{"id":50,"date":"2017-01-12T18:04:19","date_gmt":"2017-01-12T18:04:19","guid":{"rendered":"http:\/\/www.franciscobontempi.com\/web\/?p=50"},"modified":"2023-09-16T15:41:51","modified_gmt":"2023-09-16T15:41:51","slug":"historia-de-una-semilla","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.franciscobontempi.com\/web\/historia-de-una-semilla\/","title":{"rendered":"HISTORIA DE UNA SEMILLA."},"content":{"rendered":"<p>Una semilla es una posibilidad que depender\u00e1, para su realizaci\u00f3n, del mundo concreto en que haya sido sembrada. Jes\u00fas relataba la historia del sembrador que regaba sus semillas por la tierra: una parte ca\u00eda junto al camino, ven\u00edan las aves del cielo y la tragaban; otra, ca\u00eda en pedregales, donde, con poca tierra, germinaba y se quemaba al sol; otra parte ca\u00eda entre las espinas que las ahogaban, y solo la que ca\u00eda en buena tierra germinaba, crec\u00eda y daba los frutos de su naturaleza. \u00bfEn que mundo cay\u00f3 la posibilidad de lo que eres? \u00bfQu\u00e9 promesas tra\u00edas escritas en el germen de tus genes? \u00bfCu\u00e1l es la plenitud del ser humano? Y as\u00ed viene este cuento de una semilla.<!--more--><\/p>\n<p>Bajo tus pies hay un lugar, un terreno en la tierra, un lugar en el mundo. Y en este lugar ha ca\u00eddo una semilla, recogida sobre s\u00ed misma y esperando, en esa estabilidad inm\u00f3vil, reducida su envergadura a la del m\u00ednimo tama\u00f1o, aguardando un destino que a\u00fan no conoce, all\u00ed est\u00e1 la semilla.<\/p>\n<p>Una semilla quiz\u00e1 presiente el misterio de la vida. Y el misterio de la muerte. Los presiente, pero no los conoce. Una semilla, como un huevo, es una posibilidad, pero una posibilidad que a\u00fan est\u00e1 por verse. Posibilidad de algo, pero \u00bfposibilidad de qu\u00e9? Ella misma no lo sabe. A veces, en su espera, ella ha so\u00f1ado con lo que podr\u00eda ser. Pero los sue\u00f1os solo sue\u00f1os son y en su mundo sin tiempo ella misma no es sino una esperanza dormida. La semilla vive en un estado de esperanza. Porque, para la semilla, el tiempo no existe: se sabe de semillas que durmieron el letargo de cientos de a\u00f1os en la oscuridad seca de un granero profundo y oscuro, y durante esa espera durmieron como si el tiempo no existiera, dormidas en un permanente ahora, un ahora donde nunca pasa nada, un ahora donde no hay cambio, donde todo lo que es est\u00e1 dormido e inm\u00f3vil: la semilla es un estado donde no hay cambio alguno. Duerme sin cambio en el hueco de su c\u00e1scara mientras ignora las mil historias que a\u00fan no han nacido. A veces, all\u00ed, en su sue\u00f1o de semilla, imagina lo que ser\u00e1 alg\u00fan d\u00eda. Presentimientos, sue\u00f1os e imaginaciones pasan como nubes por su mente de semilla; sue\u00f1os y fantas\u00edas que se deshacen en la nada de su nada sin tiempo. A veces, vagamente, ha pasado por ella la pregunta original &#8211; \u00bfy qui\u00e9n soy yo? -, pero en su sue\u00f1o sin tiempo las preguntas no escaldan, las dudas se aplacan y simplemente sigue all\u00ed, encogida y esperando. A veces, confusamente, la sacudi\u00f3 el presentimiento de la angustia -\u00bfy qu\u00e9 voy a hacer?