{"id":617,"date":"2021-12-06T18:16:52","date_gmt":"2021-12-06T18:16:52","guid":{"rendered":"http:\/\/www.franciscobontempi.com\/web\/?p=617"},"modified":"2023-09-16T15:41:36","modified_gmt":"2023-09-16T15:41:36","slug":"continuidad-y-discontinuidad-en-la-naturaleza-y-el-cuerpo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.franciscobontempi.com\/web\/continuidad-y-discontinuidad-en-la-naturaleza-y-el-cuerpo\/","title":{"rendered":"CONTINUIDAD Y DISCONTINUIDAD EN LA NATURALEZA Y EL CUERPO"},"content":{"rendered":"\n<h3 class=\"has-text-align-center wp-block-heading\"><strong><span class=\"has-inline-color has-vivid-red-color\">CONTINUIDAD Y DISCONTINUIDAD EN LA NATURALEZA Y EL CUERPO<\/span><\/strong><\/h3>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><strong><em>Charada<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><em>Es cuerpo y carece de cuerpo<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><em>es onda pura y denso pecado<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><em>se divide en dos, se multiplica por mil<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><em>y sigue siendo una<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><em>al mismo tiempo que en la izquierda<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><em>transita por la derecha<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><em>su raudo destino no respeta a la suma<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><em>ni a la resta<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><em>desconcierta a la raz\u00f3n y a la raz\u00f3n sustenta<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><em>si le dices \u2018habla\u2019 te cuenta la historia del camino<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><em>si le dices \u2018donde\u2019 te dice en todas partes y en ninguna<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><em>si la dejas ser, te besa<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><em>s\u00ed pretendes amarrarla, se esconde.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><em>\u00bfQu\u00e9 bocado es este, y delicioso<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><em>que a la oscuridad de la boca ilumina<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><em>su insaciable apetito?<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><em>Aboqu\u00e9monos, entonces, al delicioso bocado<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><em>de la Luz.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><em>Benho Poukersi<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"has-text-align-center wp-block-heading\"><strong><span class=\"has-inline-color has-vivid-red-color\">LOS CONTRAPUNTOS DEL CUERPO III<\/span><\/strong><\/h3>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"has-text-align-center wp-block-heading\"><strong><span class=\"has-inline-color has-vivid-red-color\">CONTINUIDAD-DISCONTINUIDAD EN LA NATURALEZA<\/span><\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p>Para avanzar en nuestra comprensi\u00f3n del cuerpo ser\u00e1 necesario discutir <strong>dos grandes modelos de realidad <\/strong>que han operado en nuestro Campo Cognitivo: el de <strong><em>realidad continua<\/em><\/strong> y el de <strong><em>realidad discontinua<\/em><\/strong>. Un modelo imagina a la realidad constituida por cuerpos separados, entidades dotadas de una cierta autonom\u00eda. El otro modelo concibe una realidad fluida, donde los cuerpos aparecen y desaparecen en ese flujo continuo.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>En la naturaleza todo es proceso, evoluci\u00f3n y cambio<\/strong>. Una roca ante de ser una roca era lava, una estrella era polvo c\u00f3smico, un pez era una sopa de mol\u00e9culas en agua de mar. Las especies con sus formas caracter\u00edsticas se desarrollan y evolucionan a partir de formas previas. Que \u2018todo cambia y muda\u2019, con su noci\u00f3n de <em>impermanencia<\/em> es una de las observaciones del <strong>BUDA <\/strong>500 AC. Describ\u00eda lo mismo <strong>HERACL\u00cdTO,<\/strong> quien afirmaba en la Grecia de esa \u00e9poca que \u2018nadie se ba\u00f1a dos veces en el mismo r\u00edo\u2019, que todo fluye en un proceso de transformaci\u00f3n continuo.