{"id":44,"date":"2017-12-26T13:02:55","date_gmt":"2017-12-26T13:02:55","guid":{"rendered":"http:\/\/www.franciscobontempi.com\/web\/?p=44"},"modified":"2023-09-16T15:41:51","modified_gmt":"2023-09-16T15:41:51","slug":"el-solsticio-de-verano-noche-de-san-juan","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.franciscobontempi.com\/web\/el-solsticio-de-verano-noche-de-san-juan\/","title":{"rendered":"EL SOLSTICIO DE VERANO: NOCHE DE SAN JUAN."},"content":{"rendered":"<p>Noche de San Juan, un umbral virtual sobre el paisaje del tiempo, noche de tr\u00e1nsito y ritual, noche de magia, de brujas, salto que viene de lejos, fiesta pagana, pre-romana, de ancestros y primarios agricultores. Con toda seguridad un evento muy anterior al cristianismo de San Juan y las dem\u00e1s religiones. Fiesta de brujas, noche de solsticio, hogueras en el campo. <!--more-->Las primitivas ra\u00edces, las antiguas sacerdotisas de Mitra, las brujas. \u00bfQui\u00e9n puede evitar saltar la hoguera del tiempo? El invierno tiene una velocidad. Otra el verano. Entre una y otra velocidad: un umbral. Velocidad de transformaci\u00f3n y estado. Hay una velocidad ideal para desplazarnos por nuestra existencia. No siempre nos movemos a esta velocidad. Con frecuencia andamos frenados. Con frecuencia vamos maniatados y gobernados desde la cabeza, la torre del capit\u00e1n. Con frecuencia, incapaces de evitarlo, seguimos una especie de plano mental que se nos impone condicionado y condicionante, la pel\u00edcula psicol\u00f3gica que nuestro cine interior siempre est\u00e1 proyectando (con la voz en off que repite machacona: \u201ceste soy yo\u201d). Pel\u00edcula con guion y protagonista incluido. Toda una creaci\u00f3n que al final llamaremos identidad o destino y cuyo guionista se nos disimula entre los pliegues del propio cerebro. Con demasiada frecuencia, m\u00e1s que ser nosotros mismos en el flujo de la vida, somos c\u00e1scara y desecho arrastrado por un r\u00edo que nos es ajeno. La realidad es algo que esta \u201call\u00ed afuera\u201d, pensamos. \u201cAqu\u00ed dentro\u201d soy otra cosa. Pero \u00bfhay otra cosa all\u00ed fuera distinta de lo que somos dentro? Si la hay se nos escapa. Ese flujo inaprensible de la realidad, flujo en el cual los instantes est\u00e1n hilados en una continuidad fluida, se escurre entre los dedos de nuestro despojo. Los sentidos m\u00e1s sofisticados son incapaces de aprehender \u201ceso\u201d. \u00bfHay algo m\u00e1s all\u00e1 de este instante sensorial? \u00bfO todo es esta suma de instantes congelados, cuentas del rosario-del-tiempo? \u00bfSon estos fotones encapsulados, unidades vivenciales de \u201cmini-presente\u201d, las \u201cunidades b\u00e1sicas de mi mismo\u201d? \u00bfQu\u00e9 son estas c\u00e1psulas de tiempo y lenguaje, estos instantes encerrados en si mismos, y ensartados con los otros a trav\u00e9s de un hilo extra\u00f1o cuya naturaleza, m\u00e1s virtual que material, es distinta a la de las cuentas? \u00bfQu\u00e9 son realmente las cuentas y qu\u00e9 es el hilo? \u00bfPuedo saberlo desde esta \u201cc\u00e1psula-instante\u201d tan ciega como las dem\u00e1s? \u00bfO para comprenderlo he de, al menos, intuir un estado de mayor fluidez?<\/p>\n<p>En el \u201cestado de no fluidez\u201d los instantes se suman. Son gotas o cristales. Cada uno grita \u201cyo soy ahora\u201d, y todos dejan de ser al instante siguiente. En el estado de fluidez es imposible sumar instantes pues cada momento est\u00e1 integrado en un ahora mayor que los comprende, una unidad no sumatoria, un continuum sin resquicio. Casi todo lo que he llegado a comprender de psicolog\u00eda y filosof\u00eda me lo ha inspirado e ilustrado la f\u00edsica. La f\u00edsica describe que, para la materia real del universo, hay cuatro estados posibles. Uno, s\u00f3lido, por ejemplo el hielo, dos, l\u00edquido, el agua fluida, tres, vapor o estado gaseoso, y finalmente cuatro, el plasma. (Un magma indiferenciado, estado en el cual los \u00e1tomos han perdido su organizaci\u00f3n subat\u00f3mica, su estructura de n\u00facleos coronados de electrones). Voy a usar estas distinciones de la f\u00edsica como analog\u00eda para hilar nuestros cuatro \u201cestados psico-org\u00e1nicos\u201d. T\u00fa y yo somos cuerpos s\u00f3lidos, aunque agua en alt\u00edsimo porcentaje, nuestra agua esta embebida en la gelatina de redes prote\u00ednicas, aunque exhalemos vapor y gas, somos un s\u00f3lido. Sin embargo, es bien posible que \u201cexperimentemos\u201d nuestra existencia en distintos estados.