-, pero esa quemadura seca r\u00e1pido y su inmovilidad no se rompe. Encogida dentro de su c\u00e1scara espera, porque mientras est\u00e9 inm\u00f3vil all\u00ed, esperando en la esperanza dormida de lo que nunca llega, la angustia realmente no cabe. Sue\u00f1a con posibilidades que no han nacido, pero no hay saber sin vivir y, cabalmente, no puede saber qui\u00e9n ella es. En alg\u00fan lugar que ella no sabe el mundo es movimiento. El \u00edmpetu de los vientos, las fuerzas de la naturaleza, la corriente de las aguas, las fuerzas tel\u00faricas de la tierra, la han dejado finalmente depositada en el lugar donde ha quedado: una patria m\u00ednima, un peque\u00f1o mundo, un mundo circular, como dicen que son todos los mundos, una peque\u00f1a esfera, como esf\u00e9rica ella misma tiende a ser, la semilla, un huevo. El tiempo pasa sin que pase nada. La vida pasa sin que pase por ella, porque ella solamente espera. Es una situaci\u00f3n segura; existe una cierta seguridad en ese estado. No hay riesgo. No hay riesgo porque no hay movimiento. Tampoco hay angustia, ni angostura alguna que cruzar porque no hay movimiento. All\u00ed reside su seguridad: en la inmovilidad de su espera. Pero \u00bfqui\u00e9n es realmente ella?, \u00bfc\u00f3mo saber realmente cu\u00e1l es su naturaleza? \u00bfc\u00f3mo descubrirla sin atreverse a vivirla, sin atreverse a estirarse y a desarrollar sus posibilidades, sin atreverse a llegar hasta el final de s\u00ed misma? \u00bfC\u00f3mo saberlo sin vivir realmente? La seguridad sin riesgo es un sue\u00f1o sin tiempo. Vive sin vivir en la inmovilidad segura y protegida del -no pasa nada-, la seguridad que todo sigue igual, no hay cambio. El riesgo nacer\u00eda si ella se atreviera a comenzar su historia, a deshilachar su tiempo. Y el riesgo es muy grande: salir de s\u00ed misma, romper la inmovilidad de su coraza, abrirse al cambio, a las corrientes de la vida. Pues mientras su existencia sea solo un sue\u00f1o tampoco hay muerte, solo esa espera inerte de lo que, quiz\u00e1, alg\u00fan d\u00eda despierte. Abrirse al cambio es un riesgo, porque all\u00ed, encerrada en su c\u00e1scara, la semilla guarda un m\u00ednimo tesoro heredado: el germen donde est\u00e1 escrita su posibilidad junto a la escasa reserva de energ\u00eda que le aporta su pasado, la herencia de sus ancestros, un m\u00ednimo legado para la primera parte de su historia. Todo lo que conservas es ahorro del pasado, guardado lo tienes con la esperanza del futuro. Pero, por m\u00e1s grande que parezca la herencia, es inevitablemente limitada. Los ahorros solo alcanzan para la primera, primer\u00edsima parte de la historia: no alcanza para mucho m\u00e1s. \u00a1All\u00ed est\u00e1 el riesgo! Porque una vez que empieza el movimiento es imposible detenerlo. Cuando se produce la primera sacudida de la c\u00e1scara, cuando se rompe el caparaz\u00f3n, no hay vuelta atr\u00e1s. Detenerse en ese momento es terminar podrida, un aborto de s\u00ed misma: alguien que nunca desarroll\u00f3 lo que era. Cuando se produce el primer quiebre, la primera rotura del sue\u00f1o, la p\u00e9rdida del para\u00edso encantado, la rotura de la ilusi\u00f3n virginal, el despertar de la realidad, la \u00fanica posibilidad es seguir adelante. Porque el tiempo ha comenzado y el tiempo es movimiento.<\/p>\n<p>A trav\u00e9s del resquicio, de la armadura rota, se estirar\u00e1 t\u00edmidamente la primera ramita, la primera ra\u00edz. Pero a\u00fan se alimenta del pasado, de su peque\u00f1a reserva de energ\u00eda y, antes de agotarla, habr\u00e1 de alimentarse por s\u00ed sola, arraigar suficientemente en la realidad, abrir suficientemente sus hojas a la luz, a la energ\u00eda del Universo. \u00bfCu\u00e1ndo ser\u00e1 el primer momento, la primera sacudida, el primer brote? El calor tocar\u00e1 tu coraz\u00f3n y el coraz\u00f3n dir\u00e1 &#8211; \u00a1ya es la hora! -. La luz cegar\u00e1 tus ojos y la raz\u00f3n dir\u00e1 -\u00a1ya es la hora!-. La humedad deshar\u00e1 tus resistencias y las voces gritar\u00e1n -\u00a1el mundo existe!