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, estas ideas han demorado siglos en extenderse y hacerse populares. Todav\u00eda hoy mucha gente discute agriamente la hip\u00f3tesis evolucionista de Darwin, oponi\u00e9ndole un creacionismo obtuso donde los cuerpos han sido creados bajo formas definitivas y directamente por Dios. La mayor parte de los seres humanos hemos vivido atribuy\u00e9ndole a los cuerpos una rotunda identidad formal, una piedra es una piedra, con su forma y peso muy bien delimitados y medibles, un petirrojo es un p\u00e1jaro con el pecho rojo y no un p\u00e1jaro con el pecho gris. Nos hicimos expertos en desmigajar a la inmensidad de la naturaleza en cuerpos separados y clasificables. Nuestra sagrada Biblia comienza as\u00ed, con el acto divino de separar las aguas de arriba de las de abajo, de apartar tierra de agua e identificar por su nombre a cuerpos y criaturas separadas de otros cuerpos. Evidentemente somos clasificadores. Muchos siglos despu\u00e9s vino Linneo, el gran indexador de especies; solo faltaba ordenarlas y buscar las relaciones. Y as\u00ed vivimos a\u00fan, \u2018identificados con un cuerpo\u2019 en un universo de cuerpos distintos.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta construcci\u00f3n en nuestros Campos Cognitivos de <em>un mundo puzle<\/em>, donde las piezas separadas se suman mec\u00e1nicamente, es una construcci\u00f3n cognitiva muy diferente a la que experimentaron Her\u00e1clito o Buda, mundos donde todo es cambiante, donde todo fluye en continuidad con todo, donde nada es permanente.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Nos encontramos entonces ante <strong>dos formas de mirar la naturaleza<\/strong>, y posiblemente ante dos actitudes vitales diferentes: una mirada establece objetos separados y discontinuos, la otra establece procesos fluidos y continuos. Incluso en f\u00edsica se han generado teor\u00edas diferentes, sustentadas en una u otra mirada<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>Entre los siglos XVII y XIX, <strong>intentando comprender la naturaleza de la luz<\/strong> se desarrollaron dos grandes teor\u00edas, <strong>la teor\u00eda corpuscular<\/strong> de Newton, y la <strong>teor\u00eda ondulatoria<\/strong> de Huygens, Fresnel y Young. Para el primero la luz estar\u00eda constituida por peque\u00f1os corp\u00fasculos, descendientes conceptuales de las part\u00edculas at\u00f3micas imaginadas por Dem\u00f3crito 2500 a\u00f1os antes, y precursores de los fotones modernos. Por este camino hemos llegado a la ultra sofisticaci\u00f3n de las \u2018teor\u00edas\u2019 corpusculares actuales: teor\u00edas que imaginan (y demuestran incluso) un universo con una enorme variedad de part\u00edculas, incluso part\u00edculas sin masa, especie de fantasmas que reciben la masa en la interacci\u00f3n con una part\u00edcula que les confiere esa \u2018cualidad masiva\u2019.<\/p>\n\n\n\n<p>Los segundos, sin embargo, descartaban la idea del chorro de part\u00edculas lum\u00ednicas, y planteaban una teor\u00eda ondulatoria de la luz, la imaginaban como ondas (de naturaleza electromagn\u00e9tica), como olas a trav\u00e9s de las cuales se desplaza un frente de energ\u00eda en un mar continuo. Pero esta teor\u00eda requer\u00eda un mar de fondo, <em>el \u00e9ter<\/em>, una especie de sustrato fin\u00edsimo que permear\u00eda al universo completo, y esa existencia nunca se ha podido demostrar.