<\/p>\n<p>Estos \u201cestados de consciencia\u201d son velocidades de nuestro ser, no estados del cuerpo f\u00edsico, sino modos de funcionar, maneras de vibrar, actitudes existenciales. Estos estados dependen de lo fuertemente adscritos que estemos a una \u201cforma psicol\u00f3gica y social\u201d determinada. El estado m\u00e1s habitual es el que llamamos \u201cnormal\u201d. (Esa manera normal de ser que cada uno tiene y con la que estamos identificados). Este es el trance consensual que defin\u00eda Charles Tart, el producto de un consenso entre nosotros y todos los que nos conocen, y que as\u00ed nos reconocen, ellos y nosotros, como \u201cel mismo\u201d, perfectamente habituados a lo que creemos ser y claramente reconocibles por el conjunto de h\u00e1bitos caracteriales que llamamos \u201cla manera de ser de fulanito\u201d. En este estado tenemos una consistencia psicol\u00f3gica de la forma, una estabilidad de esta curiosa identidad que llamamos \u201cel individuo que soy\u201d. Este es el estado s\u00f3lido que persiste as\u00ed porque nos encontramos a una \u201ccierta temperatura\u201d.<\/p>\n<p>Sin embargo, a veces nos \u201ccalentamos\u201d, se eleva mucho nuestra temperatura, la velocidad interna es diferente y cambiamos de estado. A veces nuestro s\u00f3lido se derrite, nuestro personaje se hace fluido, nuestro ego pierde su forma, y pasamos a un estado nuevo. El segundo estado. Enamorarse es algo as\u00ed. En el \u201cestado enamorado\u201d nos hacemos fluidos, nuestro hielo, nuestro control fr\u00edo y racional de lo que creemos ser se deshace, entramos en un trance distinto, la qu\u00edmica cerebral es otra, subjetivamente nos experimentamos de otra manera. Estoy enamorado, dices, y vives como en una nube continua. Ya no est\u00e1s en una suma de instantes. Todo lo que experimentas ocurre en este continuum. Y, de hecho, en ese estado, la percepci\u00f3n del tiempo es diferente. La percepci\u00f3n del tiempo es diferente seg\u00fan el estado de \u00e1nimo en el que nos encontremos. Dicen los versos que \u201cel tiempo es largo para el que espera\/ corto para el que teme\/ lento para el que sufre\/ r\u00e1pido para el que goza\/ pero, para el que ama\/ el tiempo es la eternidad\u201d. Esta dimensi\u00f3n del tiempo experimentado como eternidad esta descrita en una historia que viene, posiblemente, del medioevo: \u201cUn hombre santo sali\u00f3 de su monasterio y fue a cierto lugar a orar. A trav\u00e9s de la oraci\u00f3n entr\u00f3 en un trance muy profundo donde, por primera vez en su existencia, contempl\u00f3 a Dios. En tal estado de beatitud y arrobamiento su visi\u00f3n le pareci\u00f3 durar un instante. Sobrecogido por tal experiencia se incorpor\u00f3 para volver al monasterio, y all\u00ed, sorprendido, se dio cuenta que aquellos hab\u00edan envejecido mucho, algunos ya hab\u00edan muerto, otros eran nuevos y ni le conoc\u00edan, sin embargo, todos extra\u00f1ados, miraban a alguien a quien hab\u00edan dado por desaparecido hac\u00eda muchos a\u00f1os\u201d. (Un milenio despu\u00e9s algo parecido describi\u00f3 Einstein para un hipot\u00e9tico viajero que a la velocidad de la luz se sumergiera en el espacio y regresara a la tierra.) Cuando decimos que nuestra existencia es un instante en la eternidad, posiblemente, sin darnos cuenta, estamos hablando de estos distintos estados de fluidez de la \u201cmateria psicol\u00f3gica\u201d que somos (materia consciente de ser). El personaje que habitualmente somos es como un trozo de hielo, un s\u00f3lido con una forma estable. Cuando nos enamoramos el hielo se derrite y entramos al estado l\u00edquido. Este segundo nivel tiene distintos subniveles, seg\u00fan la temperatura. Hay agua muy fr\u00eda, a tres grados sobre cero, y hay agua a punto de hervir, pr\u00f3xima a los cien grados. (Tambi\u00e9n es posible estar enamorado a muy distinta temperatura).