{"id":103,"date":"2017-12-27T13:39:55","date_gmt":"2017-12-27T13:39:55","guid":{"rendered":"http:\/\/www.franciscobontempi.com\/web\/?p=103"},"modified":"2023-09-16T15:41:51","modified_gmt":"2023-09-16T15:41:51","slug":"la-navidad-y-el-solsticio-de-invierno","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.franciscobontempi.com\/web\/la-navidad-y-el-solsticio-de-invierno\/","title":{"rendered":"LA NAVIDAD Y EL SOLSTICIO DE INVIERNO."},"content":{"rendered":"<p><strong>Cuando la Navidad lleg\u00f3 el mundo ya hab\u00eda empezado<\/strong>. En las ciudades la noche se convierte en crep\u00fasculo de guirnaldas y estrellas, descienden del cielo a los sem\u00e1foros y en las casas estallan las luces coloreadas de los \u00e1rboles y belenes. Todos queremos olvidar la crisis y compramos generosos, buscamos compartir alegr\u00eda, esperanza y buena voluntad. Pero por las junturas de la fiesta suele colarse una sombra de melancol\u00eda, a veces mal digerida, con exceso de comida. Navidad es una fecha que <strong>a muchos deprime<\/strong>, donde el vac\u00edo de los que ya no est\u00e1n o el presentimiento de la partida pr\u00f3xima acecha, donde el sentido de la vida y el amor se ponen a prueba.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Navidad tiene una ra\u00edz m\u00e1s antigua que nuestro actual calendario. La palabra \u201cNavidad\u201d viene de natividad, nacimiento.\u00a0<strong> \u201cNacer\u201d<\/strong>&#8211; dice el diccionario- \u201ctomar principio una cosa de otra\u201d.\u00a0 Nacimiento es el surgimiento, desde lo antiguo, de algo nuevo. \u201cNuevo\u201d: \u201clo que sobreviene o se a\u00f1ade a lo que hab\u00eda antes\u201d. En los \u00faltimos d\u00edas de Diciembre se superponen tres fechas significativas: el solsticio de invierno, la noche buena y la noche vieja que da entrada al a\u00f1o nuevo. Y las tres con un mismo significado: nacimiento, muerte y renovaci\u00f3n.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En la Europa megal\u00edtica, en \u00c1frica y Oriente Medio, en India, China, y la antigua Am\u00e9rica, las culturas primarias observaron la declinaci\u00f3n del sol en el horizonte. Y casi todas celebraron un momento especial del curso solar: <strong>el Solsticio de Invierno<\/strong>. El sol amanece y se pone, con un desplazamiento progresivo que oscila entre los dos extremos del horizonte, como un gran p\u00e9ndulo de fuego que baila entre el solsticio de verano y el de invierno, entre la noche m\u00e1s profunda y el d\u00eda m\u00e1s largo de este ciclo que llamamos a\u00f1o solar. Desde tiempos antiqu\u00edsimos hicimos coincidir el solsticio de invierno con el nacimiento del nuevo a\u00f1o.\u00a0Tras la noche del solsticio, los d\u00edas comienzan a alargarse. Los mayas, en la Am\u00e9rica milenaria, marcaban este d\u00eda en su arquitectura. Los egipcios constru\u00edan sus inmensas m\u00e1quinas del tiempo ajustadas a ese primer rayo de sol.\u00a0 Los c\u00edrculos anuales de los grandes megalitos ten\u00edan una piedra preferente esperando al sol de ese amanecer.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En t\u00famulos impresionantes, como <strong>Newgrange en Irlanda<\/strong>, el sol de ese d\u00eda especial penetra por la estrecha hendidura de la piedra, recorre un largo t\u00fanel angulado con precisi\u00f3n e ilumina por unos breves instantes la cavidad oculta donde reposa la memoria de los antepasados y la esperanza del nuevo a\u00f1o agr\u00edcola. Comenz\u00e1bamos a desarrollar la agricultura y a ser capaces de predecir los ciclos de la naturaleza. Los romanos festejaban el nacimiento del Sol en el mismo momento del ciclo anual en que hoy celebramos Navidad, ese era el comienzo de un a\u00f1o con faustos que duraban una semana.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Cuando el Imperio se convirti\u00f3 al cristianismo<\/strong>, la antigua fiesta del nacimiento del Dios Sol se convirti\u00f3 en la natividad del Cristo Dios. La mayor\u00eda de los eruditos est\u00e1 de acuerdo en esta transposici\u00f3n cultural. Las civilizaciones desarrollaron sus peculiaridades sobre costumbres que ven\u00edan de antes. Navidad, Solsticio, era tambi\u00e9n el comienzo del a\u00f1o n\u00f3rdico. El \u00e1rbol navide\u00f1o, tan extendido, es una costumbre pagana. Se\u00f1ala el renacimiento o despertar de <strong>Wotan<\/strong>, sacrificado durante nueve d\u00edas en el fresno Ygdrassil para obtener el conocimiento de las runas y ser liberado como un nuevo dios.