<\/p>\n\n\n\n<p>La discusi\u00f3n acerca de la naturaleza de la luz dur\u00f3 bastante, en algunos experimentos la luz se comportaba como onda (difracci\u00f3n, refracci\u00f3n, superposici\u00f3n e interferencia de ondas, el famoso experimento de las rendijas de Young); y en otros reaccionaba como corp\u00fasculo (radiaci\u00f3n del cuerpo negro que se calienta al absorber luz, emisi\u00f3n de su energ\u00eda en saltos o cuantos, fen\u00f3meno descrito por Planck y que dio pie a la comprensi\u00f3n del efecto fotoel\u00e9ctrico por Einstein). La mayor parte de los f\u00edsicos han solucionado este dilema hablando hoy de la <strong>\u2018naturaleza dual de la luz\u2019<\/strong>, por su comportamiento tanto de onda (continua) como de part\u00edcula (discontinua): la portentosa idea de la mec\u00e1nica cu\u00e1ntica, de <strong>part\u00edculas que se deshacen<\/strong> en ondas, y ondas que se reconvierten en cuerpos detectables, en <strong><span class=\"has-inline-color has-vivid-purple-color\"><a href=\"https:\/\/institucional.us.es\/blogimus\/2019\/04\/y-las-ondas-se-convirtieron-en-particulas\/\">part\u00edculas<\/a><\/span><\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"has-text-align-center wp-block-heading\"><strong><span class=\"has-inline-color has-vivid-red-color\">EL CUERPO: SU CONTINUIDAD-DISCONTINUIDAD<\/span><\/strong><\/h3>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p>Esta doble forma de mirar los fen\u00f3menos naturales se ha correspondido con <strong>dos formas de percibir y pensar nuestra realidad corporal<\/strong>. As\u00ed, para algunos, delimitado por su frontera de piel, el cuerpo es una isla aut\u00f3noma separada del resto, peque\u00f1o reino donde gobierna la voluntad de un sujeto-ego, o la entidad extracorp\u00f3rea llamada alma. Para otros, en cambio, el cuerpo es una realidad inseparable de los procesos evolutivos de la naturaleza en su conjunto, un cuerpo-r\u00edo en permanente transformaci\u00f3n, en continuidad con la naturaleza a la que pertenece.<\/p>\n\n\n\n<p>Todos tenemos, con mayor o menor consciencia de ello, un cierto modelo de lo que somos, y de la relaci\u00f3n de esta realidad con el orden superior al que pertenecemos. El modelo incluye una manera de concebir y experimentar nuestra realidad corporal. \u00bfCu\u00e1l es la realidad por detr\u00e1s de nuestras percepciones y teor\u00edas? <strong>\u00bfSer\u00e1 posible que la percepci\u00f3n corporal que tenemos sea una ilusi\u00f3n creada por nuestro aparato perceptivo?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><em><strong>La percepci\u00f3n que tenemos de cualquier objeto percibido depende tanto de factores intr\u00ednsecos de ese objeto, como de factores correspondientes a nuestro aparato perceptor, es decir, de nosotros mismos.<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p><strong>La apariencia s\u00f3lida o fluida de algo depende de a qu\u00e9 velocidad ocurren sus procesos de cambio.<\/strong> El agua de una charca se va secando y cambia su forma mientras se evapora. Un cuerpo nos parece s\u00f3lido porque su proceso de cambio es muy lento; pero los cuerpos s\u00f3lidos tambi\u00e9n pierden masa por evaporaci\u00f3n, un trozo de hierro lo hace por \u2018sublimaci\u00f3n\u2019, (paso de s\u00f3lido a gas). El r\u00edo de lava cuya contemplaci\u00f3n nos hipnotiza va corriendo lentamente, como todos los r\u00edos, hacia el mar. El r\u00edo es un cuerpo fluido que cambia continuamente. Un glaciar que nos parece s\u00f3lido e inm\u00f3vil, en realidad es un r\u00edo que corre a c\u00e1mara lenta. <em>\u00bfTen\u00eda raz\u00f3n Her\u00e1clito, que todo cambia fluidamente y que no podemos conservar nada?<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Cuando era un joven aprendiz, <strong>mi profesor de biolog\u00eda, el se\u00f1or Vega<\/strong>, a quien recuerdo con afecto y agradecimiento, me ense\u00f1\u00f3 algo que no he olvidado: si miramos una planta de forma continua no nos daremos cuenta de c\u00f3mo est\u00e1 creciendo, pero si vengo a verla una vez a la semana la ver\u00e9 cambiada. <em>\u00bfY si nos ponemos a nosotros mismos en el lugar de esa planta cuya transformaci\u00f3n queremos observar? Al tenernos siempre en el primer plano de nuestra mirada, no podremos percibir el r\u00edo del cambio, veremos nuestro cuerpo como algo s\u00f3lido y permanente.