<\/p>\n<p>El tercer estado, sin embargo, va m\u00e1s all\u00e1 del mero enamorado, es posible ir m\u00e1s all\u00e1 de este nivel. A veces, cuando la energ\u00eda interior es muy alta, nos vemos impulsados al tercer estado. (Se describe a la temperatura como una medida de la energ\u00eda interior de un sistema, y \u00e9sta depende de la velocidad a la que se mueven sus \u00e1tomos. La temperatura de un trozo de hielo es baja, sus \u00e1tomos se mueven menos, y a menos velocidad que los \u00e1tomos de agua). En el estado de fluidez la energ\u00eda interna es m\u00e1s alta y los \u00e1tomos se mueven con mayor libertad. Nosotros, el sistema psico-org\u00e1nico que somos, a medida que nos vamos zafando de nuestro ego o personaje habitual tambi\u00e9n nos movemos con mucha mayor libertad, nuestro nivel de energ\u00eda es m\u00e1s alto, nuestro estado es m\u00e1s fluido y en determinadas ocasiones llegamos al umbral de los cien grados. Para el agua este umbral es cr\u00edtico: si la energ\u00eda interna aumenta m\u00e1s all\u00e1, l\u00edquida hasta ese momento, cambiar\u00e1 de estado y ser\u00e1 vapor, algo bastante diferente. A veces, enamorados y embebidos de amor, nos vemos impulsados m\u00e1s all\u00e1 del umbral de los cien grados. M\u00e1s all\u00e1 de ese l\u00edmite nos sucedo algo bien distinto. Nuestra frontera personal se deshace, desaparece la piel, se deshacen las paredes que contienen lo que somos, y nos encontramos siendo, m\u00e1s all\u00e1 de nosotros mismos, experimentando la fusi\u00f3n completa con el ser amado. Y el ser amado tambi\u00e9n, al igual que nosotros, ya no es un cristal ni un ego congelado ni un agua enamorada. El soy es un \u201csomos\u201d. Y somos esta experiencia bastante inexplicable de ser \u201cvapor de agua\u201d. All\u00ed experimentas \u201cestar en ti mismo y estar en tu ser amado al mismo tiempo\u201d. All\u00ed sabes que sabes que experimentas eso, y al mismo tiempo sabes que tu ser amado sabe que sabe que experimenta eso. Un estado de confianza y certeza total. Un estado sin l\u00edmites que se expande m\u00e1s y m\u00e1s. En este estado se ama sin l\u00edmites, sin restricci\u00f3n alguna. Es una enorme fortuna experimentar esto. Enamorarse es un regalo. Algo que nos ocurre, no algo que nosotros buscamos o construimos. El tercer estado nos sobrepasa como un inmenso y afortunado regalo. No es algo que nosotros controlemos. En este estado la capacidad de control del ego ha terminado hace muchos grados. El control termina cuando las fronteras han ca\u00eddo y existe la mutua entrega. Mientras m\u00e1s amamos m\u00e1s nos alejamos de las formas r\u00edgidas e inflexibles. Sin embargo, en el estado de vapor a\u00fan se conserva la estructura interna de nuestros \u201c\u00e1tomos psicol\u00f3gicos\u201d.<\/p>\n<p>M\u00e1s all\u00e1 de este l\u00edmite est\u00e1 el estado la disoluci\u00f3n magm\u00e1tica. Cuando las condiciones de presi\u00f3n y de temperatura son extraordinariamente altas entonces los \u00e1tomos mismos, aquello que nos constituye, se desestructura, las part\u00edculas pierden su esqueleto y entran en un estado de fluidez absoluta, ya no hay espacios at\u00f3micos organizados en funci\u00f3n de un n\u00facleo, ya no hay campos at\u00f3micos individuales porque ya no hay \u00e1tomos sino un s\u00faper plasma. Experimentar un estado as\u00ed para nosotros ser\u00eda la muerte, la disoluci\u00f3n de lo que somos, la p\u00e9rdida de todo lo que hemos cre\u00eddo ser, la evaporaci\u00f3n del ego en una exaltaci\u00f3n man\u00edaca o m\u00edstica