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>El \u00c1rbol de la Vida<\/strong>, lleno de dulces y alimentos, aparece en las primeras culturas agr\u00edcolas junto a costumbres como la de alimentar a los seres espirituales del bosque, duendes y otros que visitan a los humanos con el recuerdo de sus antepasados. La <strong>adoraci\u00f3n a los \u00e1rboles<\/strong>, com\u00fan entre los europeos primitivos, perdur\u00f3 despu\u00e9s de la conversi\u00f3n de estos al cristianismo, tambi\u00e9n\u00a0la costumbre extendida de decorar la casa y el granero con plantas de hoja perenne, el uso decorativo del verde que simboliza la posibilidad de nuevos frutos, cosechas y alimentos tras la escasez. Verde era el color original de ese duende del bosque que es Santa Claus, verde que simboliza la esperanza en la resurrecci\u00f3n de la naturaleza, en el nacimiento de un nuevo ciclo tras la penuria invernal.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En estas antiguas culturas el solsticio de invierno era una fiesta <strong>ligada a la comida<\/strong>. Comer hasta el hartazgo. Y a\u00fan hoy \u00bfpor qu\u00e9 seguimos comiendo mucho m\u00e1s de lo que necesitamos? Hace miles y miles de a\u00f1os, en el albor del tiempo, ya estaba la impronta de lo que todav\u00eda solemos hacer. En aquella \u00e9poca no hab\u00eda centros comerciales ni supermercados, no hab\u00eda nevera ni comida en lata. Viv\u00edamos del fruto de cada d\u00eda. En la \u00e9poca de recogida hab\u00eda abundancia, pero despu\u00e9s ven\u00eda la escasez y el fr\u00edo. Nuestros cobijos eran precarios. El fuego se conservaba con esmero. Las ropas no se cambiaban f\u00e1cilmente. <strong>El invierno era el gran predador<\/strong> de los m\u00e1s d\u00e9biles: ancianos y ni\u00f1os experimentaban su rigor. Durante el oto\u00f1o el clan familiar se organizaba para el cruce del gran fr\u00edo, tej\u00edan sus ropas y un\u00edan sus cueros, juntaban la le\u00f1a para conservar el fuego.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Los m\u00e1s sabios, los que transmit\u00edan sus antiguos conocimientos, observaban la orientaci\u00f3n y el \u00e1ngulo de las sombras. Se cree que los primeros calendarios se hicieron con estacas clavadas en el suelo, palos que posiblemente remedaban la sombra de los \u00e1rboles y la huella del astro rey. Pas\u00f3 much\u00edsimo tiempo antes que sustituy\u00e9ramos esas estacas por las grandes construcciones y calendarios de piedra. Al comienzo todo era m\u00e1s perecible. <strong>La cultura es informaci\u00f3n y organizaci\u00f3n<\/strong> que pasa de una generaci\u00f3n a otra.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>De ciclo en ciclo vamos afinando nuestra comprensi\u00f3n de la realidad y, quiz\u00e1s, mejorando nuestra capacidad de sobrevivir. Del hom\u00ednido que recolecta y caza al agricultor que apunta ciclos. As\u00ed trabajaba el clan preparando los suministros de emergencia. Acumulaba frutos y semillas secas en sus primitivos graneros, lo que devendr\u00eda en pan de navidad. Con la vendimia recogida fermentaba su mosto y guardaba calor\u00edas para el invierno: el cava que alarga la vida y alegra la fiesta. La leche cuajada con miel se transformaba en alimento no perecible: de aqu\u00ed saldr\u00eda el rico turr\u00f3n con almendras y avellanas. La carne seca al sol se conservaba bien, lo mismo que el pescado salado; son los t\u00edpicos alimentos de navidad, las antiguas reservas que ingeniamos para soportar la escasez.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>A medida que el oto\u00f1o avanza los d\u00edas se hacen cada vez m\u00e1s cortos. Cuando la tierra se enfr\u00eda y la recogida ha terminado ya saben que el sol declina hacia el invierno, que viene el tiempo duro. Los ancianos anuncian que llega el solsticio, que viene la Navidad. Es <strong>una doble se\u00f1al: alarma y esperanza<\/strong>. Alarma porque los alimentos han comenzado a disminuir. Esperanza porque saben algo importante: al d\u00eda siguiente, a pesar de hacer m\u00e1s fr\u00edo, los d\u00edas comenzar\u00e1n a estirarse, saben que poco a poco la tierra volver\u00e1 a calentarse, que brotar\u00e1 una nueva primavera. Y recuerdan que hay ciclo y solsticio, que de la noche m\u00e1s larga renace una vez m\u00e1s el Dios Sol, el que da la vida. Y en honor a la vida, sabiendo que a las puertas del invierno todos arriesgan la existencia, se brindan unos a otros un banquete hasta la saciedad. Comen y beben lo que el cuerpo aguante. Saben que el mejor lugar para conservar calor\u00edas es la grasa corporal, atiborrar la despensa, comer el exceso de Navidad, cuando no sufr\u00edamos exceso de colesterol. Quieren llegar a la nueva primavera y agrupados en torno al fuego cantan a la vida. Se miran a los ojos y se desean lo mejor. Se abrazan y se hermanan. El amor es anterior a las doctrinas.