{"id":398,"date":"2021-02-11T21:06:40","date_gmt":"2021-02-11T21:06:40","guid":{"rendered":"http:\/\/www.franciscobontempi.com\/web\/?p=398"},"modified":"2023-09-16T15:41:37","modified_gmt":"2023-09-16T15:41:37","slug":"los-contrapuntos-del-ego-i","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.franciscobontempi.com\/web\/los-contrapuntos-del-ego-i\/","title":{"rendered":"LOS CONTRAPUNTOS DEL EGO I"},"content":{"rendered":"\n<p><em>\u201cEl individualismo narcisista es la enfermedad de nuestro tiempo. El amor, la consciencia del otro y la aceptaci\u00f3n son su medicina. La ignorancia de lo diferente, la negaci\u00f3n del otro, ha generado una pseudo civilizaci\u00f3n aglutinada por la fuerza y la compulsi\u00f3n de poder, un pseudo coro que, antes que una coordinaci\u00f3n de polifon\u00edas arm\u00f3nicas, es un caos de monofon\u00edas sordas, miles de discursos incapaces de ponerse en un lugar que no sea el de sus intereses en el mercado, la terrible voz del minotauro, ahogando la esencia de lo humano.\u201d Giacomo Zancatto.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"has-text-align-center wp-block-heading\"><strong><span class=\"has-inline-color has-vivid-red-color\">LOS CONTRAPUNTOS DEL EGO I<\/span><\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"has-text-align-center wp-block-heading\"><strong><span class=\"has-inline-color has-vivid-red-color\">EL CONTRAPUNTO<\/span><\/strong><\/h4>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p><strong>La RAE<\/strong> define al contrapunto (\u2018punto contra punto\u2019) como \u2018el <strong>contraste<\/strong> entre dos cosas simultaneas\u2019.&nbsp; Esta simultaneidad puede generar belleza, como en el contrapunto musical, o puede convertirse en la guerra de puntos de vista contradictorios e incapaces de escucharse; este \u00faltimo es el caos de incomunicaci\u00f3n en sociedades y familias, desgraciadamente frecuente, donde sus miembros practican esa forma de eclipsar o ignorar al otro, haci\u00e9ndole desaparecer en nuestra inconsciencia: no te escucho, no te entiendo, no te veo, no me gustas; cuando, m\u00e1s que contrapunto, hay ignorancia y choque con todo lo que no sea la monofon\u00eda del \u2018yo\u2019.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>En literatura<\/strong>. El&nbsp;contrapunto&nbsp;es una t\u00e9cnica narrativa basada en el paralelismo de acontecimientos protagonizados por distintos personajes, en la simultaneidad de escenas, pr\u00f3ximas o alejadas, en los saltos de pasado y presente. \u201cEl aire va tomando cierto color de Navidad. Don Roberto lee el peri\u00f3dico mientras desayuna. La Filo llora mientras dos de los hijos, al lado de la cama, miran sin comprender. En la plaza, do\u00f1a Rosa pregunta, como siempre, por sus sobrinas\u201d. (Modificado de C.J.Cela)<\/p>\n\n\n\n<p><strong>En m\u00fasica.<\/strong> El contrapunto es un <strong>concepto nacido con la polifon\u00eda musical<\/strong> en el siglo XV, en ella juegan varias voces, l\u00edneas, instrumentos, cada uno con un discurso aut\u00f3nomo; algunos son textos simult\u00e1neos que se entrecruzan, se sobreponen, se restan, se imitan o divergen, sin romper por ello la unidad que es la pieza musical. En el estudio del contrapunto los estudiantes deben cantar en voz alta cada una de las l\u00edneas individuales mientras agudizan su o\u00eddo para escuchar y comprender a las otras; <strong>un excelente \u2018ejercicio de consciencia del otro y de la unidad de todos\u2019<\/strong>. <em>Cuando escuchamos m\u00fasica, no importa cu\u00e1n aut\u00f3nomas sean las l\u00edneas en cuesti\u00f3n, siempre escuchamos un todo, a pesar de nuestra capacidad para distinguir primeros planos y l\u00edneas de fondo<\/em>. La armon\u00eda es entendida como la integraci\u00f3n de l\u00edneas musicales simult\u00e1neas, ese todo coherente en el que nuestro cerebro reconoce \u2018la belleza\u2019.<\/p>\n\n\n\n<p>Para esta serie de art\u00edculos usar\u00e9 una noci\u00f3n que llamar\u00e9 <strong><em>Contrapunto Psicol\u00f3gico<\/em><\/strong>, un <strong>modelo de simultaneidad<\/strong> en el que los aspectos b\u00e1sicos que caracterizan a nuestro ser se entretejen como hilos construyendo un tapiz, y poniendo en evidencia, as\u00ed lo espero, <strong>\u2018al sustrato esencial que sostiene la unidad a lo que somos\u2019<\/strong>. En los diferentes grupos, cada uno de nosotros es un instrumento m\u00e1s en esa polifon\u00eda, sin embargo, en nuestra mismidad, cada uno de nosotros es la m\u00fasica que simult\u00e1neamente ejecutan un sinf\u00edn de instrumentos o funciones operativas de lo que somos. Como individuos somos un organismo