del ser. En este estado la \u00fanica realidad es el amor. Y en el amor ser y no ser son al mismo tiempo. En el amor el fondo y la forma est\u00e1n fundidos en una gestalt total, no hay espacio ni tiempo, somos, en ese estado, lo que en f\u00edsica se llama una singularidad, una singularidad a la que nada le es ajeno, amor absoluto, sin exclusi\u00f3n alguna. Eso es lo que el viejo m\u00edstico experiment\u00f3 antes de volver de su viaje a trav\u00e9s de la luz para descubrir que el tiempo hab\u00eda pasado para sus envejecidos compa\u00f1eros a una velocidad rapid\u00edsima. El jard\u00edn ya est\u00e1 pre\u00f1ado de verano, aunque a\u00fan la temperatura no sube: es la Noche de San Juan. El 21 de Junio ocurre algo bastante especial. Solsticio de verano. El sol, descorri\u00e9ndose por el horizonte de los \u00faltimos seis meses, desde el solsticio de invierno ha venido a dar en el otro extremo de su oscilaci\u00f3n pendular. Ahora toca el d\u00eda m\u00e1s largo del a\u00f1o. Y la m\u00e1gica noche de San Juan, en las ant\u00edpodas de Navidad, es la m\u00e1s corta. Est\u00e1 iluminada, adem\u00e1s, por los fuegos rituales que hemos venido a encender. El fuego del sol est\u00e1 en su cenit. La progresiva acumulaci\u00f3n de calor de la primavera eclosiona este d\u00eda. Comienza el verano, el gran calor, la gran luz. Es \u00e9poca buena para enamorarse, para comer y festejar, para la cacer\u00eda y la fruta, para vacaciones y aventuras, \u00e9poca buena para veranear, para disfrutar del calor, de la holganza del verano, sus interminables siestas, sus l\u00fadicos y l\u00fabricos interludios. Las gentes del valle donde vivo llevan meses amontonando trastos viejos, ramas y papeles, madera de desecho, muebles rotos, todo lo que el \u00faltimo invierno dej\u00f3 inservible. Los restos del pasado est\u00e1n preparados para, en el umbral del solsticio, con las risas de las brujas de San Juan, convertirse en una hoguera intensa que ahuyente las tinieblas y descorche las promesas del verano. Noche para quemar el pasado, para romper las cadenas que a\u00fan atan a la vida a los fr\u00edos del \u00faltimo invierno. Noche para elevar mucho la temperatura. Noche para el nacimiento de una estaci\u00f3n. Noche buena tambi\u00e9n para experimentar el trance y el tr\u00e1nsito de este antiguo rito de pasaje. La tradici\u00f3n dice que las brujas se elevan por encima del fuego y vuelan expansivas hacia lo alto. Ellas mismas se proclaman fuegos vivos de un \u00danico Sol. La costumbre nos re\u00fane en torno a las hogueras de San Juan. Esta noche el valle completo es un semillero de llamaradas dispersas en cada barrio, en cada finca, en cada patio de cada casa. Miles de peque\u00f1as hogueras donde se est\u00e1 quemando el pasado. A la culminaci\u00f3n de la noche los amigos, la familia, todos los que se han reunido a celebrar la hoguera saltan a trav\u00e9s del fuego. En este salto ritual cambiamos de estado. Dejamos atr\u00e1s el pasado, nos abrimos al amor, nos lanzamos al generoso y desbordante calor del verano, nos sumergimos en la luz deslumbrante del d\u00eda m\u00e1s largo del a\u00f1o, nos ba\u00f1amos y nos dejamos penetrar por esa longitud de onda del amarillo intenso, por la fuerza del astro rey. En este salto aceptamos la vida y nos hacemos parte de su inagotable generosidad. As\u00ed nos damos la bienvenida al verano, y una vez m\u00e1s, de umbral en umbral, a la invitaci\u00f3n del amor.<\/p>\n<p>Francisco Bontempi<br \/>\nM\u00e9dico Psicoterapeuta<br \/>\nEL SOLSTICIO DE VERANO Y LA VELOCIDAD DEL CAMBIO.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Noche de San Juan, un umbral virtual sobre el paisaje del tiempo, noche de tr\u00e1nsito y ritual, noche de magia, de brujas, salto que viene de lejos, fiesta pagana, pre-romana, de ancestros y primarios agricultores. Con toda seguridad un evento muy anterior al cristianismo de San Juan y las dem\u00e1s religiones. 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