{"id":1004,"date":"2024-12-30T17:27:00","date_gmt":"2024-12-30T17:27:00","guid":{"rendered":"https:\/\/www.franciscobontempi.com\/web\/?p=1004"},"modified":"2025-01-01T18:09:03","modified_gmt":"2025-01-01T18:09:03","slug":"los-trajes-del-tiempo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.franciscobontempi.com\/web\/los-trajes-del-tiempo\/","title":{"rendered":"LOS TRAJES DEL TIEMPO"},"content":{"rendered":"\n<p>Iba a coger el avi\u00f3n y mi amigo me coment\u00f3: \u201choy vas de caballero ingl\u00e9s\u201d, y lo acept\u00e9, efectivamente, me hab\u00eda vestido con ropa de invierno y en ese estilo. Y le agregu\u00e9: pero debajo de este disfraz voy disfrazado del campesino de mi huerta; pero a\u00fan hay m\u00e1s, por debajo del campesino va un primate semi inteligente. Y m\u00e1s abajo a\u00fan\u2026 all\u00ed vive un ser proteiforme. \u00bfY por debajo? La trama viva del universo, las venas de Dios.<\/p>\n\n\n\n<p><br>\u00bfQu\u00e9 significa esto? Que todo momento en la evoluci\u00f3n de un objeto o ser, parte animada o inanimada de la \u201crealidad\u201d, (sea esa realidad lo que sea), incluye algo as\u00ed como su propia \u201cestela\u201d, una estela que le remonta, si es mirada con suficiente perspicacia, al origen m\u00e1s remoto de todo lo que existe. Tal ocurre con los anillos de un \u00e1rbol: se remontan \u201chacia adentro\u201d, hacia el origen de su crecimiento, siendo el anillo m\u00e1s externo el \u00fanico \u201cvisible\u201d. Podemos entonces decir que, saltando de anillo en anillo, su historia no es solo literatura sino las huellas objetivas y objetivables de su evoluci\u00f3n.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><br><strong>Todo ser, peque\u00f1o o inmenso, se remonta a su origen<\/strong>, y as\u00ed como un \u00e1rbol se multiplica en ramas grandes, ramillas y hojas\u2026 cada hoja, pasando de rama en rama, se remonta al tronco y desciende a su ra\u00edz ancestral.<\/p>\n\n\n\n<p><br><em>Tiene sentido entonces, y no es descabellado decir, que todo ser humano es hijo de Dios, (si me atengo al concepto de que dios es el \u201corigen sin origen\u201d) y que esa presencia original es real y no imaginaria en la naturaleza (en la ra\u00edz) de todo ser.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><br>D\u00e9cimos que nuestra existencia ocurre \u201cen el tiempo\u201d, que somos seres temporales, que tenemos comienzo-duraci\u00f3n-y final, y esto es cierto. Pero esta afirmaci\u00f3n es una \u201cverdad relativa\u201d que nace de una visi\u00f3n limitada y centrada en el \u201cyo individual\u201d. Es cierto que la hoja del \u00e1rbol nace de una yema en la rama, que crece realizando ciertas funciones, y que luego \u201cmuere\u201d, se seca y desprende del \u00e1rbol para convertirse en abono para sus ra\u00edces. Sin embargo, la existencia de la \u201choja individual\u201d es inseparable del total del \u00e1rbol: ella \u201cpre-existe\u201d (a su nacimiento como hoja) en la naturaleza del \u00e1rbol al que pertenece.<\/p>\n\n\n\n<p><br><em>Cada una de nuestras existencias es una hoja del enorme \u00e1rbol de la humanidad. Y por ello estamos conectados al origen mismo de la humanidad.<\/em>&nbsp;<em>Y la humanidad \u201cse remonta\u201d (a trav\u00e9s de la evoluci\u00f3n de las especies vivas) al origen de la vida. Y la vida, a su vez, est\u00e1 profundamente arraigada en el sustrato material energ\u00e9tico del que ha nacido. Y ese sustrato, sea lo que sea su naturaleza \u00faltima, se remonta al \u201corigen sin origen\u201d.