{"id":1151,"date":"2026-04-27T10:51:03","date_gmt":"2026-04-27T10:51:03","guid":{"rendered":"https:\/\/www.franciscobontempi.com\/web\/?p=1151"},"modified":"2026-04-27T10:51:03","modified_gmt":"2026-04-27T10:51:03","slug":"apologia-de-la-vejeznotas-sobre-el-envejecimiento","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.franciscobontempi.com\/web\/apologia-de-la-vejeznotas-sobre-el-envejecimiento\/","title":{"rendered":"APOLOG\u00cdA DE LA VEJEZ(notas sobre el envejecimiento)"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>DE LA VEJEZ<\/strong>\u00a0<strong>\/\/<\/strong>\u00a0En nuestra cultura, desgraciadamente muy enferma de productividad y consumo, el mero concepto de envejecimiento, o la palabra \u201cvejez\u201d, despierta gran rechazo.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p>En antiguas culturas,\u00a0<strong>la ancianidad era una condici\u00f3n respetada y admirable<\/strong>; en ellas nadie se avergonzar\u00eda de ser viejo o anciana. Pero en nuestras sociedades modernas ser viejo huele a orines pasados, a carga para los dem\u00e1s, a incapacidad, a falta de sentido, inutilidad y absurdo. Nadie quiere ser viejo. Se huye de la vejez con cirug\u00eda pl\u00e1stica, con cosm\u00e9tica y pastillas de muchos colores, con gimnasio y disciplina.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando se encuentran dos viejos que no se ve\u00edan hace tiempo, se saludan con estruendosas exclamaciones: \u00a1qu\u00e9 bien est\u00e1s! \u00a1te veo genial! \u00a1el tiempo no pasa por ti! Mas nadie dir\u00e1: \u00a1qu\u00e9 viejo te veo! aunque lo est\u00e9 pensando; ser\u00eda una ofensa.<\/p>\n\n\n\n<p>Del mismo modo que un adulto maduro no querr\u00e1 volver a sentirse adolescente (salvo que sufra el s\u00edndrome de Peter Pan), un adulto maduro, tampoco quiere sentirse viejo. Dicen que la madurez es la edad m\u00e1s productiva: se trabaja y se gana m\u00e1s dinero, se folla m\u00e1s (a no ser que sea un viejo dopado). \u00a1Que viva la adultez madura, es la mejor edad!<\/p>\n\n\n\n<p>\u00a1Y a detener el tiempo entonces! Los ricos, estad\u00edsticamente, viven m\u00e1s que los pobres, e invierten, por supuesto, su capital en onerosas investigaciones para alargar la vida. Se cree que, con la tecnolog\u00eda anti-age adecuada, llegaremos a vivir 150 a\u00f1os, que incluso ser\u00e1 posible alargar la vida hasta el l\u00edmite de 300 a\u00f1os. Casi como una tortuga.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p>Solo que, inevitablemente, antes o despu\u00e9s, todos enfrentaremos la decadencia del organismo y el final del mismo.<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p>Hace unos a\u00f1os\u00a0<strong>desarroll\u00e9 una tabla<\/strong>\u00a0que utilizo en mi trabajo, la llam\u00e9\u00a0<strong>\u201creloj de las edades\u201d<\/strong>. La divid\u00ed en cuatro grandes estaciones, las edades de la existencia a imitaci\u00f3n de los ciclos naturales: \u201cinfancia-adolescencia\u201d es Primavera; \u201cjuventud\u201d es Verano; \u201cmadurez\u201d el Oto\u00f1o; y esa cuarta edad, a la que no quise llamar ancianidad, (por las connotaciones negativas que abundan) sino \u201cedad de la sabidur\u00eda\u201d: es el Invierno que mira hacia adentro.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p>Y esa es la propuesta que quiero compartir con estas notas, pues s\u00e9 que algunos viejos me leen, y la vejez es la edad del gran regalo, donde la riqueza de cada instante es, o silenciosamente \u00fanica, o compartida con un amor m\u00e1s puro que nunca antes.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p>La\u00a0<strong>infancia abunda en inocencia<\/strong>\u00a0y a los adolescentes suele sobrarles inconsciencia. La juventud, divino tesoro, con su intensidad desbocada, exaltada por el amor y las pasiones, no siempre nos permiti\u00f3 mirar y comprender el amplio paisaje de la existencia. Con la madurez nos vino una especie de sensatez, pero ven\u00eda atada a numerosas obligaciones.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>La edad de la sabidur\u00eda, puerta del invierno<\/strong>, tiene la belleza del oto\u00f1o y una amplitud de horizontes introspectivos que ninguna edad anterior tuvo. Si tan solo pudi\u00e9ramos amar la vejez, la propia, esa que se siente en el cuerpo y abre las ventanas del coraz\u00f3n c\u00f3mo nunca antes se abrieron\u2026 ver\u00edamos y disfrutar\u00edamos entonces del \u201csentido\u201d y el \u201csabor\u201d de la vida, ese que, como los buenos vinos, gana solera al envejecer.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Que los viejos\/as no nos quedemos atrapados en el marasmo de los achaques; son\u00a0<strong>parte inevitable del camino<\/strong>, sino que, poni\u00e9ndonos de pie sobre la aceptaci\u00f3n de todo lo vivido, \u00e9xitos y fracasos, placeres y dolores, podamos mirar, ver y contemplar, el paisaje portentoso de la existencia.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p>A veces quisi\u00e9ramos compartirlo, contarles a los m\u00e1s j\u00f3venes las claves de este portento, pero, quien no lo vive dif\u00edcilmente lo comprende. No hay ojos mejores para desnudar el misterio de ese paisaje que los ojos de una anciana, de un viejo. Que el gozo de vivirlo no quede atado a la necesidad de explicarlo.\u00a0<strong>C\u00f3mo la vivamos ser\u00e1 un legado.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>A mis amigos\/as ancianos\/as les dir\u00eda: No os avergonc\u00e9is de vuestra debilidad, de vuestros achaques, pero no entr\u00e9is en la complacencia quejumbrosa. Levantad la vista, despegaos del suelo. El Universo es inmenso, y no solo es vuestro sombrero, es el insondable misterio de vuestra consciencia, lo que sois, consciencia de vivir, tan fugaz como un instante \u2026 y tan sin medida: como la enormidad de lo vivido, como el oc\u00e9ano sin fondo donde vinimos a nacer.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00a1Qu\u00e9 viva la vejez! \u00a1Bienvenida! \u00a1Que a trav\u00e9s de los achaques nos muestre el misterio libre y creativo de la Inmensidad!<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p>P.Francisco Bontempi<\/p>\n\n\n\n<p>M\u00e9dico y Psicoterapeuta<\/p>\n\n\n\n<p><strong>APOLOG\u00cdA DE LA VEJEZ<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>DE LA VEJEZ\u00a0\/\/\u00a0En nuestra cultura, desgraciadamente muy enferma de productividad y consumo, el mero concepto de envejecimiento, o la palabra \u201cvejez\u201d, despierta gran rechazo.\u00a0 En antiguas culturas,\u00a0la ancianidad era una condici\u00f3n respetada y admirable; en ellas nadie se avergonzar\u00eda de ser viejo o anciana. 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