<\/em> \u00bfEs la inmediatez de nuestra mirada la que nos enga\u00f1a e imagina invariables? \u00bfSomos acaso tan fluidos y continuos como ese r\u00edo d\u00f3nde, de un instante a otro, ya no somos lo mismo?<\/p>\n\n\n\n<p>Para poder reflexionar sobre la continuidad o discontinuidad corporal necesitamos plantearnos el <strong>c\u00f3mo percibimos nuestro cuerpo<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"has-text-align-center wp-block-heading\"><strong><span class=\"has-inline-color has-vivid-red-color\">LA PERCEPCI\u00d3N DEL CUERPO<\/span><\/strong><\/h3>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p><strong><span class=\"has-inline-color has-vivid-red-color\">FOTOGRAMA Y PEL\u00cdCULA<\/span><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Nuestra percepci\u00f3n corporal no difiere del resto de fen\u00f3menos perceptivos. Percibir el cuerpo y el mundo son, esencialmente, el mismo proceso cognitivo. Oliver Sacks, el neur\u00f3logo que escribi\u00f3 en 1973 \u201cDespertares\u201d, (historia real convertida en 1990 en una excelente y recomendable pel\u00edcula), en su libro p\u00f3stumo, <strong><span class=\"has-inline-color has-black-color\">\u201cel R\u00edo de la Consciencia\u201d,<\/span><\/strong> vuelve sobre una vieja idea de la neurociencia: que <strong>la percepci\u00f3n visual no es un proceso continuo, sino que est\u00e1 formada por momentos discretos <\/strong>que, como los fotogramas de una pel\u00edcula, se suman para dar la apariencia de un movimiento. <\/p>\n\n\n\n<p>En la <strong>\u2018akinetopsia\u2019<\/strong>, (trastorno perceptivo-visual descrito en 1991 por el neur\u00f3logo Semir Seki), debida a una afectaci\u00f3n de las estructuras neurales necesarias para procesar la informaci\u00f3n visual, el sujeto solo puede ver un mundo est\u00e1tico: en un instante el objeto percibido est\u00e1 aqu\u00ed y al momento siguiente aparece en otro lugar; el sujeto es incapaz de detectar el movimiento, no ve la continuidad de su paisaje visual, solo percibe escenas inm\u00f3viles, fotogramas discontinuos que nunca llegan a generar la noci\u00f3n de movimiento. La hip\u00f3tesis que nace de estas observaciones afirma que la percepci\u00f3n visual no es algo continuo, sino que <em>el ojo, en continuo sobresalto y movimiento, va haciendo tomas discretas que se procesan y editan en el cerebro para dar la <strong>apariencia de continuidad<\/strong>.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><strong>El \u2018paisaje exterior\u2019 que vemos est\u00e1 sometido a este proceso de est\u00edmulos sensoriales, descomposici\u00f3n-recomposici\u00f3n y procesamiento neuronal para crear la pel\u00edcula percibida<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p>Y <em>\u00bfqu\u00e9 pasa con el <strong>\u2018paisaje interior\u2019<\/strong>, con la percepci\u00f3n de nuestro cuerpo?<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p><strong><span class=\"has-inline-color has-vivid-red-color\">PERCEPCI\u00d3N<\/span><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong><span class=\"has-inline-color has-vivid-purple-color\"><a href=\"https:\/\/www.buscalibre.cl\/libro-lo-que-el-cerebro-nos-dice-los-misterios-de-la-mente-humana-al-descubierto\/9788449311567\/p\/6119956\">Vilayanur Ramachandran<\/a><\/span><\/strong>, un importante neur\u00f3logo hind\u00fa que ha desarrollado su investigaci\u00f3n en Inglaterra, dise\u00f1\u00f3 ingeniosos experimentos que demuestran la plasticidad neuronal, la capacidad del cerebro para reajustar sus funciones y alcanzar nuevos equilibrios. A un sujeto amputado, con grave <em>dolor fantasma<\/em> en un miembro inexistente, le calmaba su tormento enga\u00f1ando a su percepci\u00f3n visual con un juego de espejos, (se puede ver el experimento en el link <strong><span class=\"has-inline-color has-vivid-purple-color\"><a href=\"https:\/\/lamenteesmaravillosa.com\/el-sorprendente-efecto-de-un-espejo-sobre-el-cerebro\/\">espejo y cerebro<\/a><\/span><\/strong>), esto le permit\u00eda al paciente aliviar un brazo que ya no estaba, pero que a\u00fan segu\u00eda representado en sus redes neuronales. Comprendi\u00f3 que <strong>la representaci\u00f3n neuronal de nuestro cuerpo es cambiante, fluida, adaptativa<\/strong>. Afirma que: \u201cAl parecer lo que llamamos <em>percepci\u00f3n<\/em> es, en realidad, el resultado final de una interacci\u00f3n din\u00e1mica entre las se\u00f1ales sensoriales y la informaci\u00f3n almacenada, a alto nivel, <em>sobre im\u00e1genes del pasado<\/em>\u201d, memorias que nunca son definitivas, pues se modifican a cada instante con las nuevas entradas sensoriales.