complejo, compuesto y unitario, como colectividad una especie que nos incluye a todos. Nuestro estado habitual suele estar muy alejado del estado de unidad, tanto de la unidad en nuestra mismidad como de la unidad en la colectividad donde pudi\u00e9ramos experimentar nuestra esencia. Un juego literario-filos\u00f3fico ser\u00eda convertir a los \u2018Seis personajes en busca de autor\u2019 de <strong><a href=\"https:\/\/www.holaebook.com\/book\/luigi-pirandello-seis-personajes-en-busca-de-autor.htmlen\">Luigi Pirandello<\/a><\/strong> en el contrapunto de \u2018Siete chakras en busca de la Unidad Esencial del Ser\u2019, pues la idea de nuestro ser organizado en chakras, niveles o met\u00e1meros, me resulta muy atractiva. Pero ese no es mi intento ahora, sino buscar la <em>unidad esencial bajo la aparente diversidad de facetas que configuran lo que somos<\/em>. Comenzando esta reflexi\u00f3n por nuestro ego, denostado o endiosado, a veces una mera pantalla que eclipsa nuestra esencia, a veces el veh\u00edculo adecuado para la expresi\u00f3n de la misma.<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"has-text-align-center wp-block-heading\"><strong><span class=\"has-inline-color has-vivid-red-color\">ESENCIA Y EGO<\/span><\/strong><\/h4>\n\n\n\n<p>Tal como el movimiento de un planeta no tiene sentido sin el campo gravitatorio en el que se desplaza, l<strong>os aspectos que nos constituyen se entretejen y juegan sus contrapuntos sobre un fondo<\/strong> que les da sentido y provee de unidad: la esencia.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Como es pr\u00e1cticamente imposible iluminar nuestra esencia sin desenmascarar primero las entretelas del yo o ego,<\/strong> comenzar\u00e9 por los contrapuntos de este manido y mal entendido concepto, el ego, ant\u00edpoda aparente de la esencia. <strong><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>En <strong><a href=\"http:\/\/www.franciscobontempi.com\/web\/edipo-en-la-discoteca\/\">\u2018Edipo en la discoteca\u2019<\/a><\/strong> describ\u00ed los tres escenarios en que se juega nuestra realidad: el escenario p\u00fablico, el terreno privado y la dimensi\u00f3n \u00edntima. Esboc\u00e9 c\u00f3mo en estos escenarios se desenvuelven los tres personajes del drama freudiano: yo, ello y supery\u00f3. Y termin\u00e9 afirmando que \u2018con esos tres aspectos del ser no se cubre la compleja humanidad que cobija lo que somos\u2019, que en medio de estas tres instancias individuales y colectivas (pues tambi\u00e9n hay un <em>ello<\/em> colectivo, un <em>ego<\/em> de grupo, y un <em>supery\u00f3<\/em> social) es necesario redescubrir <strong><em>la esencia de lo humano<\/em>, algo que trasciende al ego al mismo tiempo que le sostiene.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<h5 class=\"has-text-align-center wp-block-heading\"><strong><span class=\"has-inline-color has-black-color\">ACLARACIONES<\/span><\/strong><\/h5>\n\n\n\n<p><strong>Ego<\/strong> viene del lat\u00edn y <em>simplemente significa yo<\/em>. Pero en el uso popular la palabra ego se ha cargado con mala reputaci\u00f3n: \u2018tiene mucho ego\u2019, \u2018es un ego\u00edsta, un egoc\u00e9ntrico\u2019, son conceptos referidos a un <em>exceso de autoestima<\/em>, a una deformaci\u00f3n o patolog\u00eda de algo que tambi\u00e9n existe en estado natural y sano. <strong>Ego\u00edsta: \u201c<\/strong>Que antepone el inter\u00e9s propio al ajeno, lo que suele acarrear un perjuicio a los dem\u00e1s\u201d.<strong> Egotismo<\/strong>: \u201cSe refiere a la <em>excesiva<\/em> importancia concedida a s\u00ed mismo y a las propias experiencias vitales, la tendencia a hablar demasiado sobre s\u00ed\u201d. <strong>Egoc\u00e9ntrico: <\/strong>\u201cQuien <em>padece tendencia<\/em> a la auto-referencia, persona que hace de su yo el centro del universo. Narcisista y arrogante son sin\u00f3nimos. Es un rasgo del car\u00e1cter que lleva al aislamiento y la infelicidad, al sentimiento de superioridad\u201d. <strong>Egoman\u00eda<\/strong>: \u201cLa <em>preocupaci\u00f3n obsesiva<\/em> por uno mismo, se aplica a alguien pose\u00eddo por <em>delirios de grandeza personal<\/em>, que se deja llevar por sus impulsos, con falta de aprecio a los otros\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Estos aspectos del ego, evidentemente negativos<\/strong>, se han adue\u00f1ado del lenguaje popular implicando que el \u2018yo\u2019 es algo intr\u00ednsecamente malo, una especie de lacra ajena a nuestra esencia o bondad natural. Esto ha llevado a muchos a la fantas\u00eda de vivir sin ego, como si el ego fuera una especie de pecado original del que es mejor librarse. Una obesidad m\u00f3rbida de 200 kg con un delantal de grasa colgando sobre las rodillas nos podr\u00eda llevar al deseo ferviente de reducirnos el est\u00f3mago, pero a nadie se le ocurrir\u00eda quit\u00e1rselo del todo pues sin ello no podemos vivir. Es cierto que el exceso y la deformaci\u00f3n de algo son su patolog\u00eda, pero \u00bfqu\u00e9 es el ego realmente?