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><br><strong>El tiempo es el proceso de los cambios<\/strong>. (Y probablemente no existe \u201ccomo tal\u201d, sino que es una creaci\u00f3n de nuestras mentes, una abstracci\u00f3n que imagina los cambios sobre un lienzo que llamamos tiempo, lienzo que en realidad no existe). Si nada cambiara no habr\u00eda tiempo, o el tiempo se habr\u00eda detenido o contra\u00eddo infinitamente. El tiempo es movimiento. Y el movimiento es inherente a la realidad. Todo se mueve, aunque est\u00e9 aparentemente quieto.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p><strong>SIN EMBARGO, la continuidad no solemos percibirla.<\/strong>\u00a0Nuestro aparato cognitivo est\u00e1 dise\u00f1ado para percibir rupturas, cortes, separaciones: yo y no-yo, esto y lo otro, aquello y lo de m\u00e1s all\u00e1. Para poder operar en medio de los m\u00faltiples movimientos de la realidad en que estamos implicados, necesitamos construir un mapa mental de ellos, y para eso creamos la ilusi\u00f3n de un \u201cyo\u201d inm\u00f3vil, ajeno al proceso de los cambios y movimientos. Nuestro proceso cognitivo \u201cinventa un \u201cyo\u201d identificado con esa permanencia.<\/p>\n\n\n\n<p><br><strong>Nuestro \u201cestado de consciencia habitual\u201d nos lleva a cometer un doble error: el de \u201cun yo inm\u00f3vil\u201d y el de un \u201cmomento inm\u00f3vil\u201d.&nbsp;<\/strong>En ese proceso de cambio continuo, en medio del movimiento incesante de la realidad, imaginamos un instante del tiempo separado del resto y lo llamamos \u201cahora\u201d, un ahora que ha eliminado de la consciencia su conexi\u00f3n con los otros ahora; aunque no dure ni una fracci\u00f3n de segundo antes de ser otra cosa. Sin embargo, a pesar de su fragilidad, separamos el instante presente de esa cadena fluida y siempre cambiante de los instantes, lo subrayamos, lo elevamos a la categor\u00eda de \u201cpermanente\u201d, y lo identificamos con ese yo inm\u00f3vil que parece reinar sobre todos nuestros ahora. Es decir,&nbsp;<strong>convertimos ese instante en parte de nuestra historia, a la que separamos de todo lo ajeno, del resto<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p>Ocurre lo mismo con el paso de un a\u00f1o al siguiente.&nbsp;<strong>Imaginamos un calendario que agota el a\u00f1o con sus doce hojas y lo llenamos con los instantes de nuestra historia<\/strong>, cuando en realidad el movimiento contin\u00faa sin interrupci\u00f3n, y ciclo tras ciclo se ha entretejido con todo lo que ocurr\u00eda a nuestro alrededor.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>En ese&nbsp;<strong>estado de \u201cpermanencia ilusoria de un yo que no cambia y un ahora que permanece\u201d<\/strong>&nbsp;el cuerpo nos \u201cparece\u201d un objeto separado del resto: es lo que llam\u00e9 en otro art\u00edculo \u201ccuerpo aparente\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p><br>Ese \u201ccuerpo aparente\u201d est\u00e1 identificado con una consciencia que le es propia y correspondiente: una \u201cconsciencia separada\u201d que se experimenta a s\u00ed misma como una entidad tambi\u00e9n separada y separable, diferente a la \u201cconsciencia fluida\u201d, correspondiente a su vez a lo que llam\u00e9 \u201ccuerpo fluido\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p><br><em>A este tipo de&nbsp;<strong>\u201cconsciencia fluida\u201d<\/strong>&nbsp;se llega cuando la consciencia se identifica con \u201cel proceso del movimiento que trasciende y supera al yo\u201d, cuando la consciencia se expande en los cambios del entorno, en continuidad con los cambios del complej\u00edsimo universo que es el cuerpo, y ya no identificada con el \u201cobjeto separado\u201d, ese \u201ccuerpo-objeto\u201d que imaginamos inm\u00f3vil y bajo el dominio de la voluntad que llamamos \u201cyo\u201d.