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>El cuerpo que experimentamos es una \u2018percepci\u00f3n\u2019, es decir una construcci\u00f3n<\/strong> <em>que se ha desarrollado en nuestro Campo Cognitivo, una cognici\u00f3n que puede estar profundamente alterada, como ocurre en la anorexia, donde \u2018el cuerpo que el sujeto siente y ve\u2019 es de una gordura muy diferente al cuerpo que perciben los dem\u00e1s<\/em>. Nuestra \u2018experiencia presente\u2019 del cuerpo es <em>mucho m\u00e1s que presente<\/em>: en cualquiera de nosotros hay informaci\u00f3n propioceptiva y cenest\u00e9sica que est\u00e1 ascendiendo, \u2018en este exacto instante\u2019, desde las v\u00edsceras y sensores \u00f3steo-musculares, para integrarse y ser procesada cerebralmente con los engramas neuronales asociados a nuestra <strong>imagen corporal.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Lo que llamamos \u2018experiencia presente\u2019 implica, necesariamente, la <strong>integraci\u00f3n de presente y pasado en un proceso biol\u00f3gico continuo y cambiante.<\/strong> Toda percepci\u00f3n, y tambi\u00e9n la de nuestro cuerpo, es una recreaci\u00f3n operativa que se construye en nuestro Campo Cognitivo, all\u00ed donde de continuo se funden pasado y presente. <em>El \u2018cuerpo que experimentamos\u2019 desborda con creces al instante m\u00ednimo en que lo sentimos, es mucho m\u00e1s que \u2018ahora\u2019. <\/em>&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Al reflexionar sobre la percepci\u00f3n ha sido necesario plantearnos el problema del tiempo. Nuestros procesos cognitivos est\u00e1n inmersos en cadenas de eventos temporales, en series de instantes. Pero, \u00bfCu\u00e1nto dura un instante?<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p><strong><span class=\"has-inline-color has-vivid-red-color\">DURACI\u00d3N DEL INSTANTE<\/span><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Experimentos de neurocognici\u00f3n sit\u00faan a sus sujetos frente a una l\u00e1mpara que se activa con fogonazos sucesivos. Si el tiempo que separa a dos est\u00edmulos es suficientemente largo el sujeto informar\u00e1 que ve dos luces en dos <em>instantes diferentes<\/em>. Pero, cuando se acorta el lapso entre destellos, llega un momento en que el sujeto ya no ve dos luces sino solo una: para su experiencia subjetiva ambas luces se han encendido <em>en el mismo instante.<\/em> Y esa es la duraci\u00f3n medible de \u2018un instante\u2019, alrededor de 500 milisegundos, un tiempo m\u00ednimo que est\u00e1 determinado por la velocidad con que se propagan las se\u00f1ales neuronales y que determinan el acto perceptivo. Si esta velocidad se ralentiza, la cantidad de informaci\u00f3n que fluye en cada unidad de tiempo es menor, y el tiempo parece lento y vac\u00edo, (como en los depresivos con bloqueo sin\u00e1ptico); si la velocidad de los flujos neuronales se acelera, (como ocurre de forma natural o de forma artificial por alguna droga), tendremos la impresi\u00f3n de un presente m\u00e1s extenso, <em>donde caben muchas m\u00e1s cosas<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>El instante, el presente m\u00e1s corto, resulta ser un evento neurol\u00f3gico. Pero cuando hablamos del <em>presente<\/em> nos referimos generalmente a algo m\u00e1s amplio que un instante: el presente a\u00f1o, el d\u00eda presente, el minuto actual, este segundo, son <em>distintas extensiones del