<\/p>\n\n\n\n<p><strong>El yo o ego es algo tan natural como el cuerpo.<\/strong> Seg\u00fan el psicoan\u00e1lisis es la instancia ps\u00edquica que controla la motilidad corporal, m\u00e1s o menos consciente de sus propias operaciones y voliciones, un mediador entre los instintos y las normas sociales. En gram\u00e1tica el yo es la primera persona del singular, s\u00edlaba impl\u00edcita en cualquier verbo o acci\u00f3n que realicemos: yo estoy pensando, yo hago o dejo de hacer. \u2018Voy a comprar pan\u2019 significa que yo voy a comprar pan, y no mi vecino.<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"has-text-align-center wp-block-heading\"><strong><span class=\"has-inline-color has-vivid-red-color\">EGO VISCERAL Y TERRITORIO<\/span><\/strong><\/h4>\n\n\n\n<p>Freud centr\u00f3 su psicoan\u00e1lisis, muy faloc\u00e9ntrico y patriarcal, como correspond\u00eda a su \u00e9poca, en los tri\u00e1ngulos ed\u00edpicos, donde el hijo compite con el padre por el amor de la madre, y la hija con la madre por el amor del padre. \u00a0El instinto libidinal se convirti\u00f3 as\u00ed en el centro de su psicolog\u00eda y el ego en el sujeto de las pulsiones que lo configuraban, el yo como un epicentro dram\u00e1tico sometido a las contradicciones de natura y cultura. No procede discutir aqu\u00ed la validez de un concepto tan divulgado. Solo que en el siglo XXI los conflictos territoriales han sustituido a los dramas l\u00fabricos del siglo XIX. En un mundo s\u00faper masificado, con amplia libertad sexual y diferentes formas de familia, frente a la indudable importancia del instinto sexual y a la libido como configuradora del ego, existe, a mi juicio, un importante <a href=\"https:\/\/www.agustinosvalladolid.es\/estudio\/investigacion\/estudioagustiniano\/estudiofondos\/estudio1983\/estudio_1983_3_02.pdf\"><em><mark style=\"background-color:rgba(0, 0, 0, 0)\" class=\"has-inline-color has-vivid-cyan-blue-color\"><strong><code>instinto territorial<\/code><\/strong><\/mark><\/em> <\/a>asociado al poder del yo, a la identidad y autoafirmaci\u00f3n; instinto que condiciona las din\u00e1micas del ego y que tiene complejas consecuencias sociopol\u00edticas.<\/p>\n\n\n\n<p>El dominio del territorio implica el control de la comida y, para sobrevivir, la comida es previa al sexo. En la naturaleza las luchas jer\u00e1rquicas, tanto entre machos como hembras, son por el <strong>dominio de un territorio <\/strong>que incluye acceso a la comida y derechos reproductivos.<\/p>\n\n\n\n<p>Podr\u00eda incluso afirmar que<strong> \u2018el ego mismo es una curiosa forma de territorio, y m\u00e1s que cualquier territorio, es el primer territorio del animal humano\u2019<\/strong>: <em>\u2018en m\u00ed mismo\/a mando yo\u2019<\/em>, dice el ego. Un espacio vital que inicialmente se escinde de la madre: e<strong>l ni\u00f1o\/a peque\u00f1o<\/strong>, que ya conoce el nombre de bastantes cosas, descubre de repente un monos\u00edlabo con que se auto define: <strong>YO.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Este <em>yo<\/em> viene acompa\u00f1ado con la fuerza del <strong>NO,<\/strong> que tambi\u00e9n ha descubierto reci\u00e9n: un <em>no<\/em> que afirma su voluntad, su territorio. Est\u00e1 naciendo un <strong>YO-NO<\/strong> frente a las emociones y voluntades de otros, inicialmente madre, padre y hermanos. Un poco m\u00e1s adelante deber\u00e1 medirse en batallas adolescentes, asoci\u00e1ndose con pandillas, diferentes grupos y, eventualmente, entrando en confrontaciones con la \u2018autoridad\u2019, caracter\u00edsticas de esta etapa, hasta consolidar su territorio y autonom\u00eda del yo.<\/p>\n\n\n\n<p>Si en la adolescencia ya queda el ego bastante perfilado, en realidad es un yo que ven\u00eda de antes: inicialmente hijo directo de la naturaleza, anterior al lenguaje o a cualquier determinaci\u00f3n cultural, un yo profundamente imbricado en lo salvaje e instintivo. El perro que ladra con cada ladrido reclama su territorio y afirma <em>yo<\/em>, lo mismo hace el gallo que cacarea y el primate que se golpea el pecho mientras emite el gru\u00f1ido con que se identifica. Casi todos los animales superiores saben decir yo, igual que nosotros, cada uno en su lengua, reclamando su territorio y afirmando all\u00ed su propia existencia.