-. Muchas semillas, al acercarse ese primer momento, experimentan el filo del riesgo y la ansiedad de la primera angostura, el vac\u00edo de la primera ca\u00edda \u2013\u00bfqu\u00e9 mundo es \u00e9ste al que he nacido? \u00bfQu\u00e9 voy a hacer ahora? Antes de esta quemadura sin nombre solo ten\u00eda sue\u00f1os, vagas intuiciones de un proyecto, pero este v\u00e9rtigo de existir es bien distinto, este cambio que no cesa y que me lleva. La realidad es algo m\u00e1s que el sue\u00f1o. Ni s\u00e9 que voy a hacer ni s\u00e9 cu\u00e1nto voy a durar. He nacido al tiempo y ya presiento la estocada del final y no puedo saber si me va a resultar bien o mal esta aventura. \u00bfC\u00f3mo saberlo sin arriesgarme a vivirlo? &#8211; \u00a1Comienza el movimiento! y entonces, a trav\u00e9s de la sucesi\u00f3n y los cambios comienza a descubrirse a s\u00ed misma. Incluso es posible que llegue a asustarse, o a sorprenderse, como si dijera &#8211; \u00bfPero \u201c\u00e9sta\u201d soy yo? \u00bfQu\u00e9 es lo que ha comenzado? \u00bfQu\u00e9 es la vida? -. Y no hay manera posible de saberlo sin atreverse a vivirla y vivirla es abrirse: abrir las c\u00e1scaras que te encierran, estirar las ramas, abrazar el Universo con las hojas y penetrar la profunda oscuridad de la tierra con las ra\u00edces. Vivirla es convertirse en un puente entre lo de arriba y lo de abajo, entre la luz y la oscuridad. Aprende a reconocer, ella, el v\u00e9rtigo de la angustia de nacer y existir, la angostura que por momentos la atrapa, que por momentos la encierra, que por momentos la desconcierta y le dice -\u00a1no sabes ad\u00f3nde ir! y por tanto no vas a ninguna parte. \u00a1Detente ahora! \u00bfAd\u00f3nde vas sin saberlo? -, pero dentro de ese germen que ahora se estira y se expande hay una fuerza, una fuerza que responde &#8211; \u00a1yo lo s\u00e9 porque yo misma soy la corriente de la vida y ahora me levanto e impulsada por la savia que yo misma soy me yergo sin verg\u00fcenza! Me levanto experiment\u00e1ndome a m\u00ed misma: yo soy esto, \u00bfpor qu\u00e9 habr\u00eda de asustarme de lo que yo misma soy? -. \u00a1Y entonces descubre que respira! y descubre que la respiraci\u00f3n es uno de los grandes misterios de la vida: tomar el aire, dejar que el Universo que la envuelve entre hasta lo m\u00e1s profundo de su sangre y all\u00ed fundir, en lo hondo de s\u00ed misma, el Universo que la envuelve, el aire que la penetra, y una vez que lo ha fundido consigo, expulsarlo nuevamente para que de alguna manera el Universo se tinte con lo que en su interior se ha gestado: el misterio de la respiraci\u00f3n, el misterio de recibir y de dar. Se yergue la criatura, se abre cada vez m\u00e1s potente a la vida, sus ra\u00edces penetran profundas. Y entonces descubre d\u00f3nde ha sido plantada. Descubre que ella pertenece a un peque\u00f1o mundo que la ha sostenido y alimentado, para bien y para mal, en su comienzo. Siente la fuerza con que est\u00e1 arraigado su tronco, a ese lugar. Y descubre mucho m\u00e1s. Descubre que no est\u00e1 sola. Al comienzo, encerrada en su c\u00e1scara, cre\u00eda que no hab\u00eda m\u00e1s en el Universo sino ella. Sin embargo, ahora que se ha atrevido a vivir, a abrir sus ramas al sol, descubre tantas cosas: que roz\u00e1ndose con la punta de sus ramas hay otras criaturas, all\u00ed, teji\u00e9ndose el bosque de la vida. Y comienza a comprender que la vida es amplia, mucho m\u00e1s grande de lo que jam\u00e1s imagin\u00f3, que va mucho m\u00e1s all\u00e1 del l\u00edmite de su piel, de la piel de sus hojas, que se expande, incre\u00edble y misteriosa, por