presente<\/em>. <strong>El presente mismo es un concepto discutible<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p><strong><span class=\"has-inline-color has-vivid-red-color\">EL PRESENTE<\/span><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>Nuestra experiencia del cuerpo es algo que solo ocurre en el presente<\/em><\/strong>, en el \u2018aqu\u00ed\/ahora\u2019. Pero este presente es variable, desde el estrecho umbral del \u2018instante\u2019, determinado por la velocidad de conducci\u00f3n nerviosa, o por los estados an\u00edmicos del sujeto que al tiempo hace lento o r\u00e1pido, largo o cort\u00edsimo. <strong>En este \u2018umbral de un presente relativo\u2019, determinado por la velocidad neuronal y por los estados psicol\u00f3gicos, ocurre nuestra experiencia del cuerpo, el acto de percepci\u00f3n donde las se\u00f1ales presentes se funden con los modelos del pasado. <\/strong><strong><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Toda percepci\u00f3n exige memoria. Y la memoria es otro factor que determina nuestra experiencia del cuerpo; y del tiempo. Si careci\u00e9semos de memoria \u00bfcu\u00e1nto durar\u00eda el presente? \u00bfAcaso habr\u00eda siquiera \u2018presente\u2019? La noci\u00f3n de estar \u2018aqu\u00ed\/ahora siendo consciente de esta realidad corporal\u2019 implica la existencia de alg\u00fan tipo de memoria.<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p><strong><span class=\"has-inline-color has-vivid-red-color\">LA MEMORIA<\/span><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El cuerpo que experimentamos es inseparable de la memoria. Referirnos al presente \u2018ahora\u2019, implica necesariamente un \u2018antes de ahora\u2019 y un \u2018despu\u00e9s de ahora\u2019.<\/p>\n\n\n\n<p>La memoria no solo es propiedad humana, tiene distintos tipos e intensidades, var\u00eda bastante de una persona a otra y de un momento a otro. <strong>El fen\u00f3meno de la memoria es cercano al de inercia:<\/strong> los r\u00edos tienen cauce, sin embargo pueden secarse y el cauce sigue estando all\u00ed, como \u2018una tendencia inercial\u2019; si vuelve a llover el agua correr\u00e1 por donde corri\u00f3 en el pasado. Antes de ser recordadas las memorias son como r\u00edos secos, determinados est\u00edmulos sensoriales activan demandas y el agua vuelve a correr por los viejos cauces.<\/p>\n\n\n\n<p>Hasta hace poco se cre\u00eda que los recuerdos estaban \u2018escritos en pixeles neuronales\u2019 rotundos y definitivos, que un recuerdo era el mismo para siempre. Ahora m\u00e1s bien se cree que <strong>la memoria es flexible, <\/strong>que los recuerdos se recomponen \u2018a la carta\u2019, como los informes de una empresa construidos con las notas de sus muchos departamentos, (auditivos, visuales, t\u00e1ctiles, olfativos, cenest\u00e9sicos etc), se archivan, descartan o repiten seg\u00fan se usen, se modifican seg\u00fan la demanda y las circunstancias.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>La memoria puede ser consciente o inconsciente<\/strong>. Yo recuerdo d\u00f3nde est\u00e1 mi casa y c\u00f3mo llegar a ella, pero eso no significa que sea consciente de ese \u2018mapa cognitivo\u2019; cuando conduzco de regreso no me planteo conscientemente qu\u00e9 camino seguir. Un son\u00e1mbulo sale a sus vagabundeos nocturnos y regresa a su casa sin consciencia, pero con evidente <em>memoria inconsciente<\/em>. Tambi\u00e9n <strong>hay memoria animal<\/strong>, mi perro me recuerda y saluda moviendo la cola; y existe la <strong>memoria celular<\/strong>, las c\u00e9lulas inmunitarias de nuestro organismo \u2018recuerdan\u2019 y \u2018reconocen\u2019 a que ant\u00edgenos y virus deben neutralizar. Incluso hay <strong>memoria f\u00edsica<\/strong>, memoria molecular y at\u00f3mica que usamos con el chip de nuestro tel\u00e9fono. Quiz\u00e1 podamos afirmar con el bi\u00f3logo R. Sheldrake que la naturaleza completa es un enorme \u00f3rgano de memoria, llena de h\u00e1bitos y circuitos inerciales.