<\/p>\n\n\n\n<p>Ese yo pre verbal evoluciona a trav\u00e9s de las distintas edades asumiendo caracter\u00edsticas diferentes.<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"has-text-align-center wp-block-heading\"><strong><span class=\"has-inline-color has-vivid-red-color\">UN EGO COMPUESTO: YO PRIMORDIAL+JE+MOI<\/span><\/strong><\/h4>\n\n\n\n<p>Pues el ego o yo es m\u00e1s que esa pura visceralidad primaria. <strong>Entre la dimensi\u00f3n muy amplia de \u2018natura\u2019, a la que sin duda pertenecemos, y las extensas redes de relaci\u00f3n entre humanos a las que llamamos \u2018cultura\u2019 y a las que necesariamente estamos adscritos, est\u00e1 \u2018eso\u2019 que se autoproclama <em>\u2018yo\u2019<\/em>. Este ego no aparece construido de un plumazo instant\u00e1neo, sino determinado por un proceso constructivo, por una cierta evoluci\u00f3n. <\/strong>Inicialmente es aquel yo primario, un yo incipiente y natural que r\u00e1pidamente se inserta en el lenguaje; sus comienzos no son plenamente conscientes, no sabe a\u00fan de su naturaleza instintiva, ni es consciente tampoco de las m\u00faltiples presiones culturales que pronto habr\u00e1 internalizado como patr\u00f3n, modelo e identidad.<\/p>\n\n\n\n<p>Fue <span class=\"has-inline-color has-vivid-cyan-blue-color\"><code><a href=\"https:\/\/es.scribd.com\/document\/477992393\/Lacan-Jacques-Lectura-estructuralista-de-Freud-pdf\">Jacques Lacan<\/a><\/code><\/span>, una generaci\u00f3n despu\u00e9s de Freud, quien profundiz\u00f3 agudamente en la noci\u00f3n del <em>\u2018Yo como sujeto de la experiencia de ser\u2019<\/em>. <strong>\u2018JE\u2019<\/strong>, le llam\u00f3 a eso, (simplemente \u2018<strong>YO\u2019<\/strong> en espa\u00f1ol) un yo arraigado en las v\u00edsceras, pero ya inmerso en el lenguaje. Y luego llam\u00f3 <strong>\u2018MOI\u2019<\/strong>, (\u2018<strong>Mi Mismo\u2019<\/strong>) a la forma en que el sujeto se percibe a s\u00ed mismo en el espejo; espejo interno finalmente, espacio mental donde la auto-construcci\u00f3n del s\u00ed mismo habita permiti\u00e9ndole auto-reconocimiento: \u2018yo soy este, y yo soy de tal y cual manera\u2019.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>A este yo, asiento de voluntad, sujeto de experiencia, autoafirmaci\u00f3n y capacidad de relato, se le consider\u00f3 hist\u00f3ricamente separado de la naturaleza, incluso ajeno a ella; hubo \u00e9pocas en que nos parec\u00eda un yo descendido del cielo e investido de una voluntad divina, un \u00e1ngel ca\u00eddo en la materia; lo entendimos luego, a medida que las revoluciones culturales avanzaban, como un ego compuesto y altamente determinado por el lenguaje y la cultura: esta mezcla de dos \u00e1ngulos, Je&amp;Moi.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Mi actual modelo ya no es de un ego doble sino trinitario, e incluso cuatrinitario. He comprendido que ese ego doble (Je y Moi) se sostiene y desarrolla a partir de la ra\u00edz que he llamado <em>\u2018Yo primordial\u2019<\/em>.<\/strong> Este aspecto y radical (en la ra\u00edz) del yo, emerge a la consciencia de s\u00ed mismo con la <strong><em>noci\u00f3n directa de ser algo y alguien<\/em><\/strong>; un alguien que al mismo tiempo est\u00e1 totalmente identificado con su entorno natural, del que es parte inseparable, el nido uterino, pura naturaleza, la madre y el entorno b\u00e1sico. <strong>El Yo primordial es uno con la naturaleza<\/strong>. Este concepto resultaba inaceptable en el siglo XIX, Darwin era demasiado reciente y los seres humanos establec\u00edamos una barrera infranqueable entre el hombre y los animales superiores; esta noci\u00f3n es mucho m\u00e1s coherente hoy, siglo XXI, cuando ya nos damos cuenta de la continuidad biol\u00f3gica entre lo que somos y lo que fuimos. Sin embargo, para nuestra consciencia adulta y actual, identificada con el Je y el Moi, esta noci\u00f3n instintiva y directa de un yo primordial, un yo a\u00fan no cosificado por el lenguaje, sigue <em>resultando una noci\u00f3n vaga e imprecisa. &nbsp;<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>El \u2018Je\u2019 est\u00e1 intensamente arraigado en la visceralidad del tronco y en la acci\u00f3n voluntaria de las extremidades, es <strong>un Je (yo) visceral y voluntarioso, uno con el cuerpo. <\/strong>El \u2018Moi\u2019 posterior, m\u00e1s identificado con su auto relato, pertenece fundamentalmente a la dimensi\u00f3n de la cultura y el lenguaje: <strong>el Moi es uno con la mente. <\/strong>El \u2018Yo primordial\u2019 nace con la naturaleza y se transforma luego en personalidad, modelada y domesticada por los procesos culturales y sociales.