la fuerza y el tejido del bosque. Y comienza a sentir el impulso de expandirse ella misma y de tejerse cada vez m\u00e1s con el bosque de la vida. Comienza a sentir el impulso de abandonar ya su peque\u00f1o mundo original y descubre que puede caminar, que sus ra\u00edces se desprenden de la tierra que la vio nacer y se transforman en piernas. Descubre que tiene piernas y que no est\u00e1 anclada, que sus pasos est\u00e1n libres. Descubre que puede crear el v\u00e9rtigo creado del propio movimiento, que cada instante es movimiento, que puede rodar, caminar y volar entretejiendo un destino, hilando un camino que se entreteje con todos los otros caminos. Y comienza a descubrir la alegr\u00eda y la aventura de entretejerse en el bosque de la vida. Y descubre que puede compartir tantas cosas con las otras criaturas del bosque. Y descubre tambi\u00e9n que es posible caerse y se cae. Y se embarra en el barro y se entierra en la tierra. Y descubre que cuando se cae y descansa, en las ra\u00edces del bosque de la vida, tambi\u00e9n la vida se entrelaza. Descubre la sangre de numerosas criaturas y formas. Descubre que la vida tiene incontables, infinitas formas. Y entonces, cuando cre\u00eda que era un \u00e1rbol y todo estaba hecho, comienza a despertar como una ardilla y juega como juegan las ardillas. Y de ardilla se transforma en caballo y galopa, poderosa y sonora, sobre la vastedad del horizonte. O quiz\u00e1 descubre que le gustar\u00eda, y as\u00ed lo hace, transformarse en le\u00f3n y rugir. Y ruge con la fuerza de un terremoto que brota desde sus entra\u00f1as. Y descubre la dulzura del vuelo de un \u00e1guila, suave y ella alt\u00edsima, y vuela por encima de la copa de los \u00e1rboles que la vieron nacer y entreteje su vuelo con el vuelo de todas las aves del bosque de la vida. \u00a1Qued\u00f3 tan lejos el mundo que la vio nacer! La vida evoluciona a partir de s\u00ed misma creando siempre nuevas formas. Ella ha descubierto que se atreve a cambiar y que despu\u00e9s del gozo de volar no tiene ning\u00fan temor a caer en picado y transformarse en un terrible \u00a1cocodrilo! Para despu\u00e9s renacer, nuevamente, como un peque\u00f1\u00edsimo \u00a1colibr\u00ed! y volar colibr\u00ed de flor en flor recorriendo las incontables flores del bosque de la vida. Y despu\u00e9s se transform\u00f3 en flor, simplemente una flor, y se dej\u00f3 estar muy quieta, ba\u00f1ada por la luz del sol. Y sinti\u00f3 que era hermosa, y sinti\u00f3 que la vida era bella, y sinti\u00f3 que, en ella, en la flor que ella era, dorm\u00edan incontables semillas. Ella, que solo hab\u00eda sido una peque\u00f1a semilla, conten\u00eda ahora la promesa de incontables semillas, de incontables formas de vida y todas descansaban en la sencilla humildad de una flor. Y sinti\u00f3 que era parte, peque\u00f1a pero real, del Gran Bosque de la Vida, y se levant\u00f3 nuevamente como un tronco poderoso hacia lo alto. Y supo, una vez m\u00e1s, que era un gran \u00e1rbol en el bosque, el puente s\u00f3lido que une el cielo con la tierra, el puente que trae la luz a la oscuridad. Supo que ella era la vida y que la vida era un gran puente, y que ella estaba en su lugar. Y sab\u00eda y sent\u00eda que su lugar estaba abierto a todas las criaturas del bosque de la vida, que todos ten\u00edan un lugar en ella, y que ella ten\u00eda un lugar en cada uno de los dem\u00e1s. Y que el oleaje de la respiraci\u00f3n la sacud\u00eda r\u00edtmica, que el gran oc\u00e9ano de todas las existencias la animaba. Y sinti\u00f3 que la realidad de vivir era mejor que los sue\u00f1os, aquellos antiqu\u00edsimos