<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p><strong><span class=\"has-inline-color has-vivid-red-color\">MEMORIA Y REPRESENTACI\u00d3N CORPORAL<\/span><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>La memoria, consciente o inconsciente, es fundamental en nuestra experiencia corporal.<\/strong> Ya dijimos que nuestra sensaci\u00f3n del cuerpo presente es, en realidad, una percepci\u00f3n integrada con memorias y modelos cognitivos previos, que esa integraci\u00f3n de pasado y presente crea el mapa de lo que creemos ser, una autoimagen en continua evoluci\u00f3n. El sujeto que padece \u2018demencia senil\u2019, a medida que degrada su memoria y regresa a las etapas infantiles, integra las sensaciones corporales presentes en un modelo cognitivo muy desfasado y antiguo, el de un beb\u00e9 que llama a su madre.<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"has-text-align-center wp-block-heading\"><strong><span class=\"has-inline-color has-vivid-red-color\">\u00bfCONTINUIDAD O DISCONTINUIDAD?<\/span><\/strong><\/h3>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Esta representaci\u00f3n cognitiva de nuestro cuerpo, en ausencia de patolog\u00edas, es normalmente fluida y TIENE CONTINUIDAD.<\/strong> <em>Pareciera que la naturaleza ha creado organismos, como el nuestro, capaces de generar modelos continuos de s\u00ed mismos y capaces de operar con continuidad sobre una realidad continua.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, <strong>cuando <em>analizamos y descomponemos<\/em> los procesos cognitivos<\/strong> nos encontramos con flagrantes discontinuidades: <em>la realidad misma parece discontinua, cuerpos y part\u00edculas separados y separables, nuestro propio cuerpo perdiendo unidad y convirti\u00e9ndose en una compleja sumatoria de \u00f3rganos en interacci\u00f3n, de innumerables procesos particulares.<\/em> <strong>El pensamiento anal\u00edtico nos ense\u00f1a que nuestras percepciones corporales SON DISCONTINUAS<\/strong> y que el ensamblaje cerebral es el que les confiere unidad y fluidez. Esto parece demostrado y demostrable.<\/p>\n\n\n\n<p>Dos visiones nos dan entonces dos perspectivas diferentes de una misma realidad. Y as\u00ed podemos llegar a una conclusi\u00f3n provisoria, como todo en la vida, que: <strong><em>Nuestro cuerpo es continuo, pues as\u00ed lo sentimos, y discontinuo, pues as\u00ed lo comprendemos al an\u00e1lisis.<\/em><\/strong><strong><em><\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>\u00bfHemos llegado a la conclusi\u00f3n de una naturaleza dual para nuestro cuerpo?<\/strong> Por detr\u00e1s de esta <em>dualidad aparente<\/em> \u00bfc\u00f3mo es la realidad del cuerpo, este \u2018lugar del universo\u2019 m\u00e1s pr\u00f3ximo a lo que somos?<\/p>\n\n\n\n<p>Resulta entonces necesario aplicar a la inmediatez de nuestra realidad corporal la vieja distinci\u00f3n kantiana entre \u2018no\u00fameno\u2019 y \u2018fen\u00f3meno\u2019.<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"has-text-align-center wp-block-heading\"><strong><span class=\"has-inline-color has-vivid-red-color\">FEN\u00d3MENO Y NO\u00daMENO DEL CUERPO<\/span><\/strong><\/h3>\n\n\n\n<p>Si miramos un cielo estrellado nos resulta relativamente sencillo comprender la diferencia entre el <em>fen\u00f3meno<\/em> y el <em>no\u00fameno<\/em>, la diferencia entre la apariencia o imagen que nos hacemos de algo y la cosa en s\u00ed misma. Podemos ver estrellas que dejaron de existir hace much\u00edsimo tiempo y, como estaban a enormes distancias de nuestra observaci\u00f3n, cuando nos ha llegado la luz con sus noticias, ellas ya hab\u00edan explotado y dejado de existir; lo que estamos viendo es una imagen, el eco de una existencia extinta, su luz. Lo que estamos <strong>experimentando<\/strong> es el <strong>fen\u00f3meno<\/strong> que se produce en nosotros al recibir esas se\u00f1ales desfasadas en el tiempo. El no\u00fameno de esa estrella, lo que realmente era, es mucho m\u00e1s que nuestra impresi\u00f3n sensorial de ella. Podemos tener alguna