<\/p>\n\n\n\n<p>El \u00e1rbol como met\u00e1fora puede aclarar estas nociones: ra\u00edz, tronco y fronda existen en dos dimensiones diferentes: subterr\u00e1nea y a\u00e9rea. La tierra equivale a la naturaleza, all\u00ed se sostiene la ra\u00edz del \u00e1rbol, es parte de ella, es el yo primordial. De la ra\u00edz se desarrolla y crece el tronco, equivalente al Je; se sostiene en la naturaleza y est\u00e1 afectado por sus instintos, pero ya existe en la dimensi\u00f3n a\u00e9rea, correspondiente al complejo entramado cultural. En el tronco se sostiene luego la fronda del Moi, producto claro del lenguaje y la cultura.<\/p>\n\n\n\n<p>El Yo Primordial surge de la esencia natural como una transici\u00f3n hacia dos alternativas posibles: o se desarrolla hacia las estructuras del \u2018Je-Moi\u2019 y all\u00ed se fosiliza como mero egocentrismo, o, alcanzada la plenitud del ego evoluciona m\u00e1s all\u00e1 del eso. \u00bfExiste en nosotros esa amplitud mayor, un estado que trasciende los niveles previos, la plenitud de un <strong>\u2018Yo Superior\u2019<\/strong>? \u00bfEs ese Yo Superior el que vuelve sobre su sustrato natural en el <strong>abrazo simult\u00e1neo que re\u00fane a natura y cultura, descubriendo en ambas la Esencia com\u00fan que le hace humano?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"969\" height=\"1024\" src=\"http:\/\/www.franciscobontempi.com\/web\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/arbol-EGO-969x1024.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-401\" srcset=\"https:\/\/www.franciscobontempi.com\/web\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/arbol-EGO-969x1024.jpg 969w, https:\/\/www.franciscobontempi.com\/web\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/arbol-EGO-284x300.jpg 284w, https:\/\/www.franciscobontempi.com\/web\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/arbol-EGO-768x811.jpg 768w, https:\/\/www.franciscobontempi.com\/web\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/arbol-EGO-1454x1536.jpg 1454w, https:\/\/www.franciscobontempi.com\/web\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/arbol-EGO-1938x2048.jpg 1938w\" sizes=\"auto, (max-width: 969px) 100vw, 969px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"has-text-align-center wp-block-heading\"><strong><span class=\"has-inline-color has-vivid-red-color\">\u00bfUN YO ESENCIAL?<\/span><\/strong><\/h4>\n\n\n\n<p>La simplificaci\u00f3n popular que identifica al vanidoso narcisista con \u2018tener mucho ego\u2019, nos hace ignorar que muchos santurrones silenciosos est\u00e1n fuertemente anclados en el egocentrismo del Je-Moi. Si comenzamos a entender lo que es el ego, \u00bfqui\u00e9n puede librarse de eso? Todos somos, en alg\u00fan momento al menos, esta entidad h\u00edbrida entre natura y cultura, jugando un papel y defendiendo un territorio.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfHay algo que escape de este pantano que parece tragarse todo lo que signifique \u2018yo\u2019, algo en el individuo que pueda definirse como \u2018yo esencial\u2019? \u00bfHay algo que no sea el \u2018Je\u2019 visceral y auto afirmativo? \u00bfQu\u00e9 no sea el \u2018Moi\u2019 del relato que hago de mis d\u00edas? <strong>\u00bfExiste un <em>\u2018Yo esencial\u2019<\/em> que trascienda al ego que hemos definido?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Para algunos \u2018eso\u2019 simplemente no existe, piensan que es una mera ilusi\u00f3n del ego buscando trascenderse a s\u00ed mismo, una construcci\u00f3n virtual modelada en nuestras neuronas, un punto de referencia en los mapas cognitivos que construimos mientras exploramos el entorno; mientras que, para otros, \u2018eso\u2019 es la ra\u00edz espiritual del ser humano. Esta es una cuesti\u00f3n compleja con muchos matices. (El lector puede profundizar su reflexi\u00f3n con las de <span class=\"has-inline-color has-vivid-cyan-blue-color\"><a href=\"https:\/\/www.matthieuricard.org\/es\/blog\/posts\/la-ilusion-del-yo\"><code>Matthieu Ricard<\/code><\/a><\/span>  y&nbsp; Francisco <span class=\"has-inline-color has-vivid-cyan-blue-color\"><a href=\"https:\/\/www.youtube.com\/watch?v=gfoxVJYUWck\"><code>J. Rubia<\/code><\/a><\/span>.)