sue\u00f1os que tuvo en la vieja c\u00e1scara. Descubri\u00f3 que el riesgo de vivir val\u00eda la pena. Descubri\u00f3 que hab\u00eda pasado muchas angosturas y que, tras cada una de ellas, siempre se hab\u00eda abierto un poco m\u00e1s, a un Universo cada vez m\u00e1s amplio, a una vida cada vez m\u00e1s generosa, a una energ\u00eda cada vez m\u00e1s libre y abierta. Y comprendi\u00f3 que as\u00ed como se hab\u00eda levantado, que as\u00ed como hab\u00eda empezado y desarrollado un camino, tambi\u00e9n deb\u00eda concluirlo. Lo comenz\u00f3 a sentir en su interior; su propio coraz\u00f3n le avis\u00f3 -todo lo que empieza termina- y ella acept\u00f3 que para su aventura tambi\u00e9n hab\u00eda un final. Y lleg\u00f3 el momento de sentir que su camino estaba completo. Y entonces, simplemente, se entreg\u00f3, una vez m\u00e1s, a la Madre Tierra, la que todo engendra, la que a todo acoge, en la que todo se disuelve. Se dobl\u00f3 su tallo y cay\u00f3 sobre ella. Sobre el suelo que la vio nacer, el tronco se desplom\u00f3, sobre la tierra madre que la aliment\u00f3 de su propia sustancia. Ella misma, finalmente, recogi\u00f3 sus semillas y en ella descansa en paz. Cuando hay aceptaci\u00f3n, la \u00faltima angostura es una gran entrega; te entregas completamente porque descubres que, de alguna manera, es imposible reservarse nada, porque ella te lo dio todo y porque, al final, todo se lo has dado a ella. Ella te abraza y te sostiene en la profunda oscuridad del bosque. Y en la profunda oscuridad del bosque todo es vida. Y las ra\u00edces del bosque de la vida arraigan en tu carne y en tu sangre. Las corrientes de las hojas ca\u00eddas y las hormigas, la exquisita y oscura humedad del submundo, se expanden por el cuerpo de tu tronco. Y, poco a poco, se deshace tu historia en el canto del bosque, como si al deshacerte te expandieras hasta el \u00faltimo rinc\u00f3n, hasta la \u00faltima rama, hasta el vuelo del \u00faltimo colibr\u00ed. El bosque que ahora se alimenta de ti te lleva a trav\u00e9s de su tejido y cuando ya no est\u00e1s, porque te has ido, sin embargo, est\u00e1s y sabes que t\u00fa eres la sustancia del bosque de la vida, que t\u00fa eres la savia de las plantas, el color de las flores, el vuelo de las mariposas, el brillo del \u00e1guila, la fuerza del le\u00f3n, el humor del cocodrilo y la inmensa aceptaci\u00f3n de la tierra. Y en ella descansas, y en ella te disuelves, y en ella te recoges, una vez m\u00e1s, como una peque\u00f1a semilla, un peque\u00f1\u00edsimo punto all\u00ed, durmiendo, durmiendo el sue\u00f1o de una nueva posibilidad, una semilla que ahora sabe mucho mejor que ha sido \u00e1rbol, que ha sido flor, que ha sido \u00e1guila y colibr\u00ed, que ha sido esto y lo otro, lo de aqu\u00ed y lo de m\u00e1s all\u00e1, una semilla que est\u00e1, sinti\u00e9ndola latir, viva en su coraz\u00f3n, la llamada de la libertad, la llamada de la vida que ella misma es, esa vida que se disuelve y no se pierde, que se recoge para seguir siendo ella misma, expres\u00e1ndose incansable, bajo incontables formas. Una semilla est\u00e1 temblando en este lugar. La c\u00e1scara fosilizada, un pasado defensivo que ya no es, se est\u00e1 rompiendo. Se estira su sustancia y se reconoce en la luz que la mueve: \u00a1un ser humano completo!<\/p>\n<p>Francisco Bontempi<br \/>\nM\u00e9dico y Psicoterapeuta<br \/>\nHISTORIA DE UNA SEMILLA.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Una semilla es una posibilidad que depender\u00e1, para su realizaci\u00f3n, del mundo concreto en que haya sido sembrada. 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