong><\/h3>\n\n\n\n<p>Si el amor es la pura experiencia y consciencia de ser entonces no especula, ni mercadea con los deseos que pudieran enturbiarlo. Mas all\u00e1 del \u201camor de compra venta\u201d nos falta entender un tercer modo de relaci\u00f3n especialmente intenso e interesante: el de&nbsp;<strong>\u201cpago al contado\u201d.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Quien paga al contado es porque ya dispone de lo necesario para una relaci\u00f3n plena.&nbsp;<\/strong>Ama plenamente<strong>&nbsp;<\/strong>alguien rico en amor, lleno de amor. Desde la plenitud se encuentra con otra plenitud.&nbsp;&nbsp;\u2014Te lo doy todo porque dando no me empobrezco, sino que crezco a\u00fan m\u00e1s en la capacidad de dar. Y de ti lo recibo todo porque existes en la plenitud, porque disfrutas de la madurez s\u00f3lida de quien, d\u00e1ndolo todo, es a\u00fan m\u00e1s rico\/a en el amor. En esta relaci\u00f3n no cabe manipulaci\u00f3n,&nbsp;<strong>el trato es directo y claro, la entrega es total, aqu\u00ed y ahora.&nbsp;<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La desnudez y autenticidad del ser es m\u00e1s grande que sus mayores deseos. Este es&nbsp;<strong>el terreno del amor maduro.<\/strong>&nbsp;Un amor que no calcula ganancias ni manipula cuentas, amor que se abre y se entrega, que fluye desnudo siendo tal como es. Se entrega plenamente quien sabe y conoce lo que entrega y a quien se entrega. En&nbsp;<strong>la entrega real y completa que es el amor<\/strong>&nbsp;se reconocen los amantes; en ese estado no cabe el mercadeo, ni la pretensi\u00f3n de los personajes: ni el yo te di, ni el t\u00fa me diste. En el amor no se mide, se perciben ambos tal cual son.<\/p>\n\n\n\n<p>Amar es reconocer la realidad del otro desde la realidad m\u00e1s profunda que uno\/a mismo\/a es.&nbsp;<strong>Solo podemos reconocer con claridad&nbsp;<em>al ser del otro<\/em>&nbsp;si la lente con que lo percibimos, es decir&nbsp;<em>nosotros mismos<\/em>, est\u00e1 limpia de las distorsiones que introduce el deseo, el miedo o las dem\u00e1s pasiones.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><br>Pero&nbsp;<strong>\u00bfqu\u00e9 es el amor?<\/strong>&nbsp;<em>Siendo&nbsp;<strong>algo tan profundo y universal como el agua, es raro y dif\u00edcil encontrarlo puro<\/strong><\/em>, suele estar contaminado por las corrientes e inconsciencias del deseo. Esa agua universal y refrescante incluye, frecuentemente, concentraciones variables de distintos agregados: sexo, conveniencias sociales o econ\u00f3micas, frustraciones previas y otras motivaciones neur\u00f3ticas que le quitan brillo e intensidad a la pura generosidad del amor, a la autenticidad del ser. Y, sin embargo, en la sed del desierto incluso el agua embarrada puede salvarnos la vida. Que seamos entonces capaces de reconocer el agua del barro, el \u2018amor-deseo\u2019 del \u2018amor-liberador\u2019. \u00a1Y que bebamos de la vida!&nbsp;&nbsp;A la salud de la sabidur\u00eda de cada cual. \u00a1A la intensidad del puro y radical presente! \u00a1Qu\u00e9 viva el amor al contado!<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading has-text-align-center\"><strong><mark style=\"background-color:rgba(0, 0, 0, 0)\" class=\"has-inline-color has-vivid-red-color\">CONCLUYENDO<\/mark><\/strong><\/h3>\n\n\n\n<p><strong><em>La incapacidad para abrirse y entregarse plenamente es un rasgo abundante en nuestras sociedades modernas, sociedades del deseo y la desconfianza, del usar y tirar, sociedades de la insatisfacci\u00f3n, del individualismo y la soledad a la que se reduce el sujeto en un mercado deshumanizado.&nbsp;<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Con todo monetizado, las relaciones entre sujetos, ya no digo sexuales ni de g\u00e9nero, sino simplemente afectivas, sociales o amorosas, se han convertido f\u00e1cilmente en \u201ccompras aplazadas\u201d o \u201ccompras a cr\u00e9dito\u201d, con las inevitables frustraciones. La tasa actual de fracasos en las relaciones de pareja es alt\u00edsima. A los 45 a\u00f1os, despu\u00e9s de 15 a\u00f1os de relaci\u00f3n, apenas sobrevive una de cada tres parejas. Y despu\u00e9s de los 50, el ego\u00edsmo natural y la rigidez disminuyen las posibilidades de un acoplamiento que exige generosidad y flexibilidad. Habr\u00eda que preguntarle a los albatros su receta, pues forman relaciones de pareja perdurables, con independencia de sus polluelos. Pero, en el siglo de la inteligencia artificial, los seres humanos estamos muy lejos de esos equilibrios naturales, muy incapacitados para distinguir nuestra \u2018naturaleza profunda\u2019 del mero \u201ccondicionamiento cultural\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta descripci\u00f3n de las relaciones en t\u00e9rminos del mercado puede resultar o deprimente o inquietante. Pero considero que, para un individuo o pareja que pretenda relaciones sanas, no hay otro camino sino la consciencia cr\u00edtica, tanto de s\u00ed mismo y los condicionamientos que le afectan, como de la sociedad a la que pertenece.