<\/p>\n\n\n\n<p>Para <strong><mark style=\"background-color:rgba(0, 0, 0, 0)\" class=\"has-inline-color has-vivid-cyan-blue-color\"><a href=\"https:\/\/www.casadellibro.com\/libro-en-busca-del-ser-el-cuarto-camino-hacia-la-conciencia\/9788416145522\/6433879?gclid=Cj0KCQiAvP6ABhCjARIsAH37rbT8GCXCvxipeAFGMjWQTntZ3PKUmiTMY0sX5LW04gW7K36LILDI5_IaApsAEALw_wcB\">Gurdgieff<\/a><\/mark><\/strong>,\u00a0<strong>\u2018eso que es yo y no es ego\u2019<\/strong>, es la identidad m\u00e1s profunda del \u2018ser humano realizado\u2019, lo que \u00e9l llama <strong>\u2018Yo Superior\u2019<\/strong>. En este \u2018yo-no-ego\u2019 se ha disuelto la ilusi\u00f3n de percibir o pensar al ser como una dualidad de esp\u00edritu\/cuerpo, de m\u00e1quina biol\u00f3gica\/consciencia espiritual. El \u2018Yo Superior\u2019 es la integraci\u00f3n de un ser unitario, plenamente realizado, uno en quien las diferentes facetas del yo, los distintos personajes y programas que afectan al Je+Moi, est\u00e1n perfectamente unificados en la emergencia de un orden superior, donde se ha sellado la brecha de natura\/cultura, mediante el cultivo disciplinado de sus posibilidades objetivas.<\/p>\n\n\n\n<p>En un enfoque m\u00e1s epistemol\u00f3gico, una segunda ilusi\u00f3n termina con <span class=\"has-inline-color has-vivid-cyan-blue-color\"><strong><a href=\"https:\/\/youtu.be\/lWVtovuTRE0\"><code>Krishnamurti<\/code><\/a><\/strong><\/span>, quien rompe con la larga separaci\u00f3n entre \u2018el conocedor y lo conocido\u2019, disolviendo con esto la barrera entre el yo y el mundo, plante\u00e1ndose <strong>una unidad donde el yo y sus circunstancias resultan inseparables<\/strong>. Y esto nos acerca a nuestro Ortega y Gasset, en quien se abre la posibilidad de un Yo Superior al afirmar: \u2018Yo soy yo y mi circunstancia\u2019.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta doble <em>disoluci\u00f3n de separaciones<\/em> nos ayuda a comprender la unidad esencial de lo que somos. Pues <em>las circunstancias y el mundo moldean al yo, mientras rec\u00edprocamente, el yo modifica sus circunstancias y modela al mundo.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Coincido con estos fil\u00f3sofos<em> en<strong> un ser esencialmente unitario<\/strong><\/em>, uno en quien todo lo que pudi\u00e9ramos conocer es inseparable de lo que somos; un ser en quien la <em>m\u00e1quina de pensar<\/em> ya no es el centro de su identidad, sino un humilde instrumento de esa unidad superior, unidad que se conoce a s\u00ed misma mientras descubre al mundo que la constituye. El \u2018Yo Superior\u2019 trasciende al ego, le engulle, le incluye, le integra como una simple funci\u00f3n del Ser Total. <strong>Es este Yo Superior quien descubre a la Esencia como la pura presencia del Ser Original y la plenitud que le aguarda por destino, quien se descubre a s\u00ed  mismo.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>La esencia es una presencia activa<\/strong> en todas las etapas de lo que somos, tanto en el \u2018Yo primordial\u2019, como en el \u2018Je\u2019, el \u2018Moi\u2019 y por supuesto en el \u2018Yo Superior\u2019. Del mismo modo que en la mariposa, sujeta a su proceso de metamorfosis, su esencia est\u00e1 presente en el huevo, en la larva, en la cris\u00e1lida y en el estado final o imago. (Metamorfosis: proceso de cambio de forma que revela la naturaleza de <em>algo que est\u00e1 \u2018m\u00e1s all\u00e1 de la forma\u2019<\/em>).<\/p>\n\n\n\n<p>Si buscamos a la esencia como ra\u00edz y sustrato de lo que somos, es necesario evitar la visi\u00f3n egoc\u00e9ntrica, el pensamiento f\u00e1cil de que la esencia es algo a tener o no tener, ya que esa manera de mirar cosifica a la esencia y la convierte en una posesi\u00f3n personalista del ego: <em>yo tengo esencia<\/em>, como si la esencia fuera una tenencia. Los creyentes en esa dualidad suelen decir <em>\u2018yo tengo alma\u2019<\/em>, sin pararse a pensar ni en \u2018qu\u00e9 es el alma\u2019 y mucho menos en \u2018qui\u00e9n\u2019 es esa entidad que presume de tenerla. Es m\u00e1s bien lo contrario: ese ego que cree tener alma es una consecuencia instrumental en el desenvolverse de la esencia, es el alma la que eventualmente tiene ego.<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"has-text-align-center wp-block-heading\"><strong><span class=\"has-inline-color has-vivid-red-color\">LA PIEL DEL EGO<\/span><\/strong><\/h4>\n\n\n\n<p><strong>Una caracter\u00edstica importante del ego es su frontera<\/strong>. El yo se define por oposici\u00f3n al otro. Yo no soy mi madre, yo no soy mi padre, yo no soy mis hermanos. Yo no soy ruso, ni chino o musulm\u00e1n, yo no soy blanco ni soy espa\u00f1ol. Defino lo que soy por oposici\u00f3n a lo que no soy. Se desarrolla as\u00ed un \u2018ego-isla\u2019 que, muy bien definido por el egoc\u00e9ntrico, afirma: \u2018primero yo\u2019; ego que, si se ha vuelto bien educado, afirma: \u2018despu\u00e9s de usted\u2019; y si ha desarrollado el paradigma de la generosidad cultural dir\u00e1: \u2018yo el \u00faltimo\u2019.