&nbsp;<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfSomos gotas de un inmenso mar, como dice el m\u00edstico, en continuidad espacial y temporal con esa naturaleza inmensa que transciende el tiempo (y los genera todos), que supera cualquier noci\u00f3n de espacio, (y los unifica a todos), que desborda a todas las dimensiones posibles (y las comprende a todas)?<\/p>\n\n\n\n<p><br>Si somos una hoja, o un peque\u00f1o fruto del inmenso \u00e1rbol de la realidad, entonces, comer el fruto del \u201c\u00c1rbol de la Vida\u201d que describ\u00eda aquel antiguo mito, ser\u00eda devorarnos y \u201cdigerirnos\u201d a nosotros mismos para comprender que somos inseparables del \u00e1rbol que nos ha engendrado, que la criatura es inseparable de la Totalidad del Ser.<\/p>\n\n\n\n<p>En los primeros Upanishads, textos milenarios de la India, se afirma que Brahm\u00e1n (el alma de la Totalidad) y Atman (el alma individual) comparten la misma naturaleza.<\/p>\n\n\n\n<p><br>Aunque ser\u00eda necesario revisar la compleja definici\u00f3n de \u201cmente\u201d que abord\u00e9 en otro art\u00edculo, la noci\u00f3n hind\u00fa es similar a la afirmaci\u00f3n de Hermes Trismegisto, el sabio egipcio: \u201cLa Mente (consciencia esencial) no est\u00e1 separada de la Esencia Divina sino unida en s\u00ed tal como la luz al sol. Por esto, la Mente en el hombre, de seguro es Dios\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta noci\u00f3n de una unidad fundamental en que&nbsp;<strong>las&nbsp;<em>Partes<\/em>&nbsp;nunca est\u00e1n separadas del&nbsp;<em>Todo<\/em><\/strong>, tiene equivalencia en Marco Aurelio, emperador romano y fil\u00f3sofo no cristiano que escrib\u00eda: \u201cTodas las cosas est\u00e1n ligadas entre s\u00ed con un nudo sagrado y no hay nada que no est\u00e9 en relaci\u00f3n. Todos los seres est\u00e1n coordinados entre s\u00ed, todos concurren a la armon\u00eda del mismo mundo; no hay sino un solo mundo que lo comprende todo, un solo Dios que est\u00e1 en todo, una sola materia, una sola ley; una raz\u00f3n com\u00fan a todos los seres dotados de inteligencia\u201d.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>A esto me han tra\u00eddo los trajes: que si me los quito todos llego a la desnudez de una esencia que me funde con todo lo existente, y que, si asumo el traje que la moda, la comodidad o la costumbre me atribuyen, identificado con esta parte m\u00ednima que me corresponde en el tablero, sigo igual, como dice Marco Aurelio, ligado y en un nudo sagrado con todo lo que existe.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero que quede claro, la respuesta a estas cuestiones y la claridad que pudiera surgir de ellas no est\u00e1 en este texto, ni en un libro de ciencia o de filosof\u00eda, cl\u00e1sica o moderna, sino en la \u201creflexi\u00f3n introspectiva\u201d que cada uno pueda hacer,&nbsp;<strong>\u201cmeditaci\u00f3n\u201d o reflexi\u00f3n en la que el sujeto consciente contempla y se da cuenta de su propia \u201cexperiencia de ser\u201d.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><br><strong>\u201cMeditar en el proceso cognitivo\u201d: es darnos cuenta de lo que somos, mientras desmontamos los mitos de lo que no somos\u201d.&nbsp;<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfSe termina un a\u00f1o y empieza otro?<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p><br>Francisco Bontempi<br>M\u00e9dico y Psicoterapeuta<br><br><strong>LOS TRAJES DEL TIEMPO<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Iba a coger el avi\u00f3n y mi amigo me coment\u00f3: \u201choy vas de caballero ingl\u00e9s\u201d, y lo acept\u00e9, efectivamente, me hab\u00eda vestido con ropa de invierno y en ese estilo. 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