informaci\u00f3n de algo y deducir ciertas propiedades suyas, pero lo que eso realmente sea es mucho m\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, con nuestro propio cuerpo la distinci\u00f3n entre fen\u00f3meno y no\u00fameno nos resulta bastante m\u00e1s complicada, porque, as\u00ed como esa estrella que ya no existe estaba muy lejos, nuestro cuerpo es la regi\u00f3n del universo m\u00e1s pr\u00f3xima a nosotros; y est\u00e1 tan pr\u00f3xima e inmediata, que nos parece que el fen\u00f3meno que experimentamos, (la serie de sensaciones corporales), son el no\u00fameno mismo, <em>el cuerpo que es<\/em>. Y esto es un error.<\/p>\n\n\n\n<p>Nos atascamos en una ilusi\u00f3n f\u00e1cil cuando experimentamos el fen\u00f3meno de nuestra propia humanidad corporal. Confundimos lo que vemos y sentimos de nuestro cuerpo, el \u2018fen\u00f3meno\u2019 corporal, con nuestra realidad fundamental, la esencia, el \u2018no\u00fameno\u2019 humano.<\/p>\n\n\n\n<p>Para profundizar en la comprensi\u00f3n de esta curiosa cuesti\u00f3n he desarrollado el concepto de <strong>\u2018CUERPO APARENTE\u2019 y \u2018CUERPO FLUIDO\u2019<\/strong>. Este ser\u00e1 el objeto de un pr\u00f3ximo art\u00edculo, siendo el cuerpo aparente el \u2018fen\u00f3meno\u2019 que experimentamos, expresi\u00f3n de ese <em>otro cuerpo<\/em> mucho m\u00e1s extenso, multidimensional y evolutivo que he llamado \u2018cuerpo fluido\u2019.&nbsp; (Continuar\u00e1)<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p>Francisco Bontempi<\/p>\n\n\n\n<p>M\u00e9dico y Psicoterapeuta<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p><meta charset=\"utf-8\"><strong><span class=\"has-inline-color has-vivid-red-color\">CONTINUIDAD Y DISCONTINUIDAD EN LA NATURALEZA Y EL CUERPO<\/span><\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>CONTINUIDAD Y DISCONTINUIDAD EN LA NATURALEZA Y EL CUERPO Charada Es cuerpo y carece de cuerpo es onda pura y denso pecado se divide en dos, se multiplica por mil y sigue siendo una al mismo tiempo que en la izquierda transita por la derecha su raudo destino no respeta a la suma ni a [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":356,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[178,3],"tags":[94,128,135,137,139,59,138,136],"class_list":["post-617","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-articulos","category-textos","tag-campo-cognitivo","tag-consciencia-corporal","tag-continuidad-versus-discontinuidad","tag-duracion-del-instante","tag-fenomeno-y-noumeno-del-cuerpo","tag-integracion-psicosomatica","tag-memoria-y-presente","tag-percepcion-del-cuerpo"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.franciscobontempi.com\/web\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/617","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.franciscobontempi.com\/web\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.franciscobontempi.com\/web\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.franciscobontempi.com\/web\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.franciscobontempi.com\/web\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=617"}],"version-history":[{"count":5,"href":"https:\/\/www.franciscobontempi.com\/web\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/617\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":626,"href":"https:\/\/www.franciscobontempi.com\/web\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/617\/revisions\/626"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.franciscobontempi.com\/web\/wp-json\/wp\/v2\/media\/356"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.franciscobontempi.com\/web\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=617"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.franciscobontempi.com\/web\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=617"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.franciscobontempi.com\/web\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=617"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}