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Esta separaci\u00f3n entre el yo y el resto del universo<\/strong>, valdr\u00eda muy bien para una especie de dinosaurios asociales; quiz\u00e1 les har\u00eda m\u00e1s fuertes, despiadados y menos compasivos; lo que podr\u00eda redundar en alg\u00fan tipo de beneficio para replicar sus implacables genes. Pero nosotros tenemos genes de primates sociales, no sobrevivimos sin los dem\u00e1s, no nacemos de un huevo para descubrir que estamos solos y que perduramos por puro instinto; nacemos y nos desarrollamos en un seno afectivo y social imprescindible para configurarnos como seres humanos. Incluso los muy ricos y ego\u00edstas, esos que pretenden no necesitar a nadie, pues todo lo pueden comprar, sostienen su forma de vida sobre los hombros de la estructura social. En realidad, todos dependemos de todos y necesitamos del resto. Con frecuencia, atrapados entre el reptil ego\u00edsta y el ego social del primate, experimentamos un sentimiento de separaci\u00f3n entre el yo y los otros, sumado al sufrimiento que nace del \u2018yo-isla\u2019. De ese estado busca sacarnos el amor, al que nos lleva tanto el instinto biol\u00f3gico, como la cultura que le ha domesticado.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Pero el amor no siempre se consolida. El <em>mal de amor<\/em> es el dolor de volver a encerrarse en el yo, despu\u00e9s de fracasar en la vinculaci\u00f3n con otro \u2018ego-isla\u2019.<\/strong> Y no solo aparece esta separaci\u00f3n entre diferentes individuos, y grupos delimitados, tambi\u00e9n se desarrolla una importante fractura que separa al ego (individual y colectivo) de la madre naturaleza, alienada y explotada, como si fuera \u2018un otro tonto e inconsciente\u2019, incapaz de replicarnos; como si nosotros fu\u00e9ramos extraterrestres, venidos a este planeta a expoliarlo, a construir nuestra \u2018estrella de la muerte\u2019: perfecto y esf\u00e9rico reflejo de un ego blindado y agresivo, obsesionado por sobrevivir, al precio de cualquier exterminio.<\/p>\n\n\n\n<p>Este ego-separaci\u00f3n en parte es biol\u00f3gico y en parte cultural. El bi\u00f3logo <mark style=\"background-color:rgba(0, 0, 0, 0)\" class=\"has-inline-color has-vivid-cyan-blue-color\"><strong><a href=\"https:\/\/www.casadellibro.com\/libro-el-arbol-del-conocimiento-las-bases-biologicas-del-entendimiento-humano\/9789870003588\/970660\"><code>H. Maturana<\/code><\/a><\/strong>,<\/mark> (uno de mis profesores) creador del concepto de <em>\u2018autopoyesis\u2019,<\/em> define que <em>\u201clos seres vivos son sistemas moleculares autopoy\u00e9ticos, es decir que se producen a s\u00ed mismos, sistemas que cogen materiales y energ\u00eda del ambiente, y la utilizan para preservar su vivir\u201d.<\/em> Y este concepto podr\u00eda llevarnos a la idea del \u2018ego-isla\u2019, una entidad que se alimenta y sobrevive a costa de su ambiente, una idea cercana al moderno ego\u00edsmo cultural. Pero Maturana agrega luego que el sistema molecular autopoy\u00e9tico est\u00e1 asociado a su nicho ecol\u00f3gico; el organismo y su ambiente forman una unidad donde las dos partes evolucionan en mutua interdependencia. Concepto que, desde la sociopol\u00edtica, nos lleva a imaginar sociedades cooperativas y solidarias, ya no gobernadas por el ego\u00edsmo de un ego que ignora a su entorno y al otro, sino constituidas por individuos fraternos, capaces de empat\u00eda, compasi\u00f3n, solidaridad, y una consciencia inteligente y amante del entorno.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Y estas son dos maneras del ser humano: el ego del ego\u00edsta, que se mueve por la m\u00e1xima rentabilidad de su inter\u00e9s particular; o el ego del altruista, cuya consciencia se pone a beneficio de la comunidad.<\/strong> Uno est\u00e1 encerrado sobre s\u00ed mismo, el otro abierto a una consciencia m\u00e1s amplia que la individual, una consciencia de grupo, incluso de especie, e inseparable del medio que le sostiene.<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><em>&nbsp;\u201cLa piel, extenuada de tanto viajar<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><em>se ha rasgado en banderas de sal y de pan<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><em>en islotes de musgo y en fragmentos de cal.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><em>Al trozo m\u00ednimo de mismidad<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><em>la voz del hambre llam\u00f3 \u201cyo\u201d<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><em>y millones de polluelos de criadero<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><em>polvo de estrellas y sangre de planeta<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><em>piaron el coro fren\u00e9tico de picos, plumas y ojos<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><em>siempre hambrientos y desamparados<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><em>atronadores como marea<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><em>voraces como terremoto.