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Pero tambi\u00e9n experimentan el presentimiento de la partida, la <strong>consciencia de su fragilidad<\/strong>, la impermanencia, a veces dolorosa, de los ausentes. Por m\u00e1s grande que sea la fiesta, siempre alguien o algo faltar\u00e1, y quiz\u00e1s de esa ausencia nazca el fr\u00edo de la melancol\u00eda que a muchos amarga la noche. El solsticio de invierno es la se\u00f1al de crisis que marca la entrada al invierno. Le precede esta gran comilona.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>As\u00ed cruz\u00e1bamos el oc\u00e9ano del tiempo. Con sentimientos a veces contradictorios, como el d\u00eda y la noche, que solo se confunden en los arreboles del crep\u00fasculo, o en las p\u00e1lidas y alargadas sombras del amanecer. Cuando llegan estas fechas, sea cual sea nuestra creencia, nos recordamos unos a otros que la buena voluntad y la calidez del amor son buenos para sobrevivir. Quiz\u00e1s por todo esto nos ponemos a comer m\u00e1s de la cuenta y nos deseamos con m\u00e1s generosidad que de costumbre \u00a1Feliz Navidad! Pero olvidamos r\u00e1pido, el invierno aprieta y la crisis se extiende. Ojal\u00e1 la tengamos todos: \u00a1una buena Navidad!<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Y ojal\u00e1 podamos conservar y hacer crecer <strong>el Esp\u00edritu y la Generosidad de nuestros mejores ancestros<\/strong>. Generosidad, en medio de la abundancia y el consumo obsesivo. Generosidad, tambi\u00e9n, en medio de los rigores del invierno de esta econom\u00eda ciega, m\u00e1s propensa a la usura y al ego\u00edsmo que a la solidaridad. Generosidad, en lo peque\u00f1o y en lo grande. Generosidad, en los peque\u00f1os y en los grandes. Ojal\u00e1.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Francisco Bontempi<\/p>\n<p>M\u00e9dico y Psicoterapeuta<\/p>\n<p>LA NAVIDAD Y EL SOLSTICIO DE INVIERNO.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Navidad es una fecha que a muchos deprime, donde el vac\u00edo de los que ya no est\u00e1n o el presentimiento de la partida pr\u00f3xima acecha, donde el sentido de la vida y el amor se ponen a prueba. La cultura es informaci\u00f3n y organizaci\u00f3n. En estas antiguas culturas el solsticio de invierno era una fiesta ligada a la comida y a la tensi\u00f3n de la dureza por venir del invierno.<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":105,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[178,3],"tags":[19,18,17,11,15],"class_list":["post-103","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-articulos","category-textos","tag-comida","tag-depresion","tag-navidad","tag-paco-bontempi","tag-psicoterapia"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.franciscobontempi.com\/web\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/103","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.franciscobontempi.com\/web\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.franciscobontempi.com\/web\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.franciscobontempi.com\/web\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.franciscobontempi.com\/web\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=103"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/www.franciscobontempi.com\/web\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/103\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":106,"href":"https:\/\/www.franciscobontempi.com\/web\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/103\/revisions\/106"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.franciscobontempi.com\/web\/wp-json\/wp\/v2\/media\/105"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.franciscobontempi.com\/web\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=103"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.franciscobontempi.com\/web\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=103"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.franciscobontempi.com\/web\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=103"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}