&nbsp;<strong>El \u201ccon\u00f3cete a ti mismo\u201d de la sabidur\u00eda antigua no tiene sentido sin la capacidad de desmontar ese entramado de deseos, el montaje social del que inevitablemente somos parte.&nbsp;<\/strong>Una pareja capaz de mirarse y reconocerse no es una pareja que se enga\u00f1e en un juego de personajes y pretensiones, sino un v\u00ednculo vivo, un encuentro din\u00e1mico y cambiante, dos seres desnudos y aut\u00e9nticos, capaces de contemplarse, tanto en su grandeza como en su miseria.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading has-text-align-center\"><strong><mark style=\"background-color:rgba(0, 0, 0, 0)\" class=\"has-inline-color has-vivid-red-color\">UNA TRAMPA PARA MONOS<\/mark><\/strong><\/h3>\n\n\n\n<p>Una historia de la tradici\u00f3n suf\u00ed cuenta como, en cierto pa\u00eds, los lugare\u00f1os cazan monos. El cazador conoce a su presa y se dirige al gran \u00e1rbol d\u00f3nde los monos parlotean y saltan; lleva una pesada \u00e1nfora met\u00e1lica de largo y estrecho cuello. Se asegura que los monos, observadores astutos, la vean bien. Les ense\u00f1a en la palma de su mano una llamativa fruta roja, deliciosa y tentadora publicidad; luego, con parsimonia, la introduce por el cuello de la vasija. Deja la trampa y el cebo bien anclada al pie del \u00e1rbol y se marcha. Cuando los monos se sienten seguros descienden del \u00e1rbol e intentan coger la fruta. La mano del mono y su largo brazo entran ajustados por el cuello del \u00e1nfora. Al fondo est\u00e1 la fruta de su deseo. La coge el mono haci\u00e9ndosele agua la boca, e intenta sacarla. Pero la mano con la fruta no cabe por el cuello, por m\u00e1s que lo intenta no lo consigue. Entonces viene el cazador de monos. Su presa lo ve venir y se angustia a\u00fan m\u00e1s, intentando sacar mano y fruta. Con la mano fuertemente agarrada al \u201cobjeto de su deseo\u201d mira con desesperaci\u00f3n al cazador mientras este levanta el palo con que le va a desnucar.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p>Ya dec\u00eda Buda que el deseo es el anclaje al karma y la ra\u00edz del sufrimiento. Y que el desapego es su medicina. El mercado de las pasiones es una compleja caja de pandora, con trampas adecuadas para todo tipo de deseos. Dice el refr\u00e1n que el amor mueve monta\u00f1as, y es cierto. Pero habr\u00eda que distinguir amor inmaduro de amor maduro. El&nbsp;<strong>amor inmaduro<\/strong>&nbsp;es del beb\u00e9, (puro instinto y necesidad que, en la carencia adolescente, se convierte en amor de compra\/venta). El&nbsp;<strong>amor maduro<\/strong>&nbsp;del adulto realizado es muy diferente, caracterizado por la generosidad y el desprendimiento.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Ambos tipos de amor se ejemplifican con un gesto de la mano: en el primer caso es&nbsp;<strong><em>la mano agarrada<\/em><\/strong>, deseosa y posesiva, el&nbsp;<em>reflejo prensil<\/em>&nbsp;del monito o beb\u00e9 peque\u00f1o que se aferra cerrando sus dedos sobre la piel que no quiere soltar. En el segundo caso es&nbsp;<em>el gesto de&nbsp;<strong>la mano abierta<\/strong><\/em>: deja totalmente libre al objeto de su deseo. El verdadero amor es puro desprendimiento, es libre y liberador.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p><br><strong>Francisco Bontempi<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>M\u00e9dico y Psicoterapeuta<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><strong><mark style=\"background-color:rgba(0, 0, 0, 0)\" class=\"has-inline-color has-vivid-red-color\">EL MERCADO DE LOS DESEOS<\/mark><\/strong><\/h3>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u201cLas grandes mentes tienen objetivos, las dem\u00e1s deseos\u201d&nbsp;dijo Washigton Irving, autor de \u2018Cuentos de la Alhambra\u2019. Sin embargo, evolucionar m\u00e1s all\u00e1 del deseo en sociedades tan mercantilizadas como la nuestra es francamente dif\u00edcil. Para algunos el deseo lo impregna todo, desde la cuna deseosa del biber\u00f3n hasta el deseo de sedaci\u00f3n final. 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