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><em>Tremendo gallinero<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><em>quince mil millones de velocidades diferentes<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><em>piando en el coro de una \u00fanica voz<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><em>yo yo yo yo yo yo yo yo yo yo\u201d.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right\"><em> \u2018Gallinero\u2019, de Benho Poukersi<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p>(En un pr\u00f3ximo post continuar\u00e9 los contrapuntos del ego, primero con el problema de la <strong><em>voluntad y la libertad<\/em><\/strong>; m\u00e1s adelante vendr\u00e1 la cuesti\u00f3n de <strong><em>lenguaje, pensamiento y mente<\/em><\/strong><em>; <\/em>luego ser\u00e1 el contrapunto de <strong><em>cuerpo y consciencia<\/em><\/strong><em>; <\/em>para cerrar el ciclo con los<em> contrapuntos de la <strong>emoci\u00f3n<\/strong><\/em> y la <strong>relaci\u00f3n<\/strong> de individuo y colectividad.)<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p>Francisco Bontempi<\/p>\n\n\n\n<p>M\u00e9dico y Psicoterapeuta<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><strong><span class=\"has-inline-color has-vivid-red-color\">LOS CONTRAPUNTOS DEL EGO I<\/span><\/strong><\/h3>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El \u00e1rbol como met\u00e1fora puede aclarar las nociones de un yo o ego trinitario: ra\u00edz, tronco y fronda existen en dos dimensiones diferentes: subterr\u00e1nea y a\u00e9rea. La tierra equivale a la naturaleza, all\u00ed se sostiene la ra\u00edz del \u00e1rbol, es parte de ella, es el Yo primordial. De la ra\u00edz se desarrolla y crece el tronco, equivalente al Yo visceral (Je lacaniano); se sostiene en la naturaleza y est\u00e1 afectado por sus instintos, pero ya existe en la dimensi\u00f3n a\u00e9rea, correspondiente al complejo entramado cultural. En el tronco se sostiene luego la fronda del Mi mismo (el Moi de Lacan), producto claro del lenguaje y la cultura. <\/p>\n<p>El Yo Primordial surge de la esencia natural como una transici\u00f3n hacia dos alternativas posibles: o evoluciona hacia las estructuras del \u2018Je-Moi\u2019 y all\u00ed se fosiliza como mero egocentrismo, o se desenvuelve hacia la plenitud del \u2018Yo Superior\u2019, ese que vuelve sobre su sustrato natural en el abrazo simultaneo que re\u00fane a natura y cultura, descubriendo en ambas la Esencia com\u00fan que le hace humano.<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":400,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[178,3],"tags":[74,79,75,54,63,78,59,15,181,76,77],"class_list":["post-398","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-articulos","category-textos","tag-ego","tag-egocentrismo","tag-egoismo","tag-esencia","tag-esencia-humana","tag-instinto-territorial","tag-integracion-psicosomatica","tag-psicoterapia","tag-sobre-la-psicoterapia","tag-yo-superior","tag-yo-trinitario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.franciscobontempi.com\/web\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/398","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.franciscobontempi.com\/web\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.franciscobontempi.com\/web\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.franciscobontempi.com\/web\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.franciscobontempi.com\/web\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=398"}],"version-history":[{"count":6,"href":"https:\/\/www.franciscobontempi.com\/web\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/398\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":675,"href":"https:\/\/www.franciscobontempi.com\/web\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/398\/revisions\/675"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.franciscobontempi.com\/web\/wp-json\/wp\/v2\/media\/400"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.franciscobontempi.com\/web\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=398"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.franciscobontempi.com\/web